Tres madres denuncian malos tratos a su hijos en las casas Manolo Torras

Una de las víctimas relató que era puesta boca abajo mientras le cogían las manos por la espalda cuando no comía

28.08.2013 | 23:38

Las denuncias por supuestos malos tratos a menores ingresados en las casas que gestiona la ONG de los Hermanos de la Cruz Blanca en La Laguna aumentan cada día. Hasta ayer al menos tres madres habían interpuesto denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional por estos hechos.

Las madres de las menores Y. F. A.; O. M. H. y B. R. R. han ampliado con sus denuncias las diligencias que llevaron a cabo los inspectores de la Brigada de Policía Judicial y que acabó con cuatro detenidos por supuestos delitos de tortura y contra la integridad moral.

Los detenidos identificados como F. J. F. M., director, W. M. W., psicólogo, J. V. P. M., director de recursos humanos y D. M. A., coordinador de menores, permanecieron 72 horas arrestados, dos de ellos en los calabozos de la Comisaría de La Laguna y el resto en las dependencias de Tres de Mayo. Tras prestar declaración, ambos fueron puestos en libertad y ahora están reincorporados a sus puestos de trabajo.

Las denuncias por las que el Juzgado de Instrucción nº 3 de La Laguna abrió las diligencias previas 2867/13 se fundamentan en los presuntos malos tratos a los niños.

La madre de la menor Y. F. A., relató ayer el calvario que está sufriendo cuando se enteró a través de la opinión de tenerife de lo que sucedía en los tres centros que regentaba la ONG, ubicados dos de ellos en Jardina y el otro en Los Majuelos.

Ayer por la mañana, la mujer se presentó en la Dirección General del Menor . Cuenta que cuando le preguntó a la médico M. C. F. M. si estaba enterada de lo sucedido, esta le contestó: "¿Estarás contenta ahora no? Y eso que a tu hija le hemos tenido que alimentar y vestir durante todo este tiempo".

J. A. D., madre de la niña que tenía ocho años cuando ingresó en la casa Manolo Torras, explica que su hija no le decía nada de los malos tratos porque recibía supuestamente amenazas. "Si le dices a tu madre lo que ha pasado, no sales del centro hasta que tengas 18 años", le decía. Así, la menor le ocultaba a sus padres que practicaban con ella lo que se denomina contención. En otras palabras, la ponían boca abajo y le cogían las manos por detrás de la espalda y la mantenían en esta posición un rato. Además, la madre agregó que "mi hija no quiere ver a los educadores ni en pintura".

J. A. D., se lamentaba amargamente del calvario que sufrió la pequeña. "Estuve hasta cinco meses sin poder ver a mi hija. Yo le decía Y. pórtate bien, que son buenas personas, y ahora mira lo que nos hemos encontrado". Ella es consciente de que alguna pista tenía, pero no lo quería ver. "En más de una ocasión tuve que subir caminando desde Los Verodes hasta La Laguna para poder ver a mi hija y a veces no lo conseguía", comenta. La razón es que, según cuenta, uno de los denunciados le comunicaba que no podía ver a su hija porque estaba arrestada. "Al preguntarle el motivo, me decía que se había portado mal. Eso no se le hace a una madre", agrega.

El resto de denuncias giran en torno al método empleado con los menores ingresados. Así M. C. H. G., madre del pequeño O. M. H., denunció que su hijo presenta el síndrome de Guillaim-Barre, que consiste en un trastorno grave que ocurre cuando el sistema inmunitario ataca parte del sistema nervioso por error. Esto lleva a que se presente inflamación del nervio que ocasiona debilidad muscular y otros síntomas.

El niño le contó a su madre que uno de los educadores le retorcía el brazo y por este motivo presentaba moratones en el brazo izquierdo. Esta madre ya había presentado otra denuncia contra dicho centro por supuestas agresiones a su hijo.

El problema de fondo para muchas madres es que desean la tutela de sus hijos para evitar que sigan siendo maltratados. Por ello se quejan de la pasividad de la Dirección General del Menor y de la lentitud de la Justicia que aún no se ha puesto en marcha.

En cambio, sí hablan bien del gran trabajo que han desarrollado los inspectores de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de La Laguna, los cuales se han visto envueltos en una caza de brujas por parte de la Jefatura Superior que trata de buscar las posibles filtraciones a la prensa.

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