ANTONIO HERRERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Muchos son los interrogantes que a lo largo de estos seis años se han planteado tanto familiares y amigos como la Guardia Civil acerca de quién fue el autor de tan execrable hecho.
¿Pero quién era María Isabel Hernández Velázquez? Esta muchacha vivía junto con sus hermanos puesto que presentaba una minusvalía psíquica, lo que hacía que tuviese una mentalidad de una niña de cinco años. Este hecho hacía que la joven nunca se subiese al coche de un desconocido (incluso a veces ni en el de un familiar), mucho menos se atreviese a acompañar a alguien a quien no conocía. Es precisamente, este hecho, lo que en principio ha llevado a mantener al Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil que la persona que la mató era alguien cercano.
Bien es verdad que la fallecida iba con frecuencia a un quiosco del lugar a sellar la lotería primitiva así como a un centro social que el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla tiene en la plaza del barrio de Las Aguas. Esta situación debía de ser conocida por su asesino, ya que parece ser que fue en este momento cuando la muchacha fue abordada y se subió en un turismo de un conocido.
Según las fuentes de la Guardia Civil consultadas en su momento, el asesino de Marisa la mató justo al día siguiente del rapto, probablemente temeroso, por un lado, de que la presión ejercitada por familiares y amigos diese con su paradero y segundo, con el hecho de que la víctima pudiese identificarle dado que este individuo es alguien cercano al entorno de la fallecida. A ello se añade que este sujeto lanzó el cuerpo al mar justo en un batiente de la corriente, con la finalidad de que las olas arrastrasen el cuerpo lejos del pueblo. Sin embargo, esta situación no se dio. No obstante, cuando los GEAS localizaron el cadáver este estaba vestido, pero un golpe de mar acabó por desprenderle sus pantalones y la ropa interior, con lo que un elemento clave en una investigación de estas características como es el ADN se esfumó. Esto hace pensar también que el homicida no es de fuera del pueblo, ya que conocía la zona y no se atrevería a salir del municipio y regresar con el cuerpo al lugar donde la raptó. El equipo forense aparte de datar la hora de la muerte sí pudo corroborar que Marisa además de sufrir una agresión sexual, falleció tras recibir un fuerte golpe propinado con un objeto contundente.
Sospechosos
Durante los casi cuatro meses que la Policía Judicial de la Guardia Civil estuvo investigando el entorno de María Isabel Hernández Velázquez, se centró en tres sospechosos. A saber, un empleado de una estación de servicio, un carpintero y un joven, J.D.T., de 28 años de edad, que fue denunciado por su ex novia, ya que éste le relató que tenía unos arañazos en la espalda tras romper la relación y sostener relaciones sexuales con una joven que se le había resistido. Esta persona fue puesta en libertad poco después por la titular del juzgad de instrucción número 1 de La Orotava que llevaba el caso. Se da la circunstancia de que este individuo contaba con antecedentes por abusos sexuales y era conocido desde niño por la familia de María Isabel Hernández.
Tanto el carpintero como el empleado de la estación de servicio pronto fueron descartados por su grado de colaboración y predisposición con la Benemérita. Además, los funcionarios encargados del caso llegaron a entrevistarse con personal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento con el fin de que les fuesen aportadas pistas acerca de la posibilidad de que jóvenes inadaptados y con problemas de conducta del municipio tuviesen algo que ver con el caso.
Una vez descartados todos estos sospechosos, la Guardia Civil dirigió su mirada al entorno más cercano de Marisa, alguien de su misma sangre o que en tiempos pasados tuvo que ver con las hermanas de la fallecida, como por ejemplo, algún ex compañero sentimental, según relataron a La Opinión de Tenerife fuentes de la investigación. Desgraciadamente, la madre de Marisa no podrá ver cómo el asesino de su hija es detenido puesto que falleció dos años después, al igual que uno de los sargentos sobre los que recayó las pesquisas. Sin embargo, en la concentración de mañana en recuerdo de Marisa su asesino, al igual que el día del entierro, se dejará ver por el lugar reclamando justicia, el esclarecimiento de los hechos y el cumplimiento íntegro de la pena.