03 de abril de 2018
03.04.2018

"Yo habría hecho lo mismo que Jacinto, pero mataría a los dos asaltantes"

El coautor del allanamiento de una finca en Güímar donde el dueño mató a uno de los delincuentes de un disparo, admite que fue coaccionado por su padre quien planeó el robo

04.04.2018 | 01:34
"Yo habría hecho lo mismo que Jacinto, pero mataría a los dos asaltantes"

Cristian C. P., que ya fue condenado por un Juzgado de Menores por el asalto e intento de robo el 1 de marzo de 2015 en la finca Villa Carlota, en Güímar, declaró también este martes en el procedimiento que se sigue en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por la muerte de un disparo del otro coautor del allanamiento en la propiedad. Su declaración no dejó indiferente a nadie, ni a las partes, ni a los miembros del Tribunal del Jurado, ni al público. El testigo dijo: "Yo habría hecho lo mismo que Jacinto, es más, no dejaría que se escapara ninguno; los mataría a los dos".

En esta causa se juzga a Jacinto S. M., de 83 años, quien fue sorprendido en la noche del 1 de marzo de 2015 en su finca, en la que también estaban su esposa y su cuñada. Aquella noche, dos enmascarados que portaban armas de fuego -que luego se sabría que eran simuladas-, un palo y un cincel, asaltaron la finca y agredieron al matrimonio con el único fin de que les entregaran el dinero que contendría una caja fuerte en la vivienda.

Mientras uno de los asaltantes, Jonás Cano Ruiz, agredía a la esposa de Jacinto S. M., éste último, con la excusa de buscar algo de valor para dárselo a los delincuentes, se dirigió al dormitorio y se hizo con un revólver que guardaba en una caja bajo llave dentro de un armario, poniendo en fuga a Cristian al realizar un disparo al suelo. Sin embargo, Jonás Cano se quedó en la puerta de la casa para encararse a Jacinto, recibiendo un impacto en el cuello, fruto de un segundo disparo. Jonás Cano logró salir de la casa, pero se desplomó tras recorrer unos metros en los exteriores de la vivienda.

En este procedimiento judicial está procesado Jacinto S. M. por un delito de homicidio aunque tanto la Fiscalía como la defensa consideran que concurre la eximente completa de la legítima defensa, por lo que no solicitan pena de prisión. La Fiscalía, en cambio, sí solicita una condena de dos años de prisión por el delito de tenencia ilícita de armas ya que Jacinto S. M. carecía del permiso habilitante para poseer dicha arma, que era propiedad de uno de sus hijos y que se la había entregado para su autoprotección dado que la propiedad se encuentra muy alejada de cualquier núcleo de población.

La defensa, no obstante, señala que ni siquiera se le puede atribuir este delito, pues dada la situación de evidente riesgo para la vida que sufrió su cliente y la esposa de éste, se vio obligado a utilizarla para repeler el asalto.

Solo la acusación particular, que representa a la madre del asaltante que falleció, reclama una pena de 10 años por un delito de homicidio así como 76.690 euros en concepto de responsabilidad civil.

Cristian C. P. señaló a su padre, a quien se refirió como "José", como el ideólogo del asalto a la finca. "José y Jonás me pidieron un papel y un boligrafo para hacer un croquis de la casa", aseguró y añadió que la noche del atraco, se quedaron por fuera de la propiedad, dentro de un coche, su padre, su hermano y la exnovia del primero, mientras él y Jonás, conocido como el macana, ejecutaban el robo. "Al principio, José también iba a entrar en la casa con nosotros, pero dijo que le había dado un dolor en la espalda. Creo que lo fingió para no entrar", aseguró el testigo quien manifestó que su padre le había obligado a cometer el robo por "las deudas que siempre tenía".

El testigo, que quiso mostrarse arrepentido, afirmó que había cumplido condena por el robo en un centro de menores y añadió que "si tuviera que cumplir otra condena estaría de acuerdo con esa decisión, porque por culpa de lo que hicimos rompimos la vida de tranquilidad de Jacinto y su familia".

El joven añadió que apenas conocía a Jonás: "Solo de vista en el Puertito de Güímar", señaló y reveló que "siempre estaba muy callado, se guardaba las cosas y aunque nunca supe a qué se dedicaba, mi impresión era que parecía que a nada bueno". Añadió que fue él mismo quien supo que en aquella finca podía haber dinero guardado porque se lo había comentado "Alejandro", un amigo suyo al que exoneró de toda responsabilidad con el asalto e intento de robo. "Me lo dijo en confianza. Su madre se lo había dicho, y lo sabía, porque ella trabajaba limpiando la casa de Jacinto y su esposa". El joven admitió entonces que fue él quien se lo comunicó a su padre, aunque negó que lo hiciera con el fin de perpetrar el robo.

El joven aseguró que "en ningún momento" agredió al matrimonio y que sabía que había otra persona escondida en la casa -la cuñada de Jacinto permanecía dentro de un baño mientras llamaba a sus hijos y sobrinos para que avisaran a la Policía o la Guardia Civil-. Sabía que estaba escondida y que podía llamar a la Policía, pero no le dije nada a Jonás, "que estaba muy alterado", aseveró a la vez que incidió en que él, en cambio, estaba "bastante asustado, casi más que Jacinto" con lo que estaba pasando. "Mercedes, la mujer de Jacinto dijo que cogiéramos las tarjetas de crédito, que sacaramos dinero porque allí no tenían nada", refirió. Y reveló que ella le miró a los ojos, y aunque él llevaba una máscara, aseguró que ella supo que era muy joven. "Me dijo: Mi niño, coge las tarjetas y vete, que no vamos a denunciar", afirmó.

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