Historia

Los 'islanders' cruzan el Potomac

La Embajada de España en Washington DC acoge, a partir de mañana, una exposición que cuenta la historia de los descendientes de canarios en EEUU

10.11.2017 | 03:46
Descendientes canarios en Estados Unidos
Los 'islanders' cruzan el Potomac

Cuando George Washington, en 1791, eligió un punto concreto para levantar la nueva capital de Estados Unidos no se dejó llevar por la improvisación. Nacido y criado en la cuenca del Potomac, el militar que liberó a las 13 colonias norteamericanas del imperio británico acotó una zona junto a la orilla del río, en el límite entre Virginia y Maryland -justo a medio camino en la costa atlántica-. Desde entonces, el Potomac es conocido como el Río de la Nación, un protagonista más de la historia del país. Por ahí cruzó el general Robert E. Lee -militar del Sur- durante la Guerra de Secesión antes de caer frente a las fuerzas del Norte en Gettysburg. Junto a su ribera, a partir de mañana, también tendrán un refugio temporal los islanders, los descendientes de los canarios que emigraron a EE UU.

La Embajada de España en Washington DC, en el 2375 de Pennsylvania Avenue -a unos metros del paso del Potomac por la ciudad federal (como la llamaba el propio George Washington)-, recibe al proyecto Cislandersus -término resultante de la combinación entre la C de Canarias, el término islanders (isleños en inglés) y las primeras letras de United States (Estados Unidos en inglés)-, una idea a la que han dado forma durante los últimos años los grancanarios Thenesoya Vidina Martín de la Nuez -licenciada Filología Hispánica y Literatura comparada- y Aníbal Martel Peña -fotógrafo-.

Con el objetivo de poner cara a la inmigración canaria en Estados Unidos, ambos se lanzaron a rastrear sobre los restos de las colonias isleñas en Luisiana y Texas -los dos estados de la Unión que acogieron a familias procedentes del Archipiélago-. El primer tramo del trabajo realizado por Thenesoya Vidina Martín de la Nuez Aníbal Martel Peña recorrió parte de Luisiana. La aventura les hizo parar en localidades como Delacroix Island, Baton Rouge o Reggio. De allí, aún por el sur del país, dieron el salto a San Antonio -ciudad de Texas fundada en 1731 por 16 familias canarias-.

La muestra, que permanecerá en la Embajada de España en Washington DC hasta el 13 de diciembre, da voz a los descendientes de los 2.500 canarios que, entre 1778 y 1783, se desplazaron a Luisiana -entonces colonia española al norte del Golfo de México-. Allí, en tierras llenas de pantanos y acariciadas por los huracanes, fundaron cuatro asentamientos alrededor de Nueva Orleans: Galveztown, Barataria, Valenzuela y La Concepción -más tarde renombrada como Parroquia de San Bernardo-. De esas cuatro localidades, solo sigue en pie la última.

Bob Dylan

La presencia de los canarios en Luisiana está presente en la cultura popular de Estados Unidos. Bob Dylan pasa de refilón, en dos de sus temas, por las zonas que habitaron los isleños. En High Water, escrita a partir de un blues de Charley Patton, narra la gran inundación que provocó el Mississippi en 1927, fenómeno que se llevó por delante varios de los asentamientos fundados por las familias del Archipiélago. En Tangled Up In Blue, el cantante y ganador del Nobel de Literatura de 2016, desliza en la canción una referencia sobre un personaje de Delacroix Island -una de las localidades por las que pasa el proyecto Cislanderus-.

Después de recorrer Luisiana, Thenesoya Vidina Martín de la Nuez y Aníbal Martel Peña tomaron rumbo al oeste para llegar a San Antonio, donde los descendientes de las 16 familias que fundaron la localidad de Texas -tras más de un año de viaje por México- aún intentan hacer visible la historia de sus ancestros.

Libro

El siguiente desafío de los dos profesionales grancanarios es regresar a San Antonio para recopilar más documentación y exponer en Nueva Orleans -reto para el que buscan colaboración y patrocinio a través de su web: www.cislanderus.com-. El objetivo de la investigación que lideran es editar un libro para hacer visible el presente de esta comunidad y su esfuerzo por mantener un legado del que, más de dos siglos después de sus primeros pasos, se sienten orgullosos. La primera parte de este trabajo, ya completada, está dedicada a los descendientes de Luisiana, y la segunda, ya comenzada, se centra en los descendientes de San Antonio.

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