A.H. | SANTIAGO DEL TEIDE
"¿Dónde está el alcalde? No puede ser, mi hija, no". Quien así se lamentaba eran la madre y la abuela de María Vanesa A.R., la joven fallecida cuando tomaba el sol en la playa de Los Gigantes. Los numerosos vecinos entrevistados por La Opinión de Tenerife narraron que desde hacía cinco años venían la atención sobre la situación de la ladera y ningún organismo había hecho nada al respecto.
En este sentido, La Opinión de Tenerife pudo mantener una breve entrevista con el alcalde del municipio Juan Gorrín, que señaló que: "nosotros hemos hecho lo que nos correspondía. Colocamos unos hitos en la ladera y teníamos al socorrista que advertía del peligro. Sin embargo, la gente no hacía caso alguno. Incluso llegamos a dictar un bando al respecto".
No obstante, este diario pudo averiguar que el día 2 de octubre ya se había producido otro derrumbe y ninguna administración implicada hizo algo al respecto. En este sentido, el acceso a la playa es responsabilidad municipal y desde la Alcaldía no se ordenó que por parte de la Policía Local se impidiese el acceso a la misma, ya que son los únicos habilitados para ello. A raíz de estas dos muertes, la Alcaldía cerrará hoy los accesos a la playa.
Los familiares de las dos víctimas apenas podían contener el llanto y la amargura. Casualidades de la vida, que las dos fallecidas perdieran la vida el Día de Todos los Santos.
El apoyo del equipo de psicólogos de Cruz Roja se reveló como fundamental. Acompañando a los familiares en todo momento y con los cadáveres cubiertos por las sábanas blancas en medio de la negra arena.
Hasta el bar que cedió sus instalaciones para que fuesen atendidas las familias se quedó sin tila.
La joven María Vanesa era muy conocida en Los Gigantes puesto que su padre fue director del complejo hotelero Tamaimo Tropical y ella trabaja como secretaria de dirección de otro hotel en Adeje.