LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Entre la angustia y la esperanza ha vivido la familia de Miguel Talavera Castellano las últimas veinticuatro horas. Este vecino de Jinámar, de 46 años, no regresó a su casa el pasado lunes cuando concluyó su jornada de trabajo en Mercalaspalmas y hasta las once de la noche del martes no tuvieron noticias de su paradero. Fue el propio Miguel Talavera, casado y con dos hijos, quien telefoneó el martes desde una cabina de Agaete, al móvil de su mujer María Reyes Nieves para comunicarle que se encontraba en Agaete. Durante su desaparición su familia intentó de forma incesante localizarle con llamadas a su móvil que nunca fueron respondidas.
Ayer, Miguel Talavera permanecía ingresado en urgencias del Hospital Insular, donde los sanitarios intentaban desvelar si sufrió algún tipo de shock o padece un problema mental dado que decía no recodar que le ocurrió y tampoco daba detalles de lo sucedido. Además, llevaba toda la documentación, no presentaba signos de violencia, ni en su cuerpo ni en la ropa, con la salvedad de que no llevaba los zapatos. Y su coche, localizado, tampoco daba muestras que sufriera ninguna agresión.
Una vez que llegan a su encuentro, y ante su estado, que su mujer comparaba con el que alguna vez ha sufrido cuando ha tenido fiebre alta, sus allegados lo llevan al ambulatorio de Agaete y desde este centro le remiten al Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, donde a su vez le trasladan a urgencias del Hospital Insular.
El hecho de que Miguel Talavera fuera víctima de un robo en el que al parecer le sustrajeron 6.000 euros hizo pensar a su familia que quizás alguien intentó robarle y pudo agredirle, y por eso, no se podía poner en contacto con la familia. Precisamente son sus allegados quienes alertan a la policía de estas circunstancias. De hecho, el Grupo de Intervención Operativa de Rescate y Salvamento estableció un dispositivo de búsqueda en los barrancos anexos a su vivienda en Eucaliptus II, próxima al campo de golf. Estas labores se realizaron el pasado martes y se suspendieron ayer.
La mujer de Miguel Talavera aseguraba ayer ante la zona de Urgencias del Hospital Insular que su marido siempre llamaba cuando se iba a retrasar y que es una persona de carácter alegre y que siempre hace chistes en las reuniones de amigos o familia. A María Reyes Nieves lo que más le sorprendió fue que su marido, al que encontró junto a otros familiares, temblando de frío, debajo de una palmera, no hablara. "Me miraba en la ambulancia pero no me hablaba, estaba como ido", destacó. Con todo, se mostró esperanzada que una vez que descansara y superara el shock pudiera contar que le pasó durante esas 24 horas.