24 de enero de 2017
24.01.2017

Los 60 reales años de Carolina

Ni 'lifting', ni cirugía, ni bótox: la princesa de Mónaco pasea sin complejos sus arrugas de bella abuela. Ayer celebró su 60 cumpleaños rodeada de su familia

24.01.2017 | 01:19
Carolina de Mónaco con su hermano Alberto. eric gaillard

Son 60 años los que ayer cumplió Carolina de Mónaco. Y son 60 años reales por partida doble. Por un lado, porque la cumpleañera es miembro de la realeza europea -de la casa Grimaldi, originaria de Italia y que desembarcó en el pequeño principado a finales del siglo XIII- y por otro, porque Carolina Luisa Margarita luce sin complejos las huellas que la edad va dejando en su rostro y cuerpo, hasta el punto de haberse convertido en una de las principales abanderadas de los "antirretoques" y el mejor ejemplo de la frase acuñada hace tiempo en España: "La arruga es bella".

Ni bótox, ni lifting, ni cirugía... Difícil encontrar en Carolina de Mónaco algo más que buenas cremas y maquillajes. Todo lo contrario. Se exhibe al natural, sin complejos de ningún tipo, porque ella puede: siempre está a la cabeza de la lista de las mujeres más bellas, elegantes y glamourosas del mundo.

A los 60 años llega con tres hijos ya criados y con vidas hechas -los tres que tuvo con Stéfano Casiraghi-, y una adolescente, Alejandra, el ojito derecho de su padre, Ernesto de Hannover, con el que se casó en el año 1999 y del que se ha separado pero no formalizado el divorcio.

En el rostro de Carolina de Mónaco se ven, además de las arrugas de la edad, las que han dejado sucesivas tragedias en su vida: perdió a su madre con 25 años y a su segundo marido con 33 y superó una grave enfermedad tras quedarse viuda. Pero a los 60 años llega tranquila, serena y con una imagen impecable, pese a haber sido la reina de la juerga en su juventud (no hay que olvidar el disgusto que llevó a palacio al casarse con Junot).

Hijos y nietos pululan a su alrededor pese a vivir lejos de Mónaco, donde para sus súbditos (y para disgusto de su cuñada Charlène) sigue siendo la primera dama del principado monegasco.

Se desconoce cómo celebró sus 60º cumpleaños, pero a buen seguro que rodeada de gran parte de su familia.

La princesa Carolina de Mónaco no se privará de un buen trozo de pastel y de rematarlo con un cigarro -ese vicio que no oculta-, al tiempo que se echará unas risas sobre lo que la prensa de medio planeta escriba sobre ella. Rodeada de los suyos, la princesa ya habrá soplado las velas para celebrar un año más.

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