Mauritania cierra la vía hacia Canarias de la inmigración ilegal en cayucos

Las policías de ambos países evitan la entrada de 2.632 inmigrantes desde el año 2008

20.12.2015 | 02:00

Un total de 382 operaciones, 2.632 inmigrantes interceptados y 178 responsables de redes de tráfico de seres humanos arrestados es el balance de la actuación del Equipo Conjunto de Investigación (ECI) formado por agentes de las policías española y mauritana para controlar la inmigración irregular. Son los resultados en cifras de una colaboración que se inició en 2008 y que ha permitido prácticamente cerrar la vía mauritana de llegada a Canarias de inmigrantes irregulares en patera o cayucos.

El inspector jefe responsable de Inteligencia de Análisis y Riesgos de la Comisaría General de Extranjería y Documentación de la Policía Nacional, José Nieto, asegura que la creación de ese ECI ha frenado las oleadas de inmigrantes que en la llamada "crisis de los cayucos" llegaban a España desde Mauritania.

Nieto recuerda que en 2006 más de 31.000 inmigrantes entraron en Canarias de forma irregular, una cifra que hubo que "frenar" y que en los últimos tiempos ha quedado reducida a unos 1.000 anuales, aunque no todos llegan desde Mauritania. En aquellos años, Mauritania y Senegal eran los países desde donde partían la mayor parte.

La operación Hera de Frontex centró su control en Senegal y las redes de tráfico de inmigrantes se desplazaron hacia Mauritania para canalizar el flujo migratorio de la ruta atlántica, procedente de los países del Sahel. Y lo hicieron porque otra ruta, la que permitía saltar los 90 kilómetros que separan El Aaiún, en el Sahara Occidental, de Fuerteventura se cortó por la colaboración de Marruecos, que levantó los campamentos subsaharianos.

Así las cosas, Mauritania era un país perfecto para las redes, sobre todo su gran puerto pesquero de Mouadhibou, en ese momento sin control administrativo y policial y desde el que partían embarcaciones de pesca con 50 o 60 inmigrantes a bordo para una capacidad inferior a diez. Pagaban a las redes por el viaje entre 1.000 y 1.500 euros.

Conscientes de la necesidad de vigilar ese puerto, España y Mauritania, relata Nieto, crearon en 2008 un ECI formado por cinco policías de cada país que en Mouadhibou controlan las matrículas de las embarcaciones, cotejadas además en una base de datos conjunta, y la salida de aquellas. Se "erradicó de forma fulminante" la llegada de inmigrantes irregulares a España desde ese puerto, casi blindado ya, dice Nieto, quien detalla que además de controlar esa instalación, los agentes recaban datos sobre las redes para prevenir esta actividad y contactan con los agregados de Interior de los países de tránsito para trasmitirles una "información estratégica".

Las fronteras de África son "permeables y porosas", indica Nieto antes de resaltar el trabajo del ECI en el denominado Pk 55, en la frontera de Mauritania con Marruecos, donde se ha montado otro puesto de control. Y en condiciones más habitables que las que existían antes de la creación del equipo.

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