05 de abril de 2018
05.04.2018
Tribunales

La acusación admite también la legítima defensa de Jacinto para disparar a Jonás

La letrada de la familia del joven que murió de un tiro en el asalto a una finca de Güímar reduce su petición de pena a dos años y medio de prisión por la atenuante

05.04.2018 | 01:02
La acusación admite también la legítima defensa de Jacinto para disparar a Jonás

La letrada de la acusación particular, que representa a la familia de Jonás Cano, el joven de 26 años que murió desangrado tras recibir un disparo en la cara durante el asalto que protagonizó a una finca en Güímar, modificó su escrito de acusación preliminar en la jornada de ayer admitiendo por primera vez, ante el Tribunal del Jurado, la legítima defensa del acusado Jacinto S. M., de 83 años, quien empuñó un revólver que tenía guardado en la propiedad y disparó en dos ocasiones alcanzando uno de los proyectiles a Jonás Cano, que murió desangrado a unos 60 u 80 metros de la entrada de la vivienda que había allanado para robar.

La abogada de la acusación particular solo acusaba hasta ahora a Jacinto S. M. de ser el presunto responsable de un delito de homicidio sin circunstancias que modificaran su responsabilidad penal o imputabilidad. Por esa calificación, la letrada había solicitado al magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que, en caso de que el Jurado declarase culpable al acusado, se le impusiera una pena de 10 años de prisión y una indemnización por responsabilidad civil de 76.690 euros.

Sin embargo ayer, al finalizar la exposición de toda la prueba testifical, pericial y documental, la letrada introdujo en su escrito de acusación la alternativa del delito de homicidio con la atenuante muy cualificada de legítima defensa, tipo penal por el que solicita que se le imponga una pena de dos años y medio de prisión manteniendo la misma cuantía en cuanto a la responsabilidad civil.

En dicho escrito de conclusiones, que elevó a definitivas, añadió también la comisión de un presunto delito por tenencia ilícita de armas, por lo que también interesó un año de prisión. Aunque existía la posibilidad de que la defensa de Jacinto S. M., de la que se encarga el letrado Avelino Míguez Caiña, pudiera haber hecho uso del derecho de protesta ante la introducción de un tipo penal distinto para el que la acusación particular no había ejercido la acusación formal desde el inicio de la vista oral, no consideró oportuno hacerlo pues el Ministerio Fiscal sí venía acusando a su patrocinado del delito de tenencia ilícita de armas.

Por su parte, la fiscal Náyade Remón Suárez elevó a definitivas las conclusiones preliminares contenidas en su escrito de acusación atendiendo a que las pruebas presentadas en el plenario corroboraron los hechos tal y como fueron planteados ya en la fase de instrucción. Por ello, mantuvo la acusación contra Jacinto S. M. por un delito de homicidio con la eximente completa de legítima defensa, por lo que no interesa pena alguna de privación de libertad. La representante del Ministerio Público, que estuvo asistida también por la fiscal Francisca Sánchez, mantuvo igualmente la acusación por un delito de tenencia ilícita de armas por el que pide que se le imponga una pena de dos años de prisión.

La fiscal, al considerar que a Jacinto S. M. no le corresponde imposición de pena alguna por el delito de homicidio, tampoco estima que deba establecerse una indemnización como responsable civil.

El letrado de la defensa, que también elevó a definitivas sus conclusiones preliminares, solicitó la libre absolución de su cliente al estimar que no concurren delitos de cargo, aunque en el caso de que las pruebas indiquen que es autor de un delito de homicidio, concurre en la persona de Jacinto S. M. la eximente completa de legítima defensa, por lo que no cabe imponer una pena de privación de libertad ni indemnización por la supuesta responsabilidad civil.

Además, en el caso de que los miembros del Jurado declaren probada la comisión de un delito de tenencia ilícita de armas, el letrado considera que concurre como atenuante "la de haber procedido el culpable, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades". Asimismo, el letrado abunda en su escrito que dadas las circunstancias del hecho y las especiales de Jacinto S. M., "es potestad del Tribunal" poder rebajar en un grado las penas señaladas por la tenencia ilícita de armas, siempre que por las circunstancias del hecho y del culpable se evidencie la falta de intención de usar las armas con fines ilícitos.

Autopsia

En la tercera sesión de juicio declararon como peritos tres patólogos forenses del Instituto de Medicina Legal que intervinieron tanto en el levantamiento del cadáver como en la práctica de la autopsia de Jonás Cano. Los facultativos señalaron que la muerte se produjo por una hemorragia masiva por herida de arma de fuego que le afectó a la yugular. El cuerpo sin vida se encontró en la parte trasera de la casa de Jacinto S. M. y su esposa Mercedes, en concreto en un patio que utiliza la familia como tendedero, hasta donde llegó dejando un reguero de sangre.

El cadáver estaba boca abajo, con vestimenta de color negro, una careta pintada de negro y asegurada con cinta americana, una sudadera negra con la capucha puesta, unos guantes y un rollo de cinta americana en la muñeca. A la espalda llevaba una mochila con una pistola, que se comprobó luego que era simulada, y un cincel.

Los forenses señalaron que el cadáver presentaba una herida de bala con orificio de entrada en pómulo izquierdo, que le atravesaba el paladar y varias piezas dentales; que el proyectil cambió de trayectoria al impactar con los dientes, atravesó la lengua y base del cuello por la parte derecha, provocando un desgarro en la yugular. El proyectil acabó cayendo al suelo sin fuerza.

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