12 de diciembre de 2016
Gran Canaria

Piden 9 años a un osteópata acusado de abusar de una paciente de 21 años

La joven ha declarado que el acusado, en la segunda ocasión que fue a su consulta, para tranquilizarla la sentó en sus rodillas y le dio un "pico"

13.12.2016 | 14:17

La Fiscalía ha pedido este lunes 12 de diciembre una pena de 9 años de prisión para un osteópata, que tiene como estudios el graduado social y cursos para aplicar ese tratamiento, por supuestamente haber abusado sexualmente de una paciente de 21 años en 2012 a la que trataba por ansiedad.

En el juicio celebrado por la Sección Sexta de la Audiencia de Las Palmas, el acusado, Abraham A.D., que tenía su consulta en la localidad grancanaria de Arinaga, ha negado hoy los hechos que le imputan y para los que la acusación particular que representa a la víctima pide una condena de 10 años de cárcel y la misma indemnización que la fiscalía, 20.000 euros.

El abogado ha reclamado la absolución de su cliente no solo por entender que el acusado es inocente por considerar inciertos los hechos, sino porque, en el caso de que fueran ciertos, tampoco habría cometido delito, ya que ha sostenido que la joven consintió la actuación del osteópata.

La joven ha declarado que el acusado, en la segunda ocasión que fue a su consulta, para tranquilizarla la sentó en sus rodillas y le dio un "pico" (un beso en los labios), que interpretó como un gesto de confianza.

En la tercera y última consulta a la que asistió, ha señalado que le volvió a sentar en sus rodillas y a darle un beso, pero más intenso, que le dejó "totalmente confundida", y que después, ya tumbada en la camilla, como técnica para que aplicara con su novio, le chupó un pezón y le metió un dedo en la vagina, si bien ha dicho que en ese momento no se dio cuenta de que estaba abusando de ella.

La joven ha afirmado que no veía normal lo que estaba ocurriendo y que no sabe porqué no reaccionó contra el acusado, que le decía continuamente que confiara en él, si bien ha asegurado que salió del consultorio en estado de "shock".

Así mismo, ha relatado que ese día contó a su madre los hechos y al día siguiente los denunció ante la Guardia Civil.

La madre y dos guardia civiles han señalado al tribunal que el acusado les reconoció que se había extralimitado, si bien los agentes han indicado que, en el caso de ellos, el testimonio fue prestado antes de su declaración formal.

El procesado, que no ha respondido a las preguntas formuladas por la acusación, salvo una del fiscal, ha explicado al tribunal que vio a la paciente en su consulta en tres ocasiones y que en dos de ellas le aplicó masajes para "bajar la madre", un método para reducir los nervios que se acumulan en la zona abdominal, pero que no le aplicó ningún tipo de terapia sexual ni le hizo tocamientos.

Así mismo, ha señalado que la joven le contó que tenía problemas para mantener relaciones sexuales porque un familiar había abusado de ella cuando era niña y que cuando lo contaba nadie le creía.

El procesado ha manifestado que los hechos que narra la joven en su denuncia son similares a los que le narró de su niñez, si bien las dos psicólogas forenses han afirmado que el relato de la joven es creíble y carece de indicios que alteren la validez de su testimonio.

Las dos peritos han explicado que cuando se sufre ansiedad la voluntad queda afectada, algo que ha sido cuestionado por el letrado de la defensa, así como el estudio que ambas forenses practicaron a la víctima por solo constar de tres horas y no disponer de sus informes médicos.

El abogado defensor ha hecho hincapié en que en la segunda consulta la paciente ha admitido que el acusado le dio "un pico" (beso en los labios) y, pese a ello, volvió de nuevo, y lo "hizo porque consiente".

El letrado también ha señalado que no se puede apreciar una relación de superioridad porque la paciente tenía estudios universitarios y la titulación del acusado es de graduado social.

Además, ha recordado al tribunal una sentencia que dictaron los tres magistrados que juzgan al osteópata de un psicólogo acusado de abusar sexualmente de una paciente que resultó absuelto por considerar que los hechos fueron consentidos.

Para el fiscal y la acusación particular, los hechos han quedado sufientemente "claros" en el juicio, en el sentido de que el acusado "aprovechó una situación de confianza y abusó de la misma", por lo que deben tener un "reproche penal".

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