16 de noviembre de 2016
Entrevista

Alicia Sintes: "Veremos cómo era el Universo una fracción de segundo tras el Big Bang"

"Somos capaces de medir distorsiones por debajo de la milésima del tamaño de un protón", asegura la codescubridora de las ondas gravitacionales

16.11.2016 | 10:32
Alicia Sintes.

Natural de Menorca, la doctora Alicia Sintes es una de las científicas españolas que formó parte del proyecto LIGO (Scientific Collaboration, en sus siglas en inglés) que detectó las ondas gravitacionales. El hallazgo, meritorio de un Premio Nobel, permitirá entender en el futuro algunos de los fenómenos más exóticos y violentos del universo, como por ejemplo, las explosiones de supernovas, la colisión de dos agujeros negros o el Big Bang.

¿Genera ondas gravitacionales cualquier cuerpo que se mueva?

Generan ondas gravitacionales todos los cuerpos acelerados de forma no axisimétrica. Si uno coge una pelota perfectamente esférica o una botella y la hace girar en torno a su eje de simetría, no se emiten ondas gravitacionales. Pero si se le añade una etiqueta o la haces rotar de otra forma, sí se crean ondas gravitacionales. Cualquier materia acelerada produce ondas gravitacionales, salvo que sea axialmente simétrico, es decir, que el eje de simetría y el de rotación coincidan.

Se dice que el descubrimiento de las ondas gravitacionales abre una nueva puerta al conocimiento del Universo, pero ¿por qué? ¿Qué cosas permitirán conocer que no sepamos ahora?

Cada vez que se ha abierto una nueva ventana en el espectro electromagnético -rayos X, rayos gamma, el rango óptico...- ha habido grandes descubrimientos. Con las ondas gravitacionales no es que estemos abriendo una ventana más de ese espectro electromagnético, sino que estamos aportando un nuevo espectro en realidad. Las ondas gravitacionales pueden existir casi en cualquier frecuencia. Y la frecuencia en que emiten los diferentes cuerpos depende de su masa y de lo compactos que sean.

¿Qué información nos aportarán estas ondas?

Toda materia puede generar estas ondas gravitacionales. Ya Einstein, en 1916, publicó un artículo en el que hablaba de las ondas gravitacionales, pero en él decía que realmente nadie podría detectarlas, porque tienen unas amplitudes de onda extremadamente pequeñas. Por tanto, hemos tenido que acudir a los cuerpos o a los fenómenos más violentos que hay en el Universo para poder detectar sus ondas gravitacionales, que siguen teniendo amplitudes ridículamente pequeñas, pero que pueden ser detectadas. Hablamos de fenómenos violentos como supernovas, choques de agujeros negros, púlsares incluso y, ¿por qué no?, el suceso más violento producido jamás: el Big Bang. Podremos ver -aunque sospecho que tardaremos bastantes años en conseguirlo-, un fondo cosmológico de ondas gravitacionales, con lo que tendríamos una imagen del Universo primitivo, poco después de que se produjera el Big Bang.

¿Sería una imagen como la ya conocida del fondo cósmico de microondas, que muestra el Universo cuando sólo tenía 300.000 años?

Si consiguiéramos observar esas ondas gravitacionales no nos mostrarían el Universo cuando tenía 300.000 años, no. Nos lo mostrarían cuando sólo tenía ¡una pequeñísima fracción de segundo! No es algo descabellado conseguirlo.

Por tanto, a través de las microondas se podrán descubrir cuerpos y fenómenos que permanecen invisibles para el espectro electromagnético...

Sí, sí. Hace un año se descubrió, se pudo observar, el primer sistema de dos agujeros negros. Se vio que este sistema se fusionaba para convertirse en un solo agujero negro. Claro, se puede decir que ya se sabía que existen agujeros negros binarios con anterioridad, gracias a los rayos X. Pero estos que se descubrieron el año pasado tenían una masa superior a los descubiertos hasta ahora. Y de la observación de estas parejas de agujeros negros podemos saber muchas cosas de ellos, su historia. Y podemos saber cómo evolucionó el Universo, cómo se comporta la materia en condiciones extremas de presión, temperatura, campos magnéticos impresionantes... Y viendo colisiones de sistemas binarios podemos sacar nuevos parámetros de materia oscura del Universo, y descubrir más cosas, buscar lo desconocido.

La falta de instrumental necesario es lo que ha impedido su detección hasta ahora...

Evidentemente. La perturbación del espacio que se prevé que se produzca cerca de la Tierra debido a eventos tales como la fusión de un par de estrellas de neutrones a unos cien millones de años luz de la Tierra es de aproximadamente una parte en 1022. Esto es equivalente a detectar el movimiento de Saturno si se acercara al Sol a una distancia igual al diámetro de un átomo de hidrógeno. Ahora tenemos en la Tierra unos detectores interferométricos, que tienen una longitud de cuatro kilómetros, que el año pasado eran capaces de medir distorsiones por debajo de la milésima del tamaño del protón. Y de aquí a unos años seremos capaces de medidas por debajo de la diezmilésima parte del protón. Es normal que cuando Einstein predijo las ondas gravitacionales y vio lo pequeñas que eran dijera que nadie lograría detectarlas jamás. Pues bien, las hemos detectado.

¿Cómo se llega a descubrir entonces las famosas ondas gravitacionales?

Pues mire, yo era una chica con mucha curiosidad. El querer saber más me llevó a estudiar Física. Sabía que no me haría rica, pero me ayudaría a buscar respuestas. En el año 1995 estaba en Escocia, en una escuela de verano, y conocí gente que estaba estudiando las ondas gravitacionales. No había aún ningún instrumento, pero aquello me fascinó. Supe entonces que quería trabajar en ello, y con instrumentos, no en física de partículas. Era un campo que empezaba. Dije: quiero dedicarme a esto. Se acababa de crear el instituto Max Planck en Alemania. Conseguí una beca para ir a Alemania y trabajé allí hasta que volví a España. Oficialmente, soy miembro de LIGO (Scientific Collaboration, en sus siglas en inglés) desde el año 1997.

Por tanto, el hecho de vivir en islas y volcadas en el turismo no es obstáculo para introducirse en este mundo.

No. Es cierto que, desde luego, no ayuda, pero hay mucha ciencia que se puede hacer en muchos sitios. Nosotros trabajamos mucho sobre simulaciones numéricas y haciendo tratamiento de datos, desde Palma. Hacemos dos grandes cosas: modelizaciones de agujeros negros y estrellas de neutrones, y analizar los datos, usando a menudo los grandes ordenadores que hay en Europa. En el proyecto LIGO hay más de 1.000 científicos repartidos en 15 países. No tiene por qué estar todo en el mismo sitio. A los de Estados Unidos les da igual si estás en Madrid, o en Mallorca o en Canarias. Las videoconferencias son casi diarias.

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