14 de enero de 2018
14.01.2018
Vuelta al mundo con la opinión de tenerife Asia (XIV)

La ciudad más global de China

Hong Kong, una auténtica jungla de rascacielos y hervidero de negocios, tiene moneda y sistema legal propios

13.01.2018 | 23:42
La ciudad más global de China

Un vuelo desde Shanghái nos lleva hasta Hong Kong, la ciudad menos china de China. Con una moneda propia y un sistema legal propio, que permanecerá vigente hasta el año 2047 cuando se produzca su plena integración a China, nos hace sentir que estamos en un país diferente en el que se mantienen algunas tradiciones de la potencia asiática pero con evidentes pinceladas de una moderna ciudad globalizada. Su particularidad es un aliciente más para descubrirla y mostrársela a los televidentes de la segunda temporada de El Turista.

Aunque actualmente se trata de una inmensa metrópoli, de claro carácter tecnológico, una auténtica jungla de cristal y rascacielos en los que constantemente se cierran negocios, a orillas de una preciosa bahía que magnifica su espectacular skyline; hubo una época en la que Hong Kong sólo fue una pequeña comunidad pesquera, el refugio de piratas y contrabandistas de opio. Su expansión se produce tras la Primera Guerra del Opio, cuando la isla de Hong Kong fue cedida a Gran Bretaña, y la colonia aumentó con la incorporación de varios territorios. Tras el establecimiento de la República de China en 1912, se convierte en refugio político de exiliados chinos procedentes del continente, lo que proporcionó una mano de obra barata que permitió un trepidante crecimiento y desarrollo económico, así como la llegada de personas de todos los rincones del planeta con el objetivo de hacer negocios, hasta dar lugar a uno de los centros turísticos, financieros, industriales y comerciales más relevantes del mundo.

Este mestizaje cultural ha enriquecido esta antigua colonia británica, que bajo la política un estado, dos sistemas preserva su régimen administrativo especial independiente del sistema económico frente al socialista de China. Sus 7 millones de habitantes han obligado a extender el territorio a base de cemento y crecer la ciudad, sobretodo a modo vertical. Pudimos comprobarlo en una de estas zonas que han sido producto de esta expansión: la península de Kowloon. Razas, religiones, idiomas, estilos de vida y cultura se mezclan en las puertas de Chucking Mansions.

Mucha gente y poco espacio

Nuestro alojamiento merecía una historia propia en el programa de televisión para comprender cómo es Hong Kong. Los 16 pisos están conectados por 2 ascensores, uno para los pares y otros los impares. Unas 4.000 personas viven en este alojamiento sin lujos y que destaca por su elevado precio y pequeño tamaño, dos camas y un baño que posee la ducha sobre el inodoro. El alojamiento es tan pequeño que hasta para movernos por la habitación y realizar la filmación se convertía en toda una aventura. Corte tras corte, miéndonos para seguir con la escena sin que se me viese reflejado en algún espejo y sin que nos chocásemos. Así es Hong Kong: mucha gente, poco espacio y precios estratosféricos.

La península del Kowloon, uno de los lugares más poblados del mundo, posee algunos de los mayores atractivos de Hong Kong. Hasta la Avenida de las Estrellas acuden infinidad de turistas para sacarse fotos con las estatuas de los actores asiáticos más reconocidos. Jackie Chan y Bruce Lee son las más codiciadas en ese paseo marítimo que convierte a Hong Kong en el Hollywood de Oriente. Más de 20 huellas de manos de personalidades famosas del cine, exposiciones, mural de escenas clásicas se componen también esta exposición de interés cinematográfico que, muy a nuestro pesar, se encontraba en obras. Si la lluvia es nuestro primer enemigo para cualquier filmación, las obras también se encuentran en el podio. Un hándicap que también nos encontramos cuando quisimos filmar alguno de los templos chinos que se encuentran enclavados ocultos entre las exuberantes colinas e imperiales rascacielos.

'Simphony of Lights'

El paseo marítimo de Waterfront Promenade -donde habitualmente está la exposición cinematrográfica- es, seguramente, la mejor ubicación para disfrutar del espectáculo de luces y sonido Symphony of Lights, si no se hace desde un paseo en barco tradicional en la bahía Victoria. Cada noche, a las 20 horas, el horizonte de Hong Kong se transforma dando lugar a un festival audiovisual. Desde 2004, casi medio centenar de sus edificios icónicos se unen y toman el protagonismo en un espectáculo multimedia en el que se iluminan, con luces y rayos láser, al ritmo de una emocionante banda sonora interpretada por la Hong Kong Philharmonic Orchestra. La sinfonía de luces es una de las mejores del mundo y se ha convertido en un ícono de la ciudad, que muestra la vibrante y apasionante vista nocturna.

Más de mil rascacielos, 300 con una altura superior de 150 metros, conforman la postal más característica de Hong Kong y ayudan a entender cómo es posible albergar una población de más de 7 millones de personas en sus poco más de 1.000 kilómetros cuadrados.

Esta ciudad vertical también es digna de ser observada -y filmada- durante el día, junto a parejas de enamorados y amantes a la fotografía que se sienten atraídos por este skyline de hitos, récords e impresionante valor arquitectónico que sobresale de las animadas aguas del Puerto Victoria.

El corazón de la ciudad

Un transporte exquisito Koloon y el distrito Central y Wanchai se conectan, en unos 6 minutos, gracias a una flota de ferrys que llevan surcando Hong Kong más de un siglo. Se le considera el verdadero corazón de Hong Kong y navegar esta travesía es prácticamente obligado, así tendrás una vista de ambas orillas en las que el cruce de caminos están más cercano a las nubes que al suelo. Nosotros fuimos dos de los 70.000 pasajeros que transporta diariamente y conseguimos grandes tomas de ambas bahías, especialmente, al atardecer. Además, aprovechamos nuestro trayecto para explicar el uso de una tarjeta recargable que sirve como sistema de pago electrónico, tanto en el ferry como en otros medios de transporte e incluso para tickets de algunos atractivos turísticos: la tarjeta Octopus.

