26 de febrero de 2017
26.02.2017
La ciencia en casa

La música es un placer

Un estudio determina que las composiciones musicales pueden desatar en el cerebro las mismas sustancias placenteras que el sexo

26.02.2017 | 04:00
La música es un placer

Melodías para ayudar a sanar

Ágatha de Santos

  • La música puede mejorar la calidad de vida y es una poderosa herramienta terapéutica en el tratamiento de enfermedades como el ictus, el alzhéimer, y trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia. Su efectividad está probada también en programas de deshabituación y en el tratamiento contra la depresión.1 Cerca de doscientos musicoterapeutas de toda España se reunirán en Santiago de Compostela, del 10 al 12 de marzo, en el VI Congreso de Musicología. Durante esta reunión, los profesionales de esta disciplina debatirán sobre el presente y el futuro de esta técnica, que ha demostrado su eficacia en el tratamiento de pacientes oncológicos, con ictus, autismo, síndrome de Down, alzhéimer, anorexia, bulimia y adicciones, o simplemente como calmante para el dolor crónico o como apoyo en el proceso de duelo. La terapia con música y sus elementos, esto es, sonido, ritmo, melodía y armonía, no es algo nuevo, ya que se emplea desde hace años para ayudar a mejorar la calidad de vida. "Esto se sabe desde antiguo y en su momento era medicina, aunque después empezó a perder ese estatus. Pero está demostrado que la musicoterapia mejora la calidad de vida, y la salud física, social, comunicativa, emocional e intelectual tanto de personas enfermas como sanas", asevera Montse Merino, directora de la asociación de musicoterapia Agamus, anfitriona de este congreso nacional. Merino recuerda que la efectividad de la musicoterapia en el tratamiento de distintas patologías está científicamente probada y que cada vez es más empleada en distintos ámbitos, como el sanitario, clínico, comunitario, educativo y social. "La música conecta directamente con el subconsciente y es capaz de hacernos generar endorfinas y adrenalina. Por eso es tan eficaz en procesos de dolor crónico, adicciones y enfermedades", explica. "En el caso de pacientes con afasia tras un ictus, la musicoterarpia les ayuda a comunicarse porque aunque no pueden hablar, sí pueden expresarse cantando, con lo que se establece una nueva forma de comunicación. Esto es porque la música accede a lugares del cerebro donde no llega la química", El congreso combinará talleres y ponencias con conciertos y jamm sessions, contará con la presencia de dos grandes expertos mundiales. Leslie Blunt, profesor de musicoterapia de la University of the West of England (Bristol) y Brynjulf Stige, profesor de musicoterapia de la Universidad de Bergen (Noruega) y jefe de investigación de la Academia Grieg de Investigación en Musicoterapia.

Las mismas sustancias químicas que regulan en el cerebro las sensaciones placenteras generadas por el sexo, las drogas recreativas o la comida intervienen en el disfrute de la música, según un estudio publicado por la revista Nature.

La investigación, desarrollada por la Universidad McGill de Montreal (Canadá), ha permitido constatar, por primera vez, que el sistema opioideo influye en las áreas del cerebro humano que se activan con estímulos placenteros. "Esta es la primera prueba de que los opioides propios del cerebro están directamente implicados en el placer musical", destaca Daniel Levitin, uno de los autores del estudio.

Los trabajos anteriores del experto y su equipo llegaron a producir mapas de las áreas del cerebro que se activan con la música, pero solo pudieron sospechar que esos químicos neuronales eran los responsables del placer.

Para este último experimento, los científicos bloquearon de manera selectiva y temporal los citados opioideos a través del uso de naltrexona, un medicamento empleado habitualmente en tratamientos para la dependencia de opiáceos y alcohol.

A continuación, midieron las reacción de los participantes en el estudio, 17 en total, a los estímulos musicales y constataron que incluso sus temas favoritos dejaban de generar sensaciones placenteras.

"Las conclusiones respondieron a nuestras hipótesis. Pero las anécdotas, las impresiones que compartieron con nosotros los participantes después del experimento, fueron fascinantes", explica Levitin.

Un sujeto dijo que sabía que la canción que acababa de escuchar era una de sus preferidas, pero que no le había producido las mismas sensaciones que en ocasiones anteriores y otro aportó: "Suena bien, pero no me dice nada". La universalidad de la música y su capacidad para afectar profundamente a las emociones sugieren que existe un origen evolutivo, por lo que "estos nuevos descubrimientos aportan más pruebas sobre la base biológica evolutiva de la música", opina Levitin.

Los científicos también recuerdan que ciertas actividades que disfrutamos los humanos, como tomar alcohol, practicar sexo o jugar a las cartas, entre otras muchas, pueden también generar dependencias que dañan nuestras vidas y relaciones.

Por esos motivos, consideran que los avances en el estudio del origen neuroquímico del placer son una pieza clave para la neurociencia en general, a pesar de que los expertos solo han desarrollado recientemente las herramientas y métodos necesarios para efectuar este tipo de investigaciones en humanos.

Según Levitin, este ha sido el estudio "más difícil y complicado" en el que ha participado su equipo "en 20 años de investigaciones".

"Cada vez que se da una droga recetada a un estudiante universitario que no la necesita por motivos de salud, hay que asegurarse de que no tendrá efectos secundarios nocivos", advierte el investigador. En este sentido, se requirió a los 17 participantes que se sometieran a análisis de sangre en el año anterior al experimento, para comprobar que no tenían condiciones que podrían empeorar con el fármaco.

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