ARÁNZAZU FERNÁNDEZ | ARRECIFE
El vuelco de una grúa, ayer, sobre los cuatro carriles de la autovía que une Arrecife y Tías, a la salida de la capital lanzaroteña, en la calle José Antonio, se saldó con el fallecimiento de dos trabajadores de la construcción, que murieron en el acto tras el fuerte impacto que recibieron en sus cabezas y tórax contra el suelo desde unos 14 metros de altura. El gallego Felipe Pérez Corrales, de 41 años, aunque nacido en Tonchu (Francia), y el peruano Víctor Manuel Angulo Miño, de 36 (natural de Ica), han sido las víctimas del trágico suceso.
El joven José Carlos Ramos, de 19 años, que circulaba con su furgoneta Renault Cangoo en ese momento en dirección a Arrecife, salvó su vida de milagro, saliendo ileso del coche. Parte de la pluma del montacargas telescópico para personas se desplomó sobre el motor y parachoque delantero de su vehículo. A pesar del elevado nivel de tráfico que soporta el acceso hacia el sur de la Isla, el siniestro no afectó a más utilitarios.
Víctor y Felipe se encontraban en el interior de la cesta de la maquinaria, cuyo brazo estaba desplegado hasta la sexta planta del edificio de viviendas de lujo, aún sin entregar y cuyas cristaleras estaban inspeccionando los hombres antes de precipitarse sobre la carretera. Las cuatro ruedas de la grúa estaban sobre la acera, que presenta un desnivel y tiene un alcorque para una planta. Las causas del accidente no han sido detalladas con exactitud. Se barajan las hipótesis de que la instalación fuera manipulada de forma inadecuada; cediera al estar la acera desnivelada o se inestabilizara por una racha de viento.
El cuerpo de Víctor cayó sobre el parterre que delimita la vía en su margen derecho mientras que el de Felipe, a unos pocos metros de distancia, en el desvío de un tramo de José Antonio hacia la Rambla Medular. Un médico y una enfermera que trabajan en la mutua Prev mac, situada enfrente de donde se produjeron los hechos, prestaron los primeros auxilios a Víctor y Felipe realizándoles reanimación cardiovascular, pero fue imposible salvarles las vidas. Incluso, al ciudadano gallego llegaron a cogerle el pulso, que acabó debilitándose por completo.
Su primer día de trabajo. Para Víctor, la fatídica jornada del lunes, Día de los Difuntos, era su primer día de trabajo. Había acudido a conocer cómo se desarrollaría su nueva ocupación, la limpieza de los cristales del inmueble, de manos del encargado del mismo, Felipe.
Una obra polémica y con denuncia
Las obras del edificio de 162 pisos de lujo situado en la Avenida Fred Olsen de Arrecife, cerca del Cabildo de Lanzarote y cuya fachada trasera da para la calle José Antonio, en Arrecife, lleva varios años rodeado de polémica. Han sido distintas empresas las que han llevado las obras, entre ellas, Construcciones Marlape S.L. y Construcciones Piunca S.L., que a su vez subcontraban servicios derivados de la edificación del inmueble. Los trabajos se comenzaron en 2003 y aún no han terminado en su totalidad, a pesar de que la viviendas deberían haber sido entregadas hace más de tres años. Quedan remates por finalizar y se está procediendo a colocar el mobiliario de las cocinas. A mediados de este año, los trabajadores presentaron una denuncia por la escasez de seguridad. Así lo constataron ayer Carlos Alberto Aguilar, ex alicatador del edificio, y José Morales, secretario del Sindicato Obrero Canario, que representa a una decena de contratados. El 13 de abril, el personal realizó una huelga.
"Vi a dos personas volando"
José carlos salió ileso del siniestro y cree que ocurrió "un milagro"
Lanzarote está conmocionada por el fallecimiento de dos trabajadores del sector de la construcción, el segundo percance laboral con víctimas mortales en lo que va de año en la Isla. El primero correspondió a un empleado del sector servicios, a causa de un infarto. José Carlos Ramos, que salió ileso ayer, "de milagro", tardará en olvidar lo ocurrido.
José Carlos Ramos volvió a nacer ayer. Todavía no se explica cómo consiguió salir ileso del vuelco del montacargas que afectó a la parte delantera de su coche. Este joven de 19 años y vecino de Arrecife, regresaba de Puerto del Carmen tras dejar a su tía Pino en el trabajo.
José Carlos comenzó este lunes sus vacaciones laborales. Trabaja en una gran superficie de alimentación en el barrio de Altavista. Precisamente, la disponibilidad de tiempo libre le llevó a retrasar un poco la llegada a su casa y decidió dar una vuelta en su coche por la avenida marítima de Arrecife.
Al circular a la altura del edificio de las viviendas de lujo, se percató de que las ruedas del montacargas telescópico se movían. Pensó que la maquinaria iba a girar pero no fue así. "Aminoré la marcha, frené y de repente observé que la grúa se cayó para atrás y vi a dos personas volando". Eran Felipe Pérez y Víctor Angulo en su precipitada caída sobre el asfalto.
El muchacho cree que está vivo "de milagro". En el momento del suceso pensó que se iría "a la otra vida", donde están sus abuelos Pedro, Serapio y Marisol. De hecho, lleva sus nombres tatuados en sus brazos.
A raíz del vuelco, "salió humo blanco del motor de la grúa, que se me metió en el coche, por lo que salí tambaleándome sobre la carretera hasta que un obrero vino hacia mí a ver qué me pasaba". Los cadáveres de Felipe y Víctor están en el Instituto Anatómico Forense en espera de que se les practiquen las autopsias y sean entregados a sus familias.
Víctor, que llevaba una década en la Isla, tenía dos hijos: un chico de 14 y una chica de 16. Numerosos peruanos residentes en Lanzarote acudieron a su casa, en Argana, a consolar a los adolescentes y su mujer, Cecilia. Felipe esperaba terminar la obra de Arrecife para regresar a Galicia con su familia.