03 de diciembre de 2016

Donde nacen las galaxias

Científicos internacionales y el IAC descubren que las más grandes del Universo se desarrollan en nubes cósmicas de gas frío

03.12.2016 | 00:04
Donde nacen las galaxias

Un equipo científico internacional en el que participa el IAC ha descubierto que las galaxias más grandes del Universo se desarrollan en nubes cósmicas de gas frío. El hallazgo, que ha sido posible usando radiotelescopios en Australia y en EEUU, se publicó ayer en la revista Science. Las galaxias se suelen agrupar en cúmulos, enormes esferas compuestas por miles de millones de estos objetos, y en cuyo interior residen las galaxias más grandes del Universo. Hasta ahora los científicos creían que estas supergalaxias se formaban de galaxias más pequeñas que se iban acercando y fusionando por acción de la gravedad.

Bjorn Emonts, primer autor del artículo e investigador del Centro de Astrobiología (CAB), centro mixto del CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en Madrid asegura que "en el Universo cercano vemos las galaxias fusionarse y esperábamos observar la formación de las supergalaxias de esa misma manera en el universo temprano o distante". Para ello, apuntaron los radiotelescopios hacia un cúmulo embrionario situado a 10 mil millones de años luz, en cuyo interior está formándose la galaxia gigante Spiderweb (telaraña, en inglés), y descubrieron una nube de gas muy frío donde las galaxias estaban fusionándose. La enorme nube, de 100 mil millones de veces la masa del Sol, está compuesta principalmente por moléculas de hidrógeno, el material elemental del que se originan las estrellas y galaxias. Estudios previos ya habían descubierto la misteriosa aparición de miles de millones de estrellas jóvenes a lo largo de Spiderweb y, por eso, ahora se cree que esta súper galaxia se condensa directamente de la nube de gas frío.

En lugar de observar el hidrógeno directamente, lo hicieron a través del monóxido de carbono, un gas trazador más fácil de detectar. Matthew Lehnert, segundo autor del artículo e investigador del Instituto de Astrofísica de París asegura que "es sorprendente lo frío que debe de estar ese gas, a unos 200 grados bajo cero. Esperábamos un montón de galaxias colapsando y calentando el gas y por eso creíamos que el monóxido de carbono sería difícil de detectar". Sin embargo, combinando los interferómetros VLA (Very Large Array), en Nuevo México (EEUU), y el ATCA (Australia Telescope Compact Array), en Australia, pudieron observarlo y descubrieron que la mayoría del monóxido de carbono no se encontraba en las galaxias pequeñas. "Con VLA solo vemos el gas de la galaxia central, que supone un tercio de todo el monóxido de carbono detectado con el ATCA. Éste, más sensible para la observación de grandes estructuras, nos reveló un área de 70 kilopársecs (200.000 años luz) de monóxido de carbono alrededor de la misma, poblada por esas galaxias vecinas más pequeñas. Gracias a ambos interferómetros, descubrimos la nube de gas cósmico enmarañada entre ellas.", detalla Helmut Dannerbauer, del IAC.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine