09 de febrero de 2018
09.02.2018

Elon Musk pone su coche en el espacio

El dueño de Tesla y Space X logra un lanzamiento exitoso del Falcon Heavy, el cohete más grande del mundo

08.02.2018 | 23:27
Elon Musk pone su coche en el espacio

La compañía Space X logró el martes un nuevo hito tecnológico: poner un coche en órbita. Las imágenes y vídeos del acontecimiento han dado la vuelta al mundo. A pesar de los contratiempos, el multimillonario Elon Musk, artífice del proyecto, ha logrado cumplir sus ambiciosos objetivos y su cohete Falcon Heavy ya supone un gran éxito que ha dado un pequeño atisbo de cuáles serán los siguientes pasos en esta renovada carrera espacial. La compañía Space X cuenta ahora con el lanzador más potente desde que el Saturno V de la NASA despegase con las misiones Apolo hacia la Luna en la década de los años 60 y 70.

Una vez en órbita, el carenado de la cápsula superior del cohete Falcon Heavy se desprendió para dejar a la vista un Tesla roadster rojo cereza, con un maniquí al volante bautizado como Starman. El descapotable eléctrico abandonó la órbita terrestre y ya se adentra en el espacio profundo, pero su destino no será Marte.

Al cabo de tres igniciones del propulsor al que va fijado el coche, la trayectoria precisa para encaminarse a la órbita de Marte fue excedida y el coche espacial se dirige hacia el cinturón de asteroides, según explicó ayer en su cuenta de Twitter Elon Musk, el presidente de Tesla y de Space X, fabricante del cohete. Un vídeo transmitido en vivo en su cuenta de Twitter mostró el brillante automóvil flotando en la oscuridad del espacio hasta que la Tierra apareció a la vista llenando el fondo.

El único fallo del lanzamiento fue la pérdida de uno de los tres propulsores. En concreto, la primera etapa del motor principal del cohete central del Falcon Heavy de Space X no aterrizó en la plataforma marina, en pleno Océano Atlántico, sino que cayó al mar. Aunque en las cámaras de la plataforma se apreció la polvareda propia de un aterrizaje, el cohete finalmente no se recuperó y cayó al mar, al parecer, debido a que sólo funcionó uno de sus tres propulsores, según informó The Verge.

En cualquier caso, Musk ha logrado todos sus objetivos. El primero, estrenar con éxito su cohete pesado, con 70 metros de altura y capaz de poner en órbita hasta 65 toneladas. También ha conseguido por primera vez recuperar las primeras etapas de los tres propulsores del cohete, que regresaron a la Tierra de forma controlada minutos después del despegue. Y en último lugar, una campaña publicitaria espectacular para su compañía de coches eléctricos.

Con todo, este nuevo avance espacial no es más que otro escalón de una evolución que apunta mucho más lejos. Por ejemplo, el propio Musk ya aseguró que hay previsto un cohete más potente, el llamado Big Falcon Rocket (BFR), que tendría como objetivo el transporte de humanos a Marte y cuya aparición se estima para dentro de cinco años. La evolución continúa y el destino se vislumbra incierto, pero magnífico y plagado de oportunidades.

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