12 de noviembre de 2017
12.11.2017
Vuelta al mundo con LA OPINIÓN DE TENERIFE | Israel (X)

La Tierra de la Creación

En Israel conviven algunas de las religiones más seguidas del mundo pero ofrece, además, paisajes únicos, cultura y ocio nocturno

12.11.2017 | 04:07
La Tierra de la Creación

LA OPINIÓN DE TENERIFE invita a sus lectores a dar la vuelta al mundo. Este es un nuevo reportaje del serial sobre la experiencia de un periodista tinerfeño, Fernando Palarea, que realiza una vuelta completa al globo junto al empresario Pablo Oramas y el viajero César Sar, para la realización de la segunda temporada del programa de viajes El Turista. Visitarán más de 50 países de los 5 continentes en 14 meses. Hoy visitamos Israel, cuna de religiones.

Uno de los países con mayor riqueza cultural del mundo no podía quedarse fuera de la segunda temporada de El Turista. Israel ofrece innumerables historias interesantes que contar al espectador y acercarle una nueva visión de Oriente Próximo, alejada de las continuas noticias que llegan de esta zona a otros territorios del mundo. Cuna de religiones, supone el punto de encuentro de tres monoteístas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Su pueblo sigue escribiendo relevantes episodios en la historia de la humanidad, aunque algunos han estado teñidos con mucho dolor, lágrimas y sangre. Son muchos los argumentos que nos motivaban a conocer la Tierra de la Creación, como reza el lema del país.

Aunque en sus calles no suelen darse más que los típicos inconvenientes cotidianos de grandes ciudades, es cierto que Israel se encuentra en una zona de conflicto desde hace más de 50 años, enquistados en el enfrentamiento árabe-israelí. Las medidas de seguridad son exhaustivas, lo que podría dificultar nuestra labor de equipo de televisión si no contásemos con el respaldo institucional y permisos necesarios, como el de Turismo de Israel.

Nada más llegar al Aeropuerto Internacional Ben Gurion, un representante del Ministerio de Turismo de Israel nos recibió en las puertas del avión. ¡Qué recibimiento! Nuestro plan por Israel comienza por Tel Aviv. Es la segunda ciudad más grande del país y supone el centro financiero, comercial y cultural de Israel. Esta chispeante localidad es famosa por contar con la mayor concentración en el mundo de edificios construidos en base a la arquitectura Bauhaus. Este estilo fue llevado en la década de los 30 por arquitectos judíos que huían del régimen nazi y le ha valido para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ser distinguida con el calificativo de la "Ciudad Blanca".

Tel Aviv y sus 13 playas

Tel Aviv vive de cara al mar, apostando por sus espectaculares 13 playas de arena y aguas cálidas, que ofrecen experiencias distintas; y que le han servido para que sea aclamada como una de las 10 mejores ciudades de playa del mundo o apodada por National Geographic como la Miami Beach del Mediterráneo. Allí se puede practicar deportes náuticos o desconectar del ritmo vibrante de la urbe. El bullicioso mercado Carmel, especializado en frutas, verduras y ropa, supone una explosión de colores que captar con nuestras cámaras como primera toma de contacto con esta región, antes de seguir el paseo y dirigirnos hacia la tradicional vieja Jaffa. Allí se encuentra uno de los puertos más antiguos del mundo y sus cuidadas callejuelas empedradas transportan a otra época.

Camino del medio millón de habitantes, destaca por su juventud y frescura. La edad media de sus habitantes es de 35 años y disponen de una fabulosa oferta de ocio y cultural, así como una intensa vida nocturna, reconocida a nivel mundial. Clubes temáticos, bares con identidad propia y una próspera comunidad artística están convirtiendo a Tel Aviv en uno de los focos internacionales de la diversión nocturna y destino turísticos predilectos para los jóvenes. Y es que Israel ofrece mucho más que historia.

La bienvenida del ´sabbat´

Pero Tel Aviv no da la espalda a sus tradiciones. El viernes, con el ocaso, el ritmo cesa mientras da la bienvenida al sabbat. Es el momento del descanso, abstención del trabajo, de la oración, de la reflexión. Los motores se paran, las televisiones no se encienden, los servicios se vuelven mínimos e incluso los ascensores suben y bajan solos, para respetar que no se puede accionar nada hasta la aparición de las primeras tres estrellas la noche del sábado. Es el reflejo del fervor e implicación por las normas que rigen el judaísmo. Las mismas que veo reflejadas cuando en el desayuno compruebo que si hay lácteos no hay cárnicos, pues no se permite consumirlos juntos, y que en los restaurantes se ofrece comida kosher. Muchas tradiciones y normas del judaísmo que quisimos conocer para así poder filmarlas y compartirlas en la pequeña pantalla. Nos sorprendieron y estamos seguros que a los televidentes también.

De Tel Aviv nos trasladamos hacia el Mar Muerto, con una parada previa en el último bastión judío, la Fortaleza Massada. Subimos en teleférico para conocer los restos de esta construcción situada en el altiplano a la orilla del Mar Muerto, en pleno desierto de Judea, y que fue escenario de batallas y de matanzas entre los romanos y judíos. Massada fue construida por el rey Herodes el Grande durante el siglo I a. C., y estaba formada por bellos palacios y construcciones. Allí se se atrincheraron los zelotes plantando cara a los romanos, y según narran diversos autores, cuando se vieron superados, para evitar la humillación de caer ante los romanos, se quitaron la vida. Como la ley judía prohibía el suicidio, fueron asesinados por un grupo de diez hombres elegidos por sorteo y finalmente se quitaron la vida entre ellos, hasta que el último sí se suicidó. Massada se convirtió así en un lugar de culto para Israel, símbolo de la independencia del pueblo judío.

