Sevilla

La familia del niño que murió atrapado en una papelera reclama un millón de euros

03.06.2008 | 15:30

Los padres y la hermana de un niño de 4 años, que murió al quedarse atascado en una papelera de su colegio, han presentado hoy una reclamación de un millón de euros a la Junta de Andalucía por la supuesta falta de vigilancia en el recreo donde ocurrieron los hechos.

El accidente ocurrió al mediodía del 25 de abril de 2006, cuando el menor L.S.R., de 4 años, se quedó colgado en una de las papeleras del colegio de Sevilla Este al que asistía y falleció por parada cardíaca por asfixia.

Tras el archivo de la vía penal en la Audiencia de Sevilla, los padres han presentado una reclamación patrimonial por un mal funcionamiento del servicio público y por la llamada "culpa in vigilando", pues el niño falleció en un recreo que, según los responsables del colegio, estaba vigilado por 23 adultos.

Los padres "solo cometieron el delito de dejarlo en el colegio", ha dicho a los periodistas su abogado, Félix Muñoz Pedrosa, quien ha añadido que han pedido un millón de euros por poner alguna cantidad, pues a su juicio "nos quedamos cortos, porque un hijo no tiene precio".

Juan Jesús González, tío del niño que acudió a la delegación de Educación, ha dicho que, tras oír las declaraciones de los profesores en el juzgado, han llegado a la conclusión de que "es mentira que estuvieran vigilando", pues no se entiende que ninguno de los profesores viera lo que ocurría.

Ha afirmado que dos niños de 11 y 12 años llegaron a avisar en tres ocasiones de que el pequeño se había atascado en la papelera, pero no les hicieron caso, y tuvo que ser una enfermera que pasaba por la calle quien diese la voz de alarma.

La abuela materna del niño, Dolores Matador, ha afirmado que la muerte de su nieto no fue un accidente fortuito, sino "una negligencia total", y que los padres siguen en tratamiento psicológico y no han podido acudir hoy a presentar su reclamación, como pretendían.

El archivo dictado por el juzgado de instrucción 11, y posteriormente por la Sección Séptima de la Audiencia, se basó en que los profesores no se retrasaron en acudir en auxilio del niño atrapado.

Según los jueces, el suceso fue un accidente porque el centro disponía de la vigilancia adecuada y el recreo se desarrollaba según la normativa.

Las papeleras del centro estaban homologadas y la instrucción judicial realizada no consiguió aclarar cómo el menor logró encaramarse hasta su boca de entrada, situada a un metro de altura, aunque posiblemente lo hizo ayudado por otro niño.

Aunque nada demostró la falta de seguridad de las papeleras, de forma preventiva ese modelo se retiró de varios centros escolares de Sevilla.

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