Análisis Misterio$

Extraterrestres en La Tejita (2)

La desproporción entre la supuesta realidad de la aparación de "dos ovnis" y la calidad ínfima de las pruebas es abismal, como en cualquier caso de abducción o contactismo

14.05.2017 | 13:53
Extraterrestres en La Tejita (2)

En la primera parte de este artículo relaté cómo un grupo tinerfeño de aficionados a contactar con los extraterrestres,comandado por Francisco Padrón, acudió a la playa de La Tejita en junio de 1975. Había sido citado por los tripulantes de una nave de Urano y aprovecharon para realizar unas lamentables fotografías borrosas. El grupo fue de nuevo convocado por los alienígenas para el 23 de octubreen el mismo lugar. Contaron con el apoyo de unos correligionarios de Puerto de la Cruz encabezados por un ingeniero electrónico y su "importante grupo" (la historia no especifica en qué residía su importancia) con "una computadora IBM valorada en 80 millones de pesetas" (sic). Esta cita fue bautizada como Operación 23 y Padrón iría equipado con diversos aparatos de medida: emisor de radio, micrófono, controlador de respiración y ritmo cardiaco y un equipo de análisis y telemetría para registrar radiación infrarroja, entre otros muchos cacharros que no sirvieron para probar nada de lo que luego contaron los protagonistas a sus propagandistas terráqueos, es decir, a los periodistas del misterio.Los datos quedarían registrados en una memoria que sería sometida al ordenador de Puerto de la Cruz (el que valía 80 millones de pesetas, 480.000 euros al cambio). En la playa solo podían estar Padrón y Emilio Bourgón, mientras que el resto debía permanecer a una distancia superior a diez kilómetros, tierra adentro.

Los especialistas de la "estación de control" de Puerto de la Cruz "comprobaron los circuitos y los complejos aparatos": uno falló: resultó que "ellos" -es decir, los amiguetes de Urano- estaban haciendo una comprobación a distancia. En torno a las 20:00 horas vieron desde la playa tres luces rojizo-anaranjadas que aparecieron por detrás de Montaña Roja, que en ese momento confundieron con una embarcación.

Puesto de control

El equipo de Puerto de la Cruz llegó al puesto de control, a unos 1.000 metros de altitud, desde donde dominaban perfectamente la playa y el mar. Para identificarse en la lejanía usaron disparos de flash. Después de un contacto, vieron que se había adelantado la hora del avistamiento a las 21:00 horas. Hicieron un contacto que les respondió "la luz roja". Poco después miraban al cielo y Padrón señaló una luz roja que se había encendido en uno de los aparatos que llevaba en el pecho. Desde la estación de control se habían apercibido de ese detalle: "Esta gente está manipulando desde hace rato nuestros controles y sistemas, ¡funcionan solos!", comentaron. Poco después los aparatos se desactivaron, igualmente sin que nadie los tocara.

A las 21:00 horas salió del mar un resplandor tan grande que "desde el Puerto de la Cruz, que está al otro lado de la isla y tiene por medio la cadena montañosa del Teide, se vio perfectamente". Entonces emergió un objeto a una velocidad tremenda, y se observó durante un minuto.¿Cómo es posible que nadie más en la isla -si exceptuamos los ocho testigossegún recuento de Padrón de 2000 que hubo en las inmediaciones de La Tejita- observara el gigantesco resplandor por encima de la Cordillera Dorsal que se eleva hasta más de 2.300 metros sobre el nivel del mar? ¿Cómo es que no hubo testimonios procedentes de Candelaria, de Arafo, de La Orotava, de Los Realejos... y que en la prensa local, tras concienzuda búsqueda, no haya la menor referencia a la aparición de un misterioso resplandor, ni nada semejante, los días posteriores en una zona tan amplia con decenas de miles de habitantes?

La llegada de "dos naves"

Después de disiparse aquella enorme luz echaron mano de la ouija y les confirmaron que "sí, hemos sido nosotros". Se les dijo también que habían llegado dos naves, y que una había aterrizado junto a ellos en la playa, a cien metros de donde estaban, mientras que la otra permanecía en el aire. La nave aterrizada era invisible, así que había que aprender "a ver con los ojos de la mente y a vibrar en la misma escala que ellos", porque "hoy sabemos, que muchos de estos seres del espacio vibran de hecho a otros niveles moleculares, resultando por tanto imperceptibles para la visión física del hombre". El lenguaje es la típica mescolanza de terminología pseudocientífica y ocultista habitual en los grupos de contactados con "alienígenas" desde los años 50 del pasado siglo.

