Tres décadas en la cima de la Isla

El guía interpretador del Parque Nacional, Carlos Velázquez, repasa sus años dedicados al conocimiento del Teide y mejora de los servicios de la zona pocos días antes de su jubilación

10.11.2017 | 03:46
Tres décadas en la cima de la Isla

Desde 1987, el montañista y guía intérprete del Parque Nacional del Teide, Carlos Velázquez, ha dedicado su vida profesional al estudio del pico más alto del país y del ecosistema que le rodea. Trazar senderos, colaborar en la creación de las mesas interpretativas del Parque o poner en marcha el Centro de Visitantes son algunas de las iniciativas que ha llevado a cabo a lo largo de estos años y que han contribuido a una mejora de la zona. Ahora le toca dar paso a un lado para jubilarse.

Su motivación para iniciarse en esta actividad se remonta incluso a su niñez, cuando le surgió la "inquietud" por la montaña. "El hecho de que mis padres fueran del norte de la Isla y que mis profesores del Colegio Alemán fueran aficionados al senderismo también ayudó, admite Carlos Velázquez, quien explica que por ello se hizo montañero federado muy joven. "Incluso tuve el honor de conocer a Telesforo Bravo porque también era montañero y coincidíamos en distintas rutas por la Isla", comenta.

A finales del año 1986 le llegó información acerca de la creación de un cuerpo de guías interpretadores del Parque Nacional del Teide y decidió inscribirse en las pruebas. Tras superarlas, el 4 de marzo de 1987 se incorporó a su puesto de trabajo. De esa época recuerda que, al ser montañero, le encomendaron las rutas para escolares y las organizadas para el público: "Desde entonces, comencé a trabajar como guía interpretador hasta que las lesiones me lo permitieron", puntualiza antes de añadir que ha tenido "la suerte" de colaborar en la elaboración de las mesas interpretativas del parque y los senderos, o en los trabajos del centro de visitantes.

Después de tantos años en el Parque Nacional del Teide, ha sido testigo de su evolución, una historia de la que Carlos Velázquez destaca, entre los avances, "la carretera de acceso, que en aquel entonces podía calificarse de rompecoches" o que "el uniforme que llevábamos, que no estaba preparado para las condiciones en las que trabajamos".

"También se aprecian mejoras en los materiales que dan ahora para trabajar en el parque, no tienen nada que ver con los que empecé a trabajar yo", añade antes de comentar que también las infraestructuras han experimentado mejoras, hasta tal punto de que "al principio ni siquiera había papeleras". "Este avance se aprecia también en la información que se ofrece a los visitantes. Los folletos turísticos y las mesas de interpretación del parque de mis inicios contenían muchos errores toponímicos", añade el guía.

Velázquez ha visto también como con el paso del tiempo parte de la flora del Parque Nacional se ha visto afectada, preocupándole especialmente el caso de la retama: a lo largo de los años he visto a esta especie, y a otras muchas, ir envejeciendo y temo que desaparezca", comenta antes de añadir que la situación es similar para la fauna. "Echo de menos ver algún cuervo en el Teide. Antes los podías ver sobrevolar el parque y cumplir su misión de animal limpiador".

Conocedor del terreno, Carlos Velázquez también se pronuncia acerca de las últimas noticias vinculadas al a la naturaleza del Teide: Los terremotos. Al respecto, considera en que hay que "tener claro que vivimos en unas islas volcánicas" y considera que "estos sismos, que antes eran imperceptibles porque no existían los medios que hay ahora, son naturales teniendo en cuenta nuestra condición".

"El Teide es un lugar único. Muy pocos lugares en el mundo cuentan en un mismo espacio con tanta variedad volcánica y tanta historia, resume el guía, quien apunta además que "muy poca gente sabe que en otra época fue un lugar de tránsito para realizar la ruta de la cumbre o que formaba parte de la ruta de pastores y personas que iban en busca de leña o azufre".

Precisamente, se trata de historias que hoy en día las redes sociales ayudan a difundir pero detrás del avance tecnológico se encuentra, a juicio de Velázquez, un riesgo importante para la salud del Parque Nacional. "Con internet se iniciaron las quedadas, que el gran problema social que tenemos en la naturaleza. Se trata de grandes grupos que se trasladan al Teide sin guía y sin ningún tipo de responsabilidad ante un posible accidente y que vulneran el respeto por un parque nacional obviando la red de senderos o la conservación del medio ambiente, entre otros aspectos", lamenta.

Anécdotas

Después de tantos años, Velázquez tiene que hacer un esfuerzo por elegir una anécdota, pero recuerda varias: "Hace algunos años un grupo de personas se acercó a hablar conmigo, pero no lograba entender una palabra. El acento era canario pero no conseguía comprender lo que me querían decir. Luego supe que se trataba de pinocheros de la isla que vivían en el monte y que se dedicaban a recoger kilos y kilos de pinocha trasladándose con sus mulos. Me parecía algo impensable en el mundo en el que vivimos. No sé si quedarán caseríos aún con estos hábitos, pero me sorprendió muchísimo".

"También me he topado con antiguos alumnos a los que acompañé en visitas guiadas al parque y que aún me recuerdan. Sin duda, esas han sido mis mejores experiencias", concluye el veterano de Teide.

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