26 de noviembre de 2017
26.11.2017
Vuelta al mundo con la opinión de tenerife Asia central (XII)

La ruta de Pamir: la segunda carretera más alta del mundo

Esta vía de la remota Tayikistán construida por los soviéticos llega a alcanzar los 4.000 metros de altitud

25.11.2017 | 23:37
La ruta de Pamir: la segunda carretera más alta del mundo

LA OPINIÓN DE TENERIFE invita a sus lectores a dar la vuelta al mundo. Este es un nuevo reportaje del serial sobre la experiencia de un periodista tinerfeño, Fernando Palarea, que realiza una vuelta completa al globo junto al empresario Pablo Oramas y el viajero César Sar, para la realización de la segunda temporada del programa de viajes El Turista. Visitarán más de 50 países de los 5 continentes en 14 meses. Esta vez visitamos Tayikistán.

Seguimos los pasos de Marco Polo por Asia Central y tras descubrir Uzbekistán nos aventuramos a conocer Tayikistán, recorriendo la segunda autopista más alta del mundo, que atraviesa el país por su sureste: la Pamir Highway. Esta carretera, que fue construida por los soviéticos entre 1931 y 1934 con el objetivo de aprovisionar a las tropas de esta remota área que pertenecía a la extinta URSS, posee pasos de más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y sólo es superada en altura por la carretera del Karakorum, en Pakistán. La M41 tiene una historia muy interesante y unos paisajes de película, con sus majestuosas montañas e idílicos lagos azules, que estamos seguros harán la delicias de los espectadores de El Turista.

Recorrer los más de 750 kilómetros que unen Dusambé (Tayikistán) con Oso (Kirguistán) por la cordillera del Pamir no es una tarea fácil, ni una práctica habitual turística. No hay transporte público, existen sitios increíbles pero de complicado acceso y es necesario conocer bien los caminos porque, en caso de escoger uno erróneo, es posible circular cientos de kilómetros hasta encontrarse con otro vehículo o poblado. Así que la mayoría de aventureros que acceden a esta zona lo hacen compartiendo un vehículo, o si tienen requerimientos especiales, como nuestro caso, para poder detenernos cuando queramos y donde consideremos algo interesante para la filmación; con un servicio privado.

Un exhaustivo control nos despedía de Uzbekistán para entrar en Tayikistán por carretera. Aunque existen varios pasos fronterizos, es de vital importancia buscar información de cuáles son los que permanecen abiertos y permiten la entrada al país. Además, si deseas acceder a la región del Pamir, debes solicitar un permiso suplementario, el GBAO (Gorno-Badakhshan Autonomous Oblast), que en varios puntos de control te será requerido y comprobado por los militares. En el cruce de Sariasiya - Tursunzoda nos esperaba nuestro conductor, Omurbek, con un vehículo 4x4 totalmente equipado y preparado para enfrentarse a las adversas condiciones de la carretera del Pamir.

Pulcritud en Dusambé

Las amplias avenidas, los edificios, la pulcritud de sus calles, plazas y lugares públicos de su capital, Dusambé, no invitan a pensar que estemos en el país más pobre de Asia Central. Sin embargo, Tayikistán aún sufre las consecuencias de una guerra civil que se prolongó por más de 5 años, consecuencia de no saber afrontar, como sí hicieron sus países vecinos, la independencia en 1991 de la Unión Soviética. Distintos grupos étnicos aprovecharon esta situación de inestabilidad y se enfrentaron al nuevo gobierno hasta que los rebeldes islamistas y demócratas fueron expulsados en la lucha de los comunistas. Emomali Rahmon, jefe de estado desde 1992 y presidente del país desde 1994, desempeñó un papel fundamental en este conflicto y se ganó la admiración de su pueblo, o eso intenta vender. Y es que resulta cuanto menos anecdótica la excesiva propaganda política que se expone en base a su figura por las carreteras. Grandes pancartas de Rahmon engalanan Tayikistán junto a su bandera tricolor. El presidente junto a unos niños en una escuela, junto a los agricultores, practicando deporte, en comedores sociales? todos con un lema diferente que recuerde a la población sus grandes actos, logro y lo buena persona que es.

A través de valles profundos

Dejamos la capital atrás para encaminarnos a los profundos valles rocosos de la provincia Gorno-Badakhshan, la cual representa el 45% del territorio de Tayikistán. Guiados por el río Pang, recorremos los numerosos pueblos locales hasta llegar hasta nuestro primer alojamiento en Kalaikhum. En esta ruta, la mayoría son homestays o guesthouses, casa de huéspedes o zonas habilitadas en sus propios hogares por los locales para alojar a los viajeros en habitaciones, a veces compartidos o no, pero con servicios comunitarios. Además, en ocasiones carecen de ducha y, a estas alturas, internet es un bien preciado por lo que más vale avisar de que estarás unos días desconectados. Eso sí, estos alojamientos están en enclaves de ensueño. En el corazón de preciosos valles custodiados por altas montañas, bañados por ríos o lagos y en plena naturaleza, por lo que con suerte te regalan cielos estrellados.

Nuestro camino continúa por el Valle de Vanj, a lo largo de la frontera con Afganistán. La carretera no está en las mejores condiciones. Uno de los principales motivos es su conservación, ya que después de la crisis e inestabilidad política del país la carretera no recibe los cuidados necesarios; otra razón es que se ve afectada por las extremas condiciones climáticas que favorecen que se estropee, pero, además, este tramo está siendo utilizado cada vez más por los camiones pesados que se dirigen a China. Sin embargo, al otro lado del río, Afganistán nos muestra que sus infraestructuras son aún mucho más paupérrimas. El Pamir es la única arteria importante que vincula el Pamir con la civilización, pero no se puede negar de que es una carretera insegura, en la que hay que estar con todos los sentidos sobre la calzada que realiza eses y se estrecha bajo la sombra de imponentes rocas que, en alguna ocasión, han provocado graves accidentes al deslizarse por sus espigadas laderas. Las cruces y ofrendas florales en memoria de aquellos que perdieron la vida en esta serpenteante carretera son otra advertencia de que sin duda, hay que tener precaución, amigo conductor, porque la vía es peligrosa.

Khorog destaca, con casi 30.000 habitantes, como la ciudad más importante de la provincia. Una estatua de Lenin se erige recordando su pasado soviético aunque su principal atractivo es que se considera la puerta de entrada al Tayikistán más auténtico. El de la cultura de aquellos que han decidido permanecer entre su envidiable y abrupta naturaleza a los lados de esta autopista alpina. Quizás es por sus condiciones atmosféricas y la dificultad de llevar alimentos frescos, pero su dieta es demasiado limitada. Una ensalada de pepino, tomate y cebolla, que acompaña a un caldo aderezado con algo de carne y hueso de oveja; pan, agua y té, es lo que nos ofrecen cada vez que nos detenemos para comer. Y para desayunar la leche de yak, un bóvido acostumbrado a las altas montañas, que es el animal preferido de la población de esta zona para su ganado. El sabor de la leche, la cuajada o su queso es una dura prueba para cualquier paladar. ¡Fortísimo!

El valle de Wakhan, entre las abruptas cordilleras Hindu Kush, nos dan la bienvenida entre fortalezas. Desde que fueron erigidas, en el siglo XII sobre una plataforma de roca natural, se convirtieron en los mejores miradores para admirar la profundidad, extensión e intensidad de un valle mágico. Lleno de vida y secretos, como sus aguas termales de especiales cualidades ricos en minerales que se filtran en las laderas de Bibi Fatima.

Caravanas nómadas

Seguimos subiendo de altura y podemos admirar el Gran Pamir de Afganistán con las caravanas nómadas afganas y kirguís antes de llegar a la aldea de Alichur. Un oasis sin palmeras ni aguas, un desierto de casas bajas y algunas yurtas, vivienda utilizada por los nómadas en las estepas de Asia Central, que nos recuerda a los relatos de Marco Polo en sus aventuras por su paso por aquí. La altura empieza a hacer estragos. A pesar de que vamos ascendiendo progresivamente y aclimatándonos, dormir a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar y algunos días incluso rozando los 4.000, donde el nivel de oxígeno y la presión del aire disminuye; provoca que nuestro cuerpo reaccione fisiológicamente y se sienta malestar. César sufrió de mal de altura al igual que en su paso por el campamento base del Everest en la primera temporada del programa.

En otros lugares del mundo como en la cordillera andina a los viajeros se les proporciona hojas de coca que ayudan a combatirlo, pero en esta zona, sólo reposo e intentar mejorarse con el descenso de los días venideros.

Una valla metálica de frontera

Bajar a Murgab se hacía más necesario. No sólo porque fuese un reencuentro con la civilización, sino porque estaba a menor altura. Ante de llegar pudimos disfrutar del Muztak Ata en China, y comprobar como una valla metálica separa la frontera con este gigantesco país. En Murgab nuestro conductor tenía la casa de vacaciones donde estaba su familia. No dudó en invitarnos al décimo cumpleaños de su hija mayor y la niña se emocionó al conocer que sería un recuerdo para toda la vida, ya que este momento que compartimos sería en una historia que se emitiría a través de televisión en El Turista. Escucharnos cantar el cumpleaños feliz fue otro de los momentos más memorables, entre un montón de comida y bebida que nuestro paladar agradeció tras tantos días de los mismos sabores. Al final, el cumpleaños tenía los mismos ingredientes. Tarta, regalos, ilusión y mucha felicidad compartida.

Nuestra ruta por el Pamir se terminaba, pero nos faltaba el paso más alto, el Akbaital a 4.655 metros. Otro ascenso que acababa con una impresionante imagen del lago Karakul junto a los glaciares. Un escenario de película que se formó hace 10 millones de años por un meteorito. Tras detenernos y disfrutarlo, nos dirigimos a la frontera con Kirguistán y nos encontramos a otros militares que pensábamos que sería otro rutinario control. Pero no. El calor aprieta y no dudan en pedir a los coches que pasan que les lleven agarrados por fuera aunque estén llenos. Eso sí, se bajan unos kilómetros antes de la frontera para no ser vistos y no desean ser grabados para no llevarse reprimendas, aunque no pudieron escaparse de nuestras cámaras y fueron víctimas de nuestra astucia porque la escena merecía la pena.

Hacia Kirguistán

Dejamos Tayikistán y recorrimos los 20 kilómetros, en tierra de nadie, hasta la frontera con Kirguistán para un nuevo control y terminar nuestra ruta en un lugar inolvidable. Un lugar de los que enamora. Bajo los largos glaciares del Pico Lenin, de 7.134 metros, está está campamento de yurtas entre preciosas colinas que se suceden como dunas de césped, situadas estratégicamente al borde de un lago de un azul intenso. El paisaje cambia por completo y estamos seguros de que es una de las postales de este largo viaje y una estampa que dejará boquiabiertos a los espectadores ante el televisor. La guinda a un largo viaje de jornadas de 6-7 horas de coche diaria y 750 kilómetros. La recompensa a finalizar la ruta del Pamir, antes de llegar Osh. Kirguistán nos espera. Y ya te avisamos que es una de las gratas sorpresas de este viaje.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine