La Policía recaba más vídeos en los negocios cerca de la casa de la joven palmera asesinada

Los investigadores vuelven sobre sus pasos en busca de pistas pasadas por alto en las primeras pesquisas para encontrar al asesino

05.11.2015 | 12:15
La Policía recaba más vídeos en los negocios cerca de la casa de la joven palmera asesinada

Los investigadores del homicidio de Saray González, la estudiante víctima hallada muerta el martes pasado en el piso compartido en el que residía en la calle Pérez del Toro de la capital grancanaria, están volviendo sobre sus pasos para no dejar atrás ninguna pista que pueda ser crucial para hallar al autor de la muerte de la joven. En esta línea, ayer recabaron más vídeos en los negocios del entorno del edificio donde vivía Saray.

La visita de la policía, que ya había solicitado la semana pasada los vídeos de las cámaras de seguridad a varios negocios de la zona, causó sorpresa. Los dueños de los negocios que poseen este tipo de sistemas de vigilancia aportan lo que tienen para colaborar con la investigación en curso que lleva la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial de Las Palmas.

Tras una semana de indagaciones, los investigadores continúan pendientes de los resultados de los análisis relacionados con el ADN de la fallecida, natural del barrio de San Telmo, en La Palma, y que cursaba tercero de Relaciones Laborales en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las pesquisas se han centrado principalmente en el núcleo íntimo de Saray, pues la línea principal de la investigación se centra en que el homicida podría conocer a la víctima, dado que la puerta de la casa no estaba forzada. Sus familiares y amigos se despidieron en su isla natal el sábado de los restos mortales de la universitaria, que ayer habría cumplido 27 años. Su cuerpo sin vida fue hallado el pasado martes 27 de octubre sobre las 17.00 horas por su compañera de piso, y los primeros datos de la autopsia realizada al cadáver revelaron que recibió varios golpes mortales en la cabeza. Igualmente, presentaba marcas en los brazos compatibles con signos de defensa, lo cual indica, según fuentes judiciales, que intentó protegerse de su agresor. Al no haber ningún indicio de robo en la vivienda y tratarse de una agresión directa, las partes implicadas en la investigación trabajan con la hipótesis de que Saray abriera la puerta de forma voluntaria y el agresor es alguien conocido. De todos modos, todas las líneas de investigación permanecen abiertas, incluido el robo, si bien es cierto que no hay ninguna señal que apunte a una agresión sexual.

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