31 de enero de 2017
31.01.2017

El papa Urbano V constató en 1369 que los guanches adoraban al sol y a la luna

31.01.2017 | 01:06

Una bula dictada por el Papa Urbano V en 1369 constataba que los antiguos habitantes de Canarias practicaban la adoración del Sol y la Luna, lo que ratificaron a mitad del siglo XV el navegante veneciano Alvise da Ca' da Mosto y el portugués Diogo Gomes de Cintra.

José Juan Jiménez, conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, explica a Efe que también el ingeniero italiano Leonardo Torriani manifestó a fines del XVI que los indígenas contaban el tiempo de la Luna con nombres diferentes y al mes de agosto lo llamaban Begnesmet, que era cuando recogían sus cosechas. En Canarias los textos etnohistóricos documentan desde el siglo XIV "la imbricación" de la astronomía en la cultura de los primeros habitantes de las islas antes y después de producirse el contacto con los navegantes y colonizadores europeos, detalla el investigador.

Cosmogonía

De ahí que sea ahora más evidente que las sociedades canarias nativas desplegaron su cosmogonía en diferentes pautas y actividades socioculturales que plasmaron su rastro en la arqueología del Archipiélago, como la observación astral, el cómputo del tiempo, los mitos y deidades celestes, los cultos religiosos y la ideografía de los rituales premonitorios.

En Canarias los indígenas relacionaban la salida y el ocaso del sol, la luna, y algunos planetas y estrellas, con elementos del paisaje de las islas y su perfil orográfico sobre el océano, indica el arqueólogo.

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