13 de noviembre de 2016

Vacunarse no es (solo) cosa de niños

Los geriatras demandan un calendario de vacunación para adultos. Recomiendan proteger contra la gripe, el neumococo o el herpes zóster a partir de los 60 años

13.11.2016 | 00:12
Un adulto se vacuna contra la gripe.

Las vacunas salvan 3 millones de vidas cada año en todo el mundo, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, la razón entre el número de niños vacunados y los que deberían estarlo oscila entre el 95 y el 97%, según los datos del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, en el caso de los adultos, las coberturas vacunales caen de forma considerable, de ahí que los geriatras reclamen que se establezca un calendario de vacunación para adultos que incluya, entre otras, la inmunización contra la gripe, el neumococo y el herpes zóster. La baja tasa de vacunación en adultos "puede llegar a desplazar dolencias propias de los niños a la edad adulta", advierten los especialistas, con "mayores complicaciones".

El escudo vacunal es un arma insustituible en la lucha para borrar, paulatinamente, enfermedades del mapa mundial. Los expertos en salud pública insisten, además, en que constituye una de las pocas medidas preventivas con una buena relación coste-eficacia. En España, más del 95% de la población pediátrica cumple el calendario de vacunaciones actualmente recomendado, que se inicia a los dos o tres meses de edad y culmina a los 14 años y que incluye la inmunización frente a la poliomelitis, difteria, tétanos, sarampión, rubeola y hepatitis B, entre otras dolencias. Sin embargo, en el caso de los adultos, las coberturas vacunales caen de formar considerable.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) acaba de presentar un documento, titulado Recomendaciones de vacunación para adultos y mayores. 2016-2017, cuyo objetivo es, precisamente, "establecer consejos de vacunación en adultos y mayores que sirvan de guía en la práctica asistencial a los profesionales sanitarios, para promover su aplicación en todos los niveles de atención sanitaria y aumentar las actuales coberturas de vacunación en adultos existentes en España", explica el presidente de la SEGG, José Antonio López Trigo.

El documento destaca que la vacunación es "una de las estrategias coste-efectivas más importantes en la prevención primaria de las enfermedades infecciosas con que cuenta la salud pública" en la actualidad. Además, señala los amplios beneficios logrados gracias a la introducción de programas de vacunación masiva destinados a la infancia. "