La Crónica Negra

Jean P. Raguet, ¿un crimen de Estado?

El dueño de la discoteca Golden Blue de Puerto de la Cruz desapareció cuando salió de su casa el 5 de julio de 1984 y su cadáver apareció dos meses después en la zona del hotel Taoro

21.09.2015 | 18:37

Se llamaba Jean Paul Raguet, había nacido en Argelia, tenía 43 años y su asesinato, en septiembre de 1984, sin esclarecer tras ser hallado su cadáver en las proximidades de una cancha en Taoro, en Puerto de la Cruz, conmocionó a la sociedad isleña. Raguet se movía en ambientes relacionados con la mafia marsellesa e incluso se le relacionó con el suministro de armas del Grupo Armado de Liberación (GAL), enfrascado en la guerra sucia contra la banda asesina ETA. De hechos, algunas fuentes policiales mantienen que su desaparición tuvo que ver con las amenazas de desvelar datos reveladores sobre el asunto.

El asesinato a puñaladas de Jean Paul Raguet sigue siendo uno de esos misterios aun sin esclarecer. Sus relaciones, primero con la Organisation de l´Armée Secrète (OAS), posteriormente con la mafia marsellesa y finalmente con el Grupo Armado de Liberación (GAL), representan junto con la muerte, también sin aclarar del magnate de la prensa británica Robert Maxwell, cuyo cadáver fue localizado flotando en aguas entre Gran Canaria y Tenerife, uno de los episodios más oscuros de la historia reciente del Archipiélago canario.
¿Pero quién era Jean Paul Raguet? y ¿quién o quienes estaban interesados en su desaparición física?

Jean Paul Rague nació en Francia el 11 de septiembre de 1940, hijo de un coronel del Ejército de aquel país, marchó a Argelia, donde entró en contacto con los miembros de la OAS, partidarios de no dar la independencia al país africano y continuar como provincia francesa en ultramar.

Una vez Argelia se independiza, los antiguos miembros de la OAS buscan refugio en la costa Dorada, Levante y la Costa del Sol. Un pequeño grupo de ellos es confinado en el hotel Mayantigo, en la Isla de La Palma, lugar al que acude por primera vez Raguet para ver a sus antiguos compañeros de armas. Dos de ellos escaparán vestidos de mujer.

En 1964 recala por primera vez en Tenerife, concretamente en Puerto de la Cruz, donde se establece en la calle Inglaterra. Tiene dinero y pronto es conocido en los ambientes importantes de aquellos años. Es propietario de la discoteca Golden Blue, uno de los centros de diversión más importantes de la Isla. Pero su carácter pronto comienza a crearle problemas. Una de las medidas más polémicas fue la prohibición de la entrada a los ciudadanos españoles. Las autoridades gubernativas ordenan el cierre de la misma. El detonante fue la imposibilidad de acceso a un grupo de marineros de la Armada española. El cierre definitivo llega en 1979, pero antes le han llovido las sanciones.

En 1975 se propone su expulsión de España, pero gracias a la Amnistía de 1976 logra evitarlo.

Que era un hombre bien conectado con los resortes del Estado lo demuestra el hecho de que cuando en junio de 1979 se ve obligado a abandonar España, el entonces gobernador civil Jesús Javier Rebollo recibió una carta del secretario de la Casa del Rey Juan Carlos I, Sabino Fernández Campos, interesándose por la situación de Jean Paul Raguet. El gobierno civil informó al secretario de su Majestad que por razones de orden público se había decretado tal medida.

En 1982 vuelve a tener otra propuesta de expulsión del territorio nacional.

Los años ochenta son convulsos en la historia de España y los golpes de ETA son cada vez más sonados. Comienzan los primeros pasos de la guerra sucia contra los abertzales. En ese momento se echa mano de antiguos miembros de la OAS y de la mafia marsellesa. Es aquí cuando su nombre comienza a ser relacionado con la guerra sucia.

De hecho, era conocida su amistad con los hermanos Gilbert y Clemente Perret que regentaban una pastelería y el restaurante del aeroclub de Castellón de la Plana. Ambos estaban vinculados con el GAL como suministradores de armas e implicados en el asesinato de Justo Elizarán, ocurrido el 13 de septiembre de 1979 en Biarritz (Francia).

Como venganza el 16 de agosto de 1985 ETA asesinó en Benicasim a Clemente Perret en el restaurante que regentaba junto a su hermano Gilbert.

Raguet que había perdido toda su fortuna comienza a moverse en ambientes turbios y a convertirse en asesor de extranjeros adinerados que quieren invertir en Tenerife. Sus denuncias contra la Policía española van dirigidas contra el inspector Vicente Moratalla al igual que contra el que fuera secretario del Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife, Estanislao Brotons de Ascanio, al que acusa de falsificar la firma del titular, Jesús Javier Rebollo, para facilitar su expulsión. Esto le costó una querella, la causa 1034/81. También acabó denunciando al que fue vicepresidente del Parlamento Autónomo, el socialista José Vicente Hernández, por una supuesta apropiación indebida de una cantidad de dinero recibida de un matrimonio alemán Zigldrum, los cuales le reclamaban el dinero que le habían adelantado para la adjudicación de una cafetería. En este caso fue condenado a dos años y cuatro meses por estafa y falsificación del documento público.

Estas denuncias publicadas por la prensa le dan fuerza a Jean Paul al que no era raro ver acudir a los juzgados de La Orotava, Puerto de la Cruz aun no era partido judicial- con un maletín lleno de la documentación que él llamaba comprometedora y sujeto por unos grilletes. Esta documentación acabó depositada en las cajas de seguridad de tres bancos del Norte.

En el transcurso de su batalla acabó divorciándose de su mujer, Gredig Sylvia, al tiempo que perdió la patria potestad de su hijo.

Oculto en un congelador

Los asesinos de Jean Paul Raguet eran profesionales. Desde que el francés fue raptado hasta que su cuerpo fue localizado transcurrieron dos meses. Probablemente murió el mismo día en que desapareció por cuatro puñaladas. Los sicarios escogieron perfectamente el día en que querían que su cadáver fuese hallado. Se trataba de la fecha en que Alfonso Guerra se había desplazado a la Isla para dar un mitin en el hotel Taoro. La zona fue peinada de forma concienzuda por la Policía y la Guardia Civil sin ningún resultado positivo. En horas de la tarde alguien alertaba de la presencia de un cuerpo apoyado en una pared. Cuando los empleados del servicio funerario lo recogieron para introducirlo en el sudario y colocarlo en el féretro, en el momento de incorporarlo su abdomen quedó convertido en puro líquido, lo que denotaba que había permanecido en un congelador. La fecha de su hallazgo coincidió con la trágica muerte en el incendio de La Gomera de Francisco Afonso Carrillo, exalcalde de la ciudad turística y gobernador civil. Para darle más misterio al asunto, semanas después se presentaban en la casa cuartel de la Guardia Civil de Puerto de la Cruz un comandante del Instituto Armado junto con un suboficial, integrantes de los Servicios Especiales. Su misión, llevarse toda la documentación relativa a Jean Paul Raguet en poder de la Benemérita.
¿Por qué asesinaron a Jean Paul Raguet? ¿Iba a dar nombres de personajes políticos a los cuales podría comprometer su carrera? ¿Revelaría los entresijos de la financiación de armas no solo al GAL sino a países africanos? ¿Había tráfico de diamantes? Todos estos interrogantes se los llevó a la tumba un mes de septiembre de 1984.

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