Una luz que nunca se apagará

Alrededor de dos centenares de personas se concentran en la Avenida de Los Majuelos, donde ocurrió el crimen, para recordar a Iris y pedir justicia contra la violencia machista

28.10.2015 | 10:11
Todos con Iris y en contra de la violencia machista.

Una suave brisa dificultaba que se mantuvieran encendidas las llamas de las pequeñas velas colocadas en el suelo de la estrecha rambla que discurre en medio de la rambla de la Avenida de Los Majuelos, en El Sobradillo. Una y otra vez la gente encendía los torcidos pabilos de las candelas, pero el viento soplaba obstinado por extinguir los diminutos luceros. "No importa que se apaguen, la luz de Iris nunca se apagará", sentenció una mujer menuda que se resignaba ante la brisa.

Eran las velitas y cirios que ayer se encendían en este barrio del sureste de Santa Cruz de Tenerife, en señal de duelo y vigilia por Iris Francés Luis, la segunda víctima mortal de la terrible lacra que es la violencia machista en lo que va de año en Canarias. Iris era una mujer, vecina madre, hija y compañera de sus compañeros de trabajo de una conocida cadena de supermercados que abrió hace años en ese barrio. Allí trabajaba y allí la conocieron muchos de los que ayer le rindieron homenaje en una concentración en la citada rambla y en su funeral, celebrado a la misma hora en el tanatorio de Servisa. Otros no la conocían, pero se acercaron hasta El Sobradillo para juntos gritar: "No a la violencia machista, no a otra muerte violenta e injusta".

Y hasta allí se acercaron miembros de diversos colectivos y plataformas contra la violencia de género, machista o doméstica, así como decenas de personas que quisieron expresar sus condolencias y también su repulsa por este nuevo atentado contra una mujer.
Cerca de doscientas personas acudieron ayer, al mediodía, a la convocatoria organizada por la Asociación de Mujeres de El Sobradillo (Amuso) y la Asociación de Vecinos 7 Islas para celebrar una concentración en recuerdo de Iris Francés Luis.

Y lo hicieron a escasos metros de donde esta mujer, madre de una niña de 10 años y gemelos de cinco años, perdía la vida el pasado jueves por la noche "presuntamente" a manos de quien había sido su pareja durante 11 años y padre de los tres menores.

Carlos Gaspar Hernández, de 36 años, también era muy conocido en el barrio porque trabajaba en una estación de servicio a escasos 80 metros de la casa de Iris.

"Siempre estaba de broma y se le veía que quería mucho a sus hijos porque era frecuente verlo con ellos paseando por las tardes". "Nadie podía presagiar lo que le rondaba por su cabeza", manifestaba Belén Morales, una vecina que había visto y hablado con Carlos solo un día antes del trágico suceso en el restaurante Tatón, propiedad de su hermano, establecimiento que frecuentaba Carlos Gaspar.
"Últimamente notamos que andaba preocupado, pero ni sabíamos que se había divorciado y que su expareja le había denunciado por maltrato". "Me puse mala todo el día tras enterarme de lo que ocurrió porque este hombre es de esas personas que ves y piensas que es incapaz de hacerle daño a alguien".

Como ella hablan muchos de los vecinos que conocían a la pareja, pero parece que esa imagen que Carlos daba hacia el exterior contrastaba con la que de él tenían quienes compartieron su vida en la intimidad. Hasta en tres ocasiones le había denunciado Iris Francés por maltrato y había pedido una y otra vez una orden de alejamiento que la protegiera ante el temor de que pudiera actuar con violencia.

"No me lo explico, pero le pudo más el odio que llevaba dentro que el amor que le tenía a sus hijos", resalta Morales quien añade que "el crimen lo tenía premeditado" porque aquella noche "Carlos había enviado a un amigo un mensaje con los números de teléfono de familiares suyos en El Hierro" y a la pregunta de su amigo del por qué de su mensaje, "éste le contestó que era por si le pasaba algo".

Rosa Correa, presidenta de la Asociación de Mujeres de El Sobradillo (Amuso), reflexionó ayer sobre lo que se está haciendo para luchar contra la violencia machista. "Ni el sistema educativo, ni el político, ni el judicial, ni la sociedad misma estamos sabiendo dar respuesta efectiva a esta lacra. Ni hemos sabido, ni hemos podido defender a Iris, una nueva víctima de la violencia de género. La sociedad debe pedirle perdón a esos tres niños que han quedado huérfanos".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine