Dulce regreso del Líbano

Regresan los primeros integrantes de la Brigada Canarias XVI bajo misión de la ONU

14.11.2017 | 00:36
Dulce regreso del Líbano

Ayer llegaron a Canarias los primeros 150 soldados de un total de 600 de la Brigada Canarias XVI que partieron en mayo en misión de la ONU al Líbano. Tras seis meses encargados de mantener la paz en la frontera virtual que separa a ese país de Israel, las familias prepararon por todo lo alto la bienvenida de sus héroes. En el aeropuerto de Gran Canaria a la hora zulú 06.20 los besos, los abrazos y las lágrimas de alegría se multiplicaron por cientos.

06.20 hora zulú. Todo está preparado en el aeropuerto de Gran Canaria para el recibimiento de los primeros 150 primeros soldados de los 600 de la Brigada Canarias XVI desplegados en misión de paz en Líbano. Aguarda un nutrido grupo de seres queridos, bebés que conocerán por primera vez a su progenitor y hasta un perro uniformado. Ansían ver los rostros de quienes se tuvieron que separar en mayo. A las 06:50 traspasa la trinchera que separa la sala de cintas de equipaje de la sala de recibimientos el primer militar del regimiento. El estruendo de los aplausos procedente de la familia militar celebró uno a uno la llegada de estos particulares héroes forjados con gofio.

Tras las más de seis horas de vuelo entre Beirut y el aeropuerto grancanario, los combatientes llegados ayer ponían así fin a la misión, que bajo bandera de las Naciones Unidas, les llevó a vigilar el cumplimento de la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad que acabó con el conflicto bélico entre Líbano e Israel en 2006 así como los acuerdos para pacificar el territorio en torno a la Blue Line, la línea virtual entre ambos países.

Desde las 06.00 horas empezaban a hacer guardia los parientes más intranquilos y los nervios iban in crescendo a medida que pasaban los minutos y tras las mamparas de la sala de llegadas se vislumbraban a la tropas formadas mientras el teniente general jefe del Mando de Canarias, Pedro Galán García, les dedicaba unas palabras de acogida y agradecimiento por su participación en la primera misión de tropas canarias como boinas azules.

Uno de los familiares en su puesto de vigilancia era Manuel Marrero, padre del soldado Derimán. Visiblemente emocionado, con los ojos vidriosos, aseguraba que "pese al mal trago, pasado el tiempo uno se alegra por ellos. Es su profesión". Marrero tenía la oportunidad, como la mayoría de los familiares, de hablar con su hijo semanalmente: "me comentaba que todo iba bien. Pero, claro, sólo contaba lo que podía, ya que no pueden hablar mucho de lo que allí sucede", subrayó sobre la poca información que podía recibir por parte de su hijo.

Ya con él en casa, la única guerra de la que ahora quiere hablar Marrero es la que se vive con el fútbol. "Ahora compartiremos nuestra afición, aunque uno es de un equipo y el otro del rival".

Otros que aguardaban impacientes eran los familiares del cabo primero del Regimiento de Infantería, Ricardo Rivera Guerra. Un grupo muy unido que preparó toda una parafernalia de bienvenida con pancartas y globos con los colores de la bandera nacional.

Sonia Artiles, erigida en portavoz de los Rivera, transmitió la felicidad de poder volver a abrazar al cabo, aunque para ello tuvieran que adelantar el despertador: "El madrugón de hoy [por ayer] ni se siente", bromeó. Para paliar el desayuno a deshora, Tita, la suegra del cabo, tenía planeado un almuerzo por todo lo alto con los más cercanos: "Le tengo preparado un festín de carne en salsa, que es su plato preferido". Una fiesta gastronómica que no piensan dejar en un sólo día, ya que el fin de semana reunirán un círculo más amplio para un asadero "multitudinario".

"Siempre hemos sido una familia muy unida", explicó con gran orgullo su padre, al tiempo que remarcaba el carácter caritativo de su hijo. "Siempre ha tenido el espíritu de ayudar a los demás. Desde pequeño quería ser militar y ahora vive su sueño de acudir a la aventura de auxiliar a los demás".

Ataviados también con la bandera rojigualda se encontraban los allegados del soldado Oliver Ramírez. En su pancarta se podía leer un enorme Bienvenido Oliver con cada una de las letras pintada con los colores tradicionales del uniforme de camuflaje del ejército de tierra -verde y marrón-. Para ellos, este cometido militar ha sido mucho más llevadero que el anterior que vivió Ramírez en Afganistán. "Este año en Líbano ha sido muchísimo más suave", explican con relajación, aunque añaden con desconsuelo "creemos que el año que viene le toca Irak...", y dejan intuir que su preocupación podrá asimilarse a la vividas cuando estaba en tierras afganas.

Con el inicio del desfile de combatientes desde el área de recogida de equipajes hacia el hall exterior se formó el revuelo de quienes buscaban lanzarse a los brazos de quienes no veían desde hace medio año. Uno de ellos fue el soldado Carreño Granado, ubicado en la posición 4-28 de Líbano, que tras fundirse en un efusivo beso con su pareja admitía que logró superar la distancia "gracias al trabajo diario, las guardias y las patrullas en el puesto, que hacían que casi sin darte cuenta se pasaran los días". Además, pudo tener mayor contacto con sus seres queridos gracias a los avances tecnológicos: "hemos estado conectados en todo momento por wasap ".

Otra de las que se ausentó, una de las 34 mujeres que forman la Brigada Canarias XVI, fue María del Carmen Amador. La militar, una de las que mayor número de allegados tenía a su espera, ataviados con camisetas diseñadas con su nombre y portando la mayor pancarta vista ayer en el aeródromo grancanario, casi no podía articular palabra ante la expectación que había generado su regreso a la Isla: "Les eché muchísimo de menos a todos", decía de ellos casi con lágrimas en los ojos.

Amador destacó que no habían tenido ningún problema de convivencia en Líbano, pese al cambio cultural con respoecto a un país musulmán. "El trato fue excelente en todo momento con todos los que estaban en territorio libanés", aclaró.

A la espera de que lleguen los 450 soldados restantes de la Brigada, muchos de los que ayer llegaron a Gran Canaria tienen que acudir hoy a sus cuarteles, y es que ahora la misión continúa en casa.

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