A los pies de Massada se encuentra el lugar más bajo de la tierra, a poco más de 400 metros bajo el nivel del mar, el Mar Muerto. Contiene más de 21 minerales esenciales que no se encuentran en ningún otro mar u océano del mundo como magnesio, calcio, sílice, sodio y potasio; y la salinidad del agua, con una concentración de 340 gramos de sal por litro de agua es 10 veces mayor que la del mar Mediterráneo. Es una visita obligada si acudes a Israel y una historia que tampoco podía faltar en nuestro programa en el que intentamos visitar los sitios más importantes del mundo. Y el Mar Muerto lo es.

Safari por el desierto de Jusea

Tras un safari por el desierto de Judea, en el que filmamos el impresionante entorno en el que se se encuentra el Mar Muerto, nos tocaba entrar en estas aguas saladas. Aunque es un remanso de paz y tranquilidad hay que tomar varias precauciones debido a las características del agua. No es recomendable bañarse después de depilarse, afeitarse o si tienes alguna herida debido a que escocerá y sobre todo hay que tener muchísimo cuidado con evitar que te entre agua en los ojos. En las zonas habilitadas de baño en el Mar Muerto, casi siempre cerca de los complejos hoteleros, hay unos grifos de alta presión para usar en caso de emergencia. Tampoco es recomendable permanecer más de 15 minutos seguidos en el agua, algo que tuvo que sufrir César Sar al tener que estar casi una hora remojándose. Todo sea por contar una buena historia. Teniendo en cuenta todos esos datos, entramos con cuidado, mientras sentimos las bolas de sal bajo nuestros pies. Nos vamos recostando poco a poco y voilá, la salinidad del agua hace que flotemos sin esfuerzo alguno. Parece magia, una sensación única, que proporciona las aguas de un mar que se está extinguiendo y que según los expertos en 40 años podría desaparecer.

Hay muchos alicientes por los que visitar Israel, pero su auténtica joya es Jerusalén. La capital de Israel es el centro neurálgico de tres religiones monoteístas que se siguen con pasión en sus barrios diferenciados por las 4 comunidades que conviven en su núcleo antiguo: el armenio, el judío, el cristiano y el musulmán. Los carteles escritos en hebreo, árabe y en inglés; las iglesias, mezquitas y sinagogas nos recuerdan que no estamos en un lugar cualquiera, sino que este es un escenario único, una ciudad sagrada que emana espiritualidad en todos sus rincones. El corazón de Jerusalén se haya en la Ciudad Vieja, abrazada por una muralla de unos cuatro kilómetros, con siete puertas y más de treinta torres. Sin embargo, merece la pena acudir a las afueras de la ciudad y contemplarla junto al Monte de los Olivos.

En su interior, mientras escuchamos las explicaciones detalladas de nuestro guía Igor, comprobamos que los contrastes de este escenario que fundó el Rey David hace más de 3.000 años, en el que vivió y murió Jesucristo; y desde el que según los musulmanes ascendió Mahoma al paraíso, atrae a miles de peregrinos cada año. Cambiando de barrios comprobamos el orden y los lujos de los judíos frente a los aromas de las especies, la esencia del mercadeo y bullicio del barrio de la comunidad musulmana.

Muro de Las Lamentaciones

Acudimos hasta el Muro de Las Lamentaciones, la estampa más famosa de Jerusalén, que son los vestigios del segundo templo, destruido por el romano Tito en el siglo I. Allí, cubriéndonos la cabeza con una kipá accedemos, separados hombres y mujeres, pero sólo desde el exterior permiten tomar fotografías y vídeo. Agudizamos el ingenio, siempre respetando las tradiciones, y conseguimos unas imágenes que servirán para sentir la espiritualidad del lugar. Sobre todo por la noche, los rezos, que parecen lamentos, de los judíos son la banda sonora de este mítico muro, mientras introducen sus deseos en pequeños papeles que insertan entre las piedras. También, junto a la Tumba del Rey David, tenemos la oportunidad de obtener unas imágenes impactantes que nos ayudarán a dar a conocer mejor el judaísmo.

Nuestro tour por la Ciudad Vieja de Jerusalén continúa siguiendo las huellas de Jesús, haciendo las 14 estaciones de su Vía Crusis. Desde el Pletorio, pasando por la Vía Dolorosa, hasta la Iglesia del Santo Sepulcro, donde fue crucificado y resucitó Jesús de Nazaret. Jerusalén no sólo supone un punto de encuentro para turismo religioso, sino también histórico y así lo ha sabido potenciar el país. Estamos seguros que este capítulo, cargado de espiritualidad e historia, será uno de los más relevantes de esta segunda temporada de El Turista.

¡Shalom, Israel!

Impregnados de la esencia del judaísmo, cautivados por la espectacularidad y autenticidad del Mar Muerto, empapados con la historia y las tradiciones de un país que sigue siendo referente, no sólo en Oriente Próximo sino en el mundo; y con casi una decena de historias que compartir, nos despedimos rumbo a nuevas aventuras por el mundo. ¡Shalom, Israel! La próxima semana comenzamos nuestra ruta por Asia Central, siguiendo los pasos de Marco Polo, uno de los grandes viajeros de la historia.

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