17 de diciembre de 2017
17.12.2017

Tras las bambalinas de 'Loro Show'

El espectáculo, del que forman parte unos 52 papagayos, se celebra desde hace más de 40 años

17.12.2017 | 01:30

Paco, Macario y Leo son algunos de los 52 papagayos que cada día despiertan las simpatías de los visitantes de Loro Parque, en especial de los más pequeños. Son mucho más que aves, son los verdaderos protagonistas del pasado, presente y futuro del parque, y a los que este espacio debe su nombre.

Loro Show abrió sus puertas poco después de que el parque se diera a conocer, hace ya 45 años. Desde entonces, la finalidad del espectáculo ha sido la misma: acercar la naturaleza a los visitantes, al mismo tiempo que se conciencia sobre la importancia de cuidarla y preservarla.

Hace cinco años que el Palacio Árabe renovó su espacio en una firme apuesta por mostrar la belleza de la biodiversidad y la importancia de su protección, logrando que los visitantes formen parte activa de la naturaleza. Para ello, el techo se cubrió con una gran imagen que traslada al público a la selva tropical y las ventanas se colmaron de fotografías de las especies de papagayos que alberga el parque.

Montse Buch se encarga desde hace más de 25 años de dirigir la exhibición. Apasionada de los animales y sobre todo de los papagayos, es la responsable de que, una vez que se suba el telón, todo salga a la perfección en las seis sesiones diarias de este espectáculo. Incide por ello en que "los loros son mucho más que un animal bonito, por lo que en cada una de las exhibiciones que ofrecen tratamos de trasmitirles nuestro cariño y adoración".

Su amor por estas aves es su mayor motivación para acudir cada día a su puesto de trabajo. Reconoce que tiene una gran responsabilidad, pero asegura que es una labor muy gratificante con un aprendizaje continuo del que se nutren no sólo los loros sino ella y todo su equipo. "Cada día es un nuevo descubrimiento y no dejo de sorprenderme con ellos, así que cuando llega la hora de marcharnos a casa, nos vamos con las ansias de regresar al día siguiente y ver cómo están", comenta, al tiempo que añade que "te preocupas por ellos porque son parte de nuestra familia".

En total, siete personas cuidan de los papagayos a los que les enseñan multitud de trucos, giros, movimientos y cálculos mentales con los que sorprenden hasta al público más exigente.

El show lo marcan ellos

"El tiempo de entrenamiento lo marcan ellos y si vemos que ya han perdido el interés y la diversión por formar parte del espectáculo pues realizamos un cambio de actividad como puede ser la exhibición de vuelo". "En otras ocasiones observamos que esa falta de interés es un síntoma de que ya les ha llegado su tiempo de retiro y de formar una familia, por lo que les buscamos una pareja y pasan a los recintos de crianza que tenemos en el Centro de Crianza de La Vera", aclara la experta.

Explica además que para estos animales lo más complicado es adquirir la confianza para interactuar con su cuidador pero, una vez que se consigue, se establece un vínculo muy fuerte entre ambos. Por ello, antes de comenzar con los entrenamientos, transcurren semanas en la que simplemente se dedican a conocerles para que los loros vayan familiarizándose con su cuidador de forma cómoda. Además de los ensayos para realizar el show también realizan entrenamientos médicos, con los que logran que las aves, de forma voluntaria, accedan a tomarse los medicamentos que necesitan.

Montse reconoce que el guacamayo Paco es uno de los favoritos ya que "es sin duda el más pillín y eso lo convierte en el preferido de los niños, que no paran de reírse con sus trastadas y ocurrencias".

Como niños

La responsable de Loro Show sostiene que la inteligencia de los papagayos no deja de sorprenderle ya que son capaces de aprender muchas más cosas de las que creen los humanos. Buch explica que son como niños de entre 3 y 5 años, a los que se les puede enseñar a hacer puzles, distinguir colores y hasta realizar operaciones de cálculo matemático.

Ella lo tiene claro: "No hay ningún animal que no tenga una capacidad para aprender sino que son las personas las que no dan con la clave para enseñarles". Indica que las herramientas necesarias para lograrlo son la paciencia, la comprensión y el amor por los animales y por el trabajo que desarrollan a diario.

Paco, Macario y Leo seguirán formando parte de este espectáculo y despertando la admiración de sus espectadores hasta que ellos quieran. Luego les aguarda un tranquilo retiro en el que podrán descansar, jugar e incluso enamorarse y formar su propia familia.

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