02 de enero de 2017
02.01.2017

Una boda que hace historia

La Catedral de La Laguna celebra su primer enlace en Nochevieja desde 1913

02.01.2017 | 11:58
Una boda que hace historia

Hay muchas formas de celebrar el cambio de año pero ninguna tan original como la que eligieron el sábado Juanjo Rodríguez y Miriam Padrón, dos laguneros que disfrutaron de la Nochevieja? casándose. Desde el momento de la inicial sorpresa cuando comunicaron la noticia a los invitados -"nos casamos en fin de año", les anunciaron- hasta el instante de dar el "sí, quiero" ante el altar, esta pareja ha vivido sin duda sus Navidades más especiales.

"Son fechas que nos gustan mucho", admiten los dos. "Son días muy significativos para nosotros. Nos gusta compartirlos en familia, sobre todo con los más pequeños. Y de algún modo pensamos que podríamos reunirnos todos como cada año, pero en esta ocasión en torno a nuestra boda", cuenta Juanjo, de 29 años, los mismos que tiene la que ya es su esposa. Es así oficialmente desde el pasado sábado, pues contrajeron matrimonio cuando apenas faltaban unas horas para que expirase 2016. "Este año la Nochevieja caía en sábado y aprovechamos la oportunidad", señala Miriam, feliz de la casual coincidencia que ha convertido su enlace "en un evento todavía más especial".

Fue en septiembre cuando su novio desde hacía más de diez años le pidió matrimonio y la primera idea de ambos fue "que la boda fuese en diciembre". La elección del día 31 "cogió por sorpresa a todos". A la familia, a los invitados? e incluso al cura. "Revisó las actas y nos dijo que es la primera boda que se celebraba en esta fecha. Es más, nos confirmó que no había habido ninguna otra en la Catedral de La Laguna en todo este siglo".

El caso es que no había habido enlaces en Nochevieja en tan magno escenario desde 1913. Lo confirma el sacerdote después de cotejar todos los registros, todas las fechas y todas las bodas. Ni una sola el último día de ningún año hasta que Juanjo y Miriam, de punta en blanco para la ocasión, brindaron por su relación el pasado día 31 solo un rato antes de que las campanadas de la propia Catedral anunciasen que llegaba 2017.

El acontecimiento, entrañable y emotivo de principio a fin, resultó tal cual lo habían soñado sus protagonistas: una boda íntima, con apenas una treintena de invitados; una ceremonia muy emotiva y una cena en la que celebraron su felicidad al lado de sus más allegados. "Uno de los propósitos de casarnos este día era poder empezar el año nuevo siendo pareja formal, ya casados. Y celebrar que 2016 había sido un año excelente. ¿Qué mejor manera de cerrarlo que casándonos?", subraya la pareja, que en tres meses frenéticos sorteó toda clase de inconvenientes para tener la boda perfecta en una fecha tan simbólica y diferente.

Aunque la mayoría de grandes salones están reservados para la Nochevieja, Juanjo y Miriam no tuvieron problemas para acertar con el sitio perfecto para el banquete nupcial: el Castillo del Camino Largo. Y la suerte permitió que no faltase nadie, tampoco el hermano gemelo de Juanjo, que es futbolista profesional [Ángel, del Real Zaragoza] y que obtuvo el correspondiente permiso de su club para compartir este día con su familia y estar presente, puntual a la cita, en la fila uno de las bancadas de la iglesia.

La de Juanjo y Miriam no fue una boda cualquiera. Si querían que resultase un enlace inolvidable, lo consiguieron. La Catedral lució sus mejores galas para la ocasión y hasta la Policía Local puso de su parte para que todo saliera según la partitura y el guion previstos. "La San Silvestre recorre las calles aledañas, así que hemos tenido que pedir permiso a la Policía Local para transitar algunas zonas que tienen cerradas", cuenta Juanjo solo unos minutos antes de que la ceremonia comience.

"Llevamos más de 10 años de relación. Así que uno ya quiere dar el paso definitivo. Miriam y yo hemos pasado más de un tercio de nuestras vidas juntos. Somos vecinos de la misma urbanización. Primero amigos, luego pareja. Y ahora, marido y mujer desde el mismo día de fin de año", relata. En la boda en Nochevieja no faltó de nada. Ni uvas, ni cotillón, ni los mejores deseos de los novios para cada uno de sus invitados.

Si para todos los laguneros el 31 fue un día especial, para Juanjo y Miriam todavía más. No lo olvidarán en la vida.

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