ANTONIO HERRERO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Una nueva narcopatera arribaba en la madrugada de ayer a la playa de El Socorro, en el Puertito de Güímar, según confirmaron a la opinión de tenerife fuentes de la Guardia Civil.
La zódiac fue descubierta por un vecino sobre las 08:00 horas, que alertó al puesto de la Guardia Civil en Güímar. Una dotación de ese cuerpo se desplazó de inmediato hasta la playa y encontró varada la embarcación, por lo que dio aviso al Equipo de Policía Judicial de la Comandancia de Santa Cruz de Tenerife, encargado de la inspección ocular.
Tal y como ha ocurrido en las tres ocasiones anteriores, los agentes no hallaron rastro alguno de la droga que trajeron sus ocupantes.
Con este nuevo desembarco parece confirmarse que detrás de todos estos alijos pudiera encontrarse una organización perfectamente estructurada y que cuida su seguridad hasta el más mínimo detalle. Ello vendría apoyado por el hecho de que sabían que la Guardia Civil tenía montado un servicio de apostadero en la costa norte desde Los Silos hasta Buenavista, lugares por donde entraron las tres anteriores los días los días 12, 13 y 20 del presente mes.
La Policía Judicial se hizo cargo y recogió los restos de la embarcación, que fueron trasladados hasta las dependencias del Instituto Armado en Güímar, al tiempo que ponían los hechos en conocimiento del juzgado de guardia del municipio.
Por el modus operandi, los responsables de esta red parecen apostar fuerte por desembarcar alijos de hachís cada vez con mayor frecuencia, lo que indica que conocen como está funcionando la Policía Judicial a este respecto.
Han elegido zonas que carecen de la protección que presta el SIVE o por donde la Benemérita no patrulla habitualmente huyendo de Anaga, donde la Policía Nacional trabajaba desde hacía tiempo, así como del área comprendida entre Abades en Arico hasta Punta La Rasca, en Arona. A ello se le une que la Benemérita no explota sus recursos con las patrulleras del Servicio Marítimo o la Unidad de Helicópteros (UHEL-11) de Canarias.
Con la llegada de esta narcopatera da la impresión que los camellos juegan al gato y al ratón con la Guardia Civil, aunque parece ser que los agentes estaban trabajando sobre una pista seria tras una intervención telefónica.