Tras el ferry tocaba recorrer Hong Kong en sus guaguas o tranvías de dos plantas. En la ciudad se afirma que disponen de un transporte público de los más eficientes, seguros, de mayor frecuencia y fácil acceso del mundo. Y lo cierto es que este legado británico -junto al sentido de conducción- funciona perfectamente. A pesar del elevado precio de la ciudad, el transporte es bastante económico y favoreció que pudiésemos llegar hasta todos los rincones de la ciudad.

Si madrugas y llegas hasta el Golden Bauhinia Square, puedes presenciar la diaria ceremonia de izado de la bandera, en la que los oficiales izan la bandera de Hong Kong y de China y unos minutos más tarde vuelven a bajar la bandera, recogerla con sumo cuidado y marcharse. Es esta flor dorada el emblema de Hong Kong y es que fue un obsequio del gobierno chino para celebrar la Ceremonia de Transferencia de 1997 en el que se detallan las particularidades de Hong Kong como un país, dos sistemas; sin duda, uno de los hitos de la historia en el siglo XX. Por todo ello, allí acuden muchos visitantes chinos para fotografiarse con este monumento de la reunificación y, si ven a occidentales como nosotros, también aprovechan con la bahía de telón de fondo.

Cuando el hambre apretó, no dudamos en visitar el restaurante con estrella Michelín más barato del mundo. ¿En una de las ciudades más caras del mundo? se preguntarán. Pues sí. Se encuentra en un barrio, que por sus edificios con fachadas descascarilladas, con andamios, maderas y un estado de conservación bastante deficiente, invita a pensar que nos habíamos perdido. Pero no, al final llegamos y pudimos comprobar que se come exquisitamente. La estrella de la carta es el Dim Sum, unos paquetes de masa de arroz que envuelve generalmente una carne picada de cerdo. Un local no muy grande, pero que mantiene la esencia de las recetas legendarias que le dieron la distinción y los precios. Me tocó comer frío, otra vez, pero creo que las tomas de César Sar saboreándolo les abrirán el apetito cuando estén en el sillón viendo el programa tranquilamente. ¡Qué rico!

Para disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la ciudad hay que desplazarse hasta los 552 metros de altura del Victoria Peak. Para acceder hasta él debes tomar el funicular más empinado del mundo, el Peak Tram, que abrió en 1888 sólo para el gobernador británico y quienes vivían en el Peak. El ascenso de 7 minutos en este centenario tren de cremallera que desafía la gravedad nos permite filmar por los cristales los diferentes rascacielos que van quedando a nuestro paso.

Ya en la cima del punto más elevado de la isla disfrutamos de las vistas que nos permite el mirador más fabuloso de la ciudad y que recibe cada año a 7 millones de turistas. Las vistas de la metrópoli, con sus rascacielos, sus parques, senderos y la bahía es impresionante, pero decidimos subir unos metros más gracias a nuestro drone y tomar una aún más espectacular para que la disfrutemos en nuestros televisores mientras vemos El Turista 2. El descenso lo decidimos hacer a pie y así ver los vecindarios, su logística en guaguas privadas para desplazarse desde el distrito financiero hasta sus hogares en las montañas y el laberinto de calles y callejones que desembocan en el pulmón de la megaurbe. El parque de Hong Kong se encuentra en el corazón de esta amalgama de hormigón. Es el momento de grabar el punto en el que se puede relajar el visitante, hacer deporte o disfrutar de la selva tropical que han diseñado con su aviario, aunque lo que más sorprende es obtener ese contraste de preciosas flores bajo la sombra de los imponentes rascacielos.

En el Parque Wetland

Sin embargo, el mejor lugar para disfrutar de la fauna y flora de Hong Kong es el Parque Wetland. Este espacio ecoturístico, de 60 hectáreas, alberga abundante vida silvestre como aves, mariposas, reptiles, mamíferos y peces y que sirven para explicar la diversidad de ecosistemas de humedales de Hong Kong en una jornada de excursión -y para nosotros de grabación- a pocos minutos del centro de la ciudad. Otra opción para conocer un Hong Kong diferente es acudir hasta Aberdeen. Situada en el sur de la isla de Hong Kong, la bahía de Aberdeen nos traslada al pasado de Hong Kong. Restaurantes, casas flotantes, pesqueros y una animada lonja, rodeada de innumerables rascacielos; escenifican el mayor contraste entre la modernidad, expansión y evolución de la ciudad y la antigua tradición china e inicios de esta ciudad con clara tradición pesquera. Motivo por el que fuimos hasta allá con nuestras cámaras a filmar esta zona de Hong Kong y completar nuestro abanico de historias sobre esta ciudad china, pero que para muchos no es China.

Y tras estas dos semanas por China, en el que hemos conseguido capturar los contrastes de la ciudad más poblada del país, Shanghái, y la más globalizada, Hong Kong, nos adentramos en el país del Sol Naciente. Japón nos espera. Será una ruta de 2 semanas en las que visitaremos Osaka, Kioto, Miyayima, Hiroshima, Inari, Nara y su capital, la megaurbe de Tokio. Tradiciones ancestrales, cultura, festivales, experiencias, costumbres, gastronomía, modernidad, artes marciales, curiosidades ? ¡Japón! Sí, es uno de mis países preferidos y estoy seguro que les encantará descubrirlo en cada una de las más de 30 piezas que hemos grabado para la segunda temporada de El Turista.

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