El cambio climático los engorda

17.09.2017 | 00:12

La presencia de fenómenos meteorológicos extremos es una de las principales evidencias del cambio climático, pero también el aumento de enfermedades. En Europa, patologías causadas por picaduras de garrapatas y piojos se han extendido hasta latitudes más septentrionales (Suecia) y puntos más elevados (como la República Checa) en donde antes no estaban presentes. Y ahora, constatan los expertos, los piojos campan a sus anchas más que nunca. El parásito que aparece habitualmente en las cabelleras de los escolares entre el final de un curso y el inicio del siguiente, se extiende ya a todo el año, tanto es así que el aumento de las temperaturas está propiciando, además, una sobreabundancia de este parásito.

"Cada vez son más grandes y resistentes", cuenta Marieta Vicario, titular de una clínica para la eliminación de los piojos. Aparece entre quienes practican actividades en clubs náuticos, en colonias estivales, en hospitales, piscinas o tras un viaje en avión. "Hay bebés con 14 meses que se contagian en la guardería por una mala aspiración de las almohadas de las cunas", subraya esta profesional. Al final son muchos los que optan por ir a la farmacia en busca de una solución rápida pero no siempre eficaz que únicamente erosiona el cuero cabelludo sin llegar a matar al parásito inquilino. Vicario sostiene que los productos químicos no logran acabar con la liendre. "El problema es que cuando ocurre, además, no lo comunican en el colegio en tiempo y forma. "Muchas veces no se dan cuenta de los niveles de infestación que tenemos. Y como es algo que no se controla, se contaminan unos otros", reconoce esta experta, quien advierte que se trata de un auténtico problema de salud. Niños con decenas de picaduras de piojos llegan a tener problemas de anemia. El piojo come cinco veces al día y se alimenta de pequeñas cantidades de sangre que extrae picando el cuero cabelludo. He ahí el origen de la enfermedad. Se está convirtiendo en un insecto cada vez más resistente, remarca Vicario, quien insiste en que "no funcionan los químicos; hay que realizar un trabajo mecánico: aspirar todo el cuero cabelludo, mechón a mechón, e ir quitando los piojos, a mano. Y después, concienciar a las familias sobre las pautas a seguir". En una segunda sesión, se observa el desarrollo del tratamiento y, finalmente, se ofrecen pautas de comportamiento.

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