ANTONIO HERRERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Un hombre de 64 años de edad, identificado como Celso C.V., gallego de nacimiento y vecino del municipio norteño de Los Silos, a punto estuvo de perder la vida, tras internarse en el barranco de Talavera, muy próximo a la galería de Los Cochinos, donde permaneció dos noches a la intemperie y sobre un risco del que no podía regresar, puesto que la hipotermia y la deshidratación habían hecho mella en él.
Fue un hijo del desaparecido quién encontró en el domicilio de la casa de su padre una nota manuscrita donde Celso C.V. anunciaba que se iba a dar un paseo por Talavera. La nota tenía fecha de dos días antes de su localización, por lo que de inmediato se dirigió hacia el puesto de la Guardia Civil de Buenavista del Norte, donde interpuso la correspondiente denuncia. Rápidamente, se puso en marcha la maquinaria de búsqueda.
La Central Operativa de Servicios (COS) de la Guardia Civil activó al helicóptero de la UHEL XI de Canarias con base en Los Rodeos, así como al Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (Ereim). Mientras, desde Los Silos partía una pareja de la Policía Local del municipio para tratar de entrar al barranco.
A pesar de que los augurios no eran optimistas y cuando llevaban más de media hora de vuelo, uno de los pilotos localizaba en una morra a Celso C.V., que apenas podía moverse y que se encontraba descalzo. El aparato puso uno de sus patines en un saliente del peñasco lo que permitió que uno de los componentes del Ereim se aproximase hasta el sexsagenario. El helicóptero regresó nuevamente y, una vez el guardia civil que le acompañaba logró reanimarle a base de yogures, manzanas y donuts –el desaparecido llevaba dos días sin probar agua ni bocado alguno- lo que le permitió dar unos pasos para ascender a un lugar más accesible, todo ello a pesar de que estaba delirando. Una vez posado el aparato y cuando la víctima se hallaba en su interior, comenzó a llorar y a abrazarse a sus salvadores a los cuales manifestó que se estaba preparando para morir puesto que pensaba que nadie podría rescatarle. De hecho, tan solo se encontraba a unos 600 metros del camino principal y desde el lugar en el que se hallaba veía el mar y el pueblo.
Diez minutos después el BÖ-105 de la Guardia Civil tomaba tierra en las proximidades de la urbanización Sibora, en la costa de Los Silos, donde le esperaba su hijo y una ambulancia que lo trasladaría hasta el centro de salud del municipio en compañía de la Policía Local.