Pero he aquí que otro miembro del equipo, José Luis González Pérez, captó el fenómeno -es decir, la "nave"- en fotografías. El citado no tenía que estar aquella noche en el lugar, pero su curiosidad y otro contacto vía ouija le llevó a acercarse clandestinamente a la playa, situándose con su mujer desde las 19:00 horas a menos de dos kilómetros de donde estaban Padrón y Bourgón. Sin embargo, Padrón en Luces de medianoche (2000) aseguró que "José Luis González sabía de nuestra excursión a La Tejita y también de la limitación de invitados al espectáculo". "Decidió", continúa Padrón, "en unión de su esposa no hacer puñetero caso y estar presente, aunque fuera de forma clandestina". Es decir, Padrón no da a entender que González supiera la fecha por un contacto vía ouija sino porque se la dijo alguien del grupo.

Un barco en el horizonte

Al parecer, J. L. González vio a las 20:30 horas un barco en el horizonte. Con unos prismáticos alcanzó a ver unas ventanillas. Tres cuartos de hora después allí seguía el barco. Había otro en los alrededores que se movía. Entonces empezó a ver un destello a ambos lados de la ensenada, una luz verde en un extremo y azul en el otro. Miró al barco con los prismáticos y vio cómo se encendía un foco que era "¡bestialmente grande, lo iluminó todo!", e hizo un giro rapidísimo. Después de unos momentos de duda, disparó la cámara, con una de las tomas en el momento de máxima intensidad luminosa. El fenómeno duró unos cuarenta segundos, y con su mujer regresó a Santa Cruz.

Como en la experiencia anterior del 9 de junio, muchos años después Padrón se refirió a nuevos testigos, concretamente en uno de sus artículos de Diario de Avisos (13-12-1998) y en su autobiografía de 2000 Luces de medianoche: "También estuvieron presentes otros dos testigos -que nada tenían que ver con todo aquello- y que, pasados los años, hace muy pocos meses, declararon públicamente su presencia y observación del avistamiento que allí se produjo". Padrón no aporta descripción de lo observado por esos otros dos testigos anónimos. Poco más adelante añade que: "(?) hubo otros testigos más, involuntarios, que aquella noche estaban a poca distancia de la playa trabajando, colocando en su pequeña huerta unas cañas para que las tomateras tuvieran su correspondiente alzado y se desprendieran de la tierra".

Cierta televisión local

Uno de estos testigos apareció en cierta televisión local en 1998. Un entrevistador, que en realidad estaba interesado en el culto al Hermano Pedro, aprovechó para preguntar por las luces extrañas que se observan en la zona. El agricultor a quien entrevistaba respondió que sí había visto luces extrañas: "Una noche, en la playa, había unas personas. Nos extrañó porque en aquel tiempo casi nadie venía por aquí y menos de noche. De pronto vimos una gran luz que subía y pensamos que era uno de esos que llaman ovnis. Era muy grande. ¿La fecha? Sí, fue el 23 de octubre de 1975. Me acuerdo muy bien, ya que esa misma noche, horas más tarde, nacía un hijo mío". Menos mal que el "cinturón de energía protectora" que los uranianos contactados por ouija montaron para proteger a Padrón y Bourgón no afectó a los agricultores del tomate. Tampoco hay constancia de mutaciones tomatiles en aquella época en el sur de Tenerife.

Los negativos, desaparecidos

En 1992 mantuve una breve conversación telefónica con el fotógrafo José Luis González, que me comentó que tanto las imágenes como los negativos habían desaparecido de su casa aunque los había guardado en sitio seguro. Padrón le había dicho tiempo atrás que "eso era normal y que suele ocurrir" (sic). Jamás se ha publicado análisis alguno de esas imágenes. Cuando me refiero a un análisis de un supuesto suceso de relevancia planetaria -es un decir- como éste y el anterior de 9 de junio del mismo año presupongo, al menos, cinco o seis estudios exhaustivos de otros tantos laboratorios o profesionales independientes -independientes y ajenos a cualquier implicación ufológica y periodística- que hayan dictaminado sobre esas imágenes y los negativos correspondientes, con la consiguiente publicación de todo el material generado de cara a réplicas y sugerencias de mejora. No es pedir demasiado; al contrario: es algo que hace décadas debería haber sido realizado por quienes conservan esas imágenes. ¿Cómo es posible que un grupo de personas fotografíen -así nos lo quieren hacer creer- una nave extraterrestre y sus tripulantes y más de cuarenta años después aún sigamos con el mismo secretismo de rumores, medias verdades y medias mentiras que entonces?

Por otro lado, ¿le parece al lector que en esas imágenes se observa un gigantesco foco situado a decenas de kilómetros que iluminó completamente el mar y una playa de un kilómetro de longitud? ¿Cómo es que un fotógrafo profesional con sus cámaras realizó esas imágenes de tan escasa calidad de un fenómeno que duró casi un minuto? Cabe preguntarse qué es realmente lo que puede verse en esas instantáneas, porque no tiene aspecto, ni por asomo, de que sea lo que Padrón y otros describieron.

Hace poco más de un año pedí una comprobación de la apariencia visual del cielo aquella noche a Juan Carlos Victorio ( http://misteriosdelaire.blogspot.com.es). Me confirmó que la salida de la luna coincidió con el supuesto incidente de La Tejita. El orto de nuestro satélite tuvo lugar a las 20:53 horas y a las 21:15 horas tenía una altura de 3º, pero el azimut era de 69º, algo desviado respecto a la dirección de la aparición indicada en algunas fuentes (al frente de la playa, al sur). No obstante, el resplandor blanco que se observa en las imágenes se parece a la luna aquella noche. ¿Es realmente nuestro satélite?

El fotógrafo J. L. González indicó que se desplazaba lentamente y que tenía que mover la cámara (objetivo de 1.000 mm., por lo tanto ángulo de visión muy pequeño) porque el fenómeno se le escapaba del encuadre. Tal vez la presencia de nubes contribuyó a hacer irreconocible el cuerpo astronómico, que debía ser invisible en esos momentos para Padrón y Bourgón debido a que Montaña Roja impedía su observación. Si es así, esas imágenes habrían sido luego convenientemente insertadas en la aventura contactista para fortalecer su dudosa autenticidad, al menos a los ojos del aficionado predispuesto. La luna tal y como se divisaba desde el sur de Tenerife la noche del 23 de octubre de 1975, a las 21:15 horas. Se hallaba a la izquierda de Montaña Roja (este-noreste). ¿Es éste el cuerpo luminoso que se observa difuminado en las fotografías divulgadas del caso? [Cortesía Juan Carlos Victorio].

Testigos contactados

Hay cierto parecido con las imágenes tomadas por José Luis González aquella noche a dos kilómetros de La Tejita. El acimut en el que se hallaba nuestro satélite en aquellos momentos era este-noreste (a la izquierda de Montaña Roja desde las inmediaciones de La Tejita), que no coincide, como he indicado, con la dirección en la que habría emergido la "nave" frente a los testigos contactados, aproximadamente sur. Pero eso no impide la posibilidad de que esas imágenes captaran la luna y la intentaran convertir en la emersión de una astronave de origen desconocido para fortalecer el testimonio del contacto más visión de la nave. Esto no puede ser probado: se trata de una simple especulación a partir de la vaga semejanza de las fotos con la imagen de nuestro satélite.

Llama la atención que en ninguna de las referencias que tratan el episodio los protagonistas mencionaran la presencia de este cuerpo celeste -o de su luminosidad- en una zona del espacio no demasiado alejada angularmente de aquella por la que hizo aparición el presunto objeto. Unas nubes interpuestas podrían haber ayudado a difuminar la visión de la luna. Desgraciadamente, las instantáneas obtenidas del fenómeno carecen de puntos de referencia, algo difícil de entender en el caso de un fotógrafo profesional. Éste debería haber tomado algunas imágenes más de la zona una vez desaparecido el fenómeno a modo de comparación, siempre desde el lugar exacto desde el que fueron capturadas las imágenes misteriosas.

La desproporción entre la supuesta realidad de los hechos y la calidad ínfima de las pruebas que la sustentan -relatos orales y fotografías que consisten en contornos blanquecinos sobre fondo negro- es abismal, como en cualquier caso de abducción o contactismo. Su único mérito ha sido lograr que en todos estos años no haya habido filtraciones importantes al respecto, es decir, se ha logrado mantener, seguramente sin mucho esfuerzo, la versión original más o menos en alto. Han contado con la ayuda inestimable del corporativismo periodístico del "misterio", cuya labor fundamental ha sido la de enjabonar a conciencia a protagonistas y aficionados y apuntalar los relatos.

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