27 de noviembre de 2016

Michelin 2017, ¿un gran año para España?

Las porras gastronómicas sobre la anunciada 'lluvia de estrellas' de la guía fallaron tanto como las encuestas electorales

27.11.2016 | 04:00
Michelin 2017, ¿un gran año para España?

La presentación de la Guía Michelin España&Portugal 2017 ha demostrado que las porras gastronómicas fallan tanto como las encuestas electorales. La anunciada como "inédita perseida de macarons" no fue tal. El pasado miércoles hubo más lluvia real que de estrellas en Girona.

Se dijo que sería "un gran año para España". Son 21 los nuevos restaurantes galardonados frente los 16 de 2016 y nuestro país logra un triestrellado -algo que no se producía desde 2014- que es además el primero para Barcelona: Lasarte, de la factoría Martín Berasategui, al que la guía francesa convierte en el español con más estrellas (ocho) y el único con dos restaurantes con tres. La dos estrellas restantes de Berasategui están en Tenerife: las ostenta el MB, en el Hotel Ritz Carlton Abama, de Guía de Isora.

Desde Michelin se jugó al despiste. Se dijo con antelación que el foco no estaría puesto ni en Madrid ni en Barcelona, pero lograr el primer tres estrellas de la ciudad condal y el único de España en esta edición sí es alumbrarla. Así que los que apostaban por Miramar o Les Colls en Gerona, Atrio en Cáceres o Aponiente en Cádiz se quedaron con las ganas. También se esperaba que fuese, por fin, el año de Mugaritz (Guipúzcoa), reforzadas las esperanzas con la asistencia de Andoni Luis Aduriz a la gala por primera vez en años, pero Michelin lo ha vuelto a ignorar.

Se anunció que las estrellas estarían muy repartidas, pero han pasado de largo por muchas comunidades, Canarias entre ellas. Cataluña es la más beneficiada con seis incorporaciones, seguida de la Comunidad Valenciana y la de Madrid, ambas con cuatro; las dos registradas en Baleares, Cantabria y Castilla y León, y una para Andalucía; nada nuevo en el resto.

Muy contentos estaban los cántabros, porque Annua y el Cenador de Amós recibieron la segunda. "Será un empujón para la gastronomía de Cantabria", decía a Efe el cocinero Jesús Sánchez, para quien recibir el segundo macaron en Villaverde de Pontones significa "la consolidación de un proyecto que de dos años a esta parte está muy enfocado a este objetivo y que va a por más".

La misma meta que se planteó Javier Aranda cuando el pasado julio abrió Gaytán en Madrid: "Buscábamos evolucionar la parte más gastronómica de La Cabra (donde tiene otra estrella) y hemos hecho una infraestructura muy potente. Espero que esta estrella no sea la última".

En su edición 2017 Michelin ha apostado por proyectos muy nuevos, que les "robaron el corazón nada más abrir", se decía en la nota de prensa. Además de Gaytán, es el caso de A'Barra, inaugurado en junio, que para el cocinero Juan Antonio Medina supone "recuperar" la estrella que perdió en Zalacaín, explicaba a Efe.

También abrieron este año Xerta (Barcelona), que logra su primera estrella, o Noor (Córdoba), el personalísimo proyecto de Paco Morales, que indaga en la cocina andalusí del siglo X para traerla al XXI. "Es una apuesta dura, compleja, poco entendible al principio, pero ya hemos encontrado nuestro sitio en la cocina. Michelin ha sido muy ágil a la hora de reconocernos y es muy importante para nosotros", reconocía el chef cordobés.

Más años de vida tiene Baluarte (Soria), donde oficia Óscar García desde 2008. "La estrella es el reconocimiento a un trabajo duro, largo y difícil, especialmente en una ciudad pequeña con la gente acostumbrada a otro tipo de cocina", refería .

Diego Guerrero, que dejó el Club Allard (Madrid) con dos estrellas Michelin, las ostenta ahora en DSTAgE, el proyecto personal que arrancó hace dos años; Rodrigo de la Calle luce ahora en El Invernadero (Madrid) la que dejó en Aranjuez y Ca l'Arpa (Girona) recupera la que perdió el año pasado.

Movimientos de brillos que no afectan a Arzak (Donostia), que es el triestrellado más veterano de España (desde 1989), por lo que Juan Mari Arzak y su hija Elena recibieron un pequeño homenaje en forma de aplauso.

Sobre las sonadas ausencias en la gala de presentación de la Guía 2017 todos hablaron. Kiko Moya, que conseguía la segunda para L'Escaleta en Alicante -provincia donde BonAmb también logró dos- recordaba a Efe que la cocina de su paisano Ricard Camarena "es merecedora de dos estrellas, pero es cuestión de tiempo y él y su equipo lo saben".

"Michelin es Michelin", "hay muchos más que se las merecen", "ha sido un año escaso", "30 nuevas estrellas siempre son buenas"... Fueron algunos de los comentarios sobre una edición que prometía ser "muy buena". Pero como resumió Jordi Cruz (ABaC, Barcelona): "El que no las haya recibido, que no se enfade y a currar".

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