Así cayó la banda de los uruguayos

El grupo cometió el asalto a la joyería Diamond de Los Cristianos, en la que sustrajeron 300.000 euros

27.09.2015 | 02:15

Cinco largos meses han tenido que pasar para que el Grupo I del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Playa de las Américas, dedicado al Patrimonio, diese el okey y reventase la operación Tagglio (corte en italiano), que permitió la desarticulación de una peligrosa organización mafiosa constituida por ciudadanos uruguayos, canadienses y españoles asentados en Tenerife y que se movían por toda la Península. la opinión de tenerife pudo conocer cómo se llevó a cabo este operativo digno de una película de género negro.

Gritos de júbilo se escucharon a través del teléfono y de las emisoras en la comisaría sureña cuando, el pasado día 19, agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura Superior de Murcia frustraban el asalto a la joyería Olivares de la capital murciana y pillaban a cuatro de los asaltantes en el momento en el que se disponían a practicar un butrón. Segundos después se encontraban en el suelo y esposados listos para ser enviados a las celdas de comisaría.

Delatado por la cámara

Pero ¿qué trabajo hay detrás para que finalmente se viese culminado por el éxito? Habría que remontarse al mes de abril de este año cuando varios delincuentes utilizaron un soplete con varias botellas de oxígeno para reventar una ventana de la joyería Diamond, en la calle Juan XXIII de Los Cristianos y apoderarse de 300.000 euros en joyas y relojes de alta gama, hecho adelantado por la opinión de tenerife y en el que su propietario se lamentaba de la falta de resultados.

Tras varias pesquisas de los agentes en la zona y a través de confidentes pronto encontraron una pista sólida que fue definitiva para llegar a la total identificación de los componentes de la banda. Esa actuación y los tenis que uno de los mafiosos llevaba puestos ese día dieron al traste, cinco meses después, con la operatividad de estos peligrosos delincuentes que actuaban con total impunidad por toda la Península.
Los agentes, tras revisar las cámaras de seguridad del establecimiento desde varios días antes, se percataron de que uno de los atracadores visitó la joyería y miró diversos muestrarios. Al final, no compró nada. Ese día llevaba unos tenis de una conocida marca. Poco después del atraco, los investigadores del Grupo I de Patrimonio visitaron las gasolineras abiertas en las proximidades y tras visionar las cámaras de seguridad saltó la sorpresa. En una de ellas aparecía la misma persona que fue vista en la joyería. Llevaba los mismos tenis. No es mucho pero es el comienzo. No lo saben todavía, pero están ante el jefe del grupo, más conocido entre sus secuaces como El Gordo. Los agentes están convencidos por su fisonomía de que se trata de delincuentes oriundos de algún país del Este de Europa. La sorpresa saltó poco después cuando, con el preceptivo mandamiento de intervención telefónica, se les escuchó hablar en un perfecto castellano. Los policías ubican y rastrean las diversas llamadas que El Gordo efectúa.

Pronto tienen localizado a dos de los cómplices que viven en Murcia. Con estos escasos datos, los agentes de Tenerife se ponen en contacto con sus compañeros de aquella ciudad y les alertan.

Los policías de Tenerife empiezan a atar cabos y creen que estos sujetos podrían ser los mismos que intentaron asaltar a principios de 2014 las oficinas de la discoteca Papagayo en Playa de las Américas. En esta ocasión, los autores no consiguieron sustraer nada, debido a que el establecimiento contaba con fuertes medidas de seguridad. El hecho de que hubiesen cortado la puerta de acceso con un soplete de gran potencia hace que los investigadores se dediquen a averiguar qué empresas de la Isla son capaces de facilitar este tipo de materiales. Aquí llega la segunda pista. El empleado de una empresa del Polígono Industrial de Güímar facilita los datos de la persona que adquirió varias botellas de oxígeno. Tras varias indagaciones se descubre que se trata de uno de los suministradores del grupo, que no solo facilitó el oxígeno, sino unas gafas especiales y guantes para evitar las quemaduras.

Las pesquisas son lentas pero van dando sus frutos. Se sabe que son delincuentes profesionales que han hecho de esto su modus vivendi, tienen una alta especialización en el manejo de este tipo de herramientas y cuentan con equipos, medios y conocimientos que no están al alcance de cualquier delincuente.

Hiperdino de El Médano

Mientras, los investigadores siguen haciendo su trabajo. En una de las diligencias se tiene conocimiento de que intentan reventar el supermercado Hiperdino de El Médano y la Policía prepara un operativo para evitarlo. Sin embargo, finalmente los delincuentes descartan esta acción.

Los recorridos del grupo por la geografía peninsular son de lo más variopinto. Un día están en Valladolid y al siguiente llegan a Valencia para tomar un avión y trasladarse hasta Ibiza. Los investigadores de la Comisaría de Las Américas sospechan de que tratan de pegar un nuevo golpe. Esta vez en la isla ibicenca. Otros de los lugares donde acuden son Alicante, Elche, Granada o Málaga.

Las continuas pesquisas permiten averiguar que la banda cuenta con informadores que facilitan los objetivos en varias provincias y, en Tenerife, saben de que un profesional de la medicina dado de baja en su colegio oficial es uno de ellos. Saben que está enganchado y que ha entregado a uno de los facilitadores de la banda que vive en El Médano, su turismo de alta gama a cambio de droga. Además, realiza un cambio de dentadura a la mujer de uno de los componentes a cambio de cocaína. Esto obliga a que los agentes se desdoblen. Hay que tratar de detener al camello, que saben que mueve gran cantidad de droga y de elevada pureza. Finalmente, se conoce su domicilio en El Médano. Cuando acuden a registrar su domicilio, muestra una actitud chulesca y está convencido de que los policías no van a lograr dar con el paradero de la droga. Tras veinte minutos de exhaustivo registro se localiza en el doble fondo de un bolso un kilo y medio de cocaína de gran pureza. El círculo se va cerrando y los agentes de la Comisaría sureña asestan el golpe definitivo tras la actuación de Udyco de Murcia. Para ello han de hacer gran cantidad de gestiones a través de Interpol en Uruguay, Argentina, Paraguay, Chile e Italia, entre otros países.

En esta primera fase fueron detenidas ocho personas, de las cuales tres fueron enviadas a prisión, dos en Tenerife y la otra en la región de Murcia.

El último implicado fue detenido el pasado miércoles a su llegada a España, tras viajar desde Uruguay. El resto de los detenidos quedaron en libertad con cargos. En cuanto a las joyas, un miembro de la organización se trasladó hasta Barcelona y se puso en contacto con un perista que fundió el oro. Entre los efectos intervenidos por la Policía Nacional figuran varias sombrillas que empleaban para cegar los infrarrojos y un gato hidráulico de una tonelada de presión, capaz de reventar un suelo, una pared o un techo.

Las pesquisas continúan por parte de Udyco ya que no se descarta que estos delincuentes contasen con una infraestructura en Uruguay, por lo que han puesto los hechos en conocimiento de la Policía de aquel país sudamericano.

Un trabajo intenso durante cinco largos meses

Si algo no olvidarán los siete componentes del Grupo I de Patrimonio de la Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría Sur de Tenerife ha sido el tiempo invertido para lograr desarticular esta peligrosa organización y que había sembrado la alarma entre el empresariado no solo del Sur de la isla, sino en aquellas provincias donde operaban y que veían como eran desplumados. Ni los infrarrojos, ni las rejas, ni el blindaje eran capaces de detenerlos. Además, se creían a salvo de cualquier intervención de la Policía Nacional o de la Guardia Civil.
Todo cambió hasta que toparon con los policías tinerfeños. Estos, llevados por su tenacidad y su olfato fueron capaces de hilvanar poco a poco la madeja que habían tejido los uruguayos. Muchas veces, detalles que para cualquier mortal pasarían desapercibidos para estos funcionarios no. Así el detalle de la zapatillas deportivas o el tatuaje que El Gordo llevaba en el brazo derecho sirvieron para su identificación. O el caso de que a uno de los agentes le sonaba la cara del sujeto que salía en el vídeo de la gasolinera. Tanto le dio vueltas al asunto que aquello cuajó. Fue a los álbumes de fotos de detenidos y bingo, El Gordo había sido arrestado meses antes por un robo con violencia. En ese instante se dieron cuenta ante que clase de delincuente estaban. Nada más y nada menos que un individuo que utilizaba hasta ocho identidades diferentes, con una pinta que para nada hacía presagiar el sujeto violento que se encontraba detrás de esa fachada de persona más bien oronda y que pasaría desapercibida en la cola de un supermercado. Un sujeto frío y calculador. Tras todo este éxito está su inspector jefe destinado en la Comisaría prácticamente desde su creación y que conoce al subinspector, a sus dos oficiales y los cuatro policías bajo su mando como la palma de su mano. Estos mismos fueron los que detuvieron al mayor receptador de teléfonos móviles del Sur de Tenerife, 179 modelos de la marca Apple. O la detención del mafioso italiano Gala Giuseppe M. S., de 53 años, por su implicación en 25 robos con fuerza en el Sur de Tenerife en 2013 y conocido como Torrebruno por estatura.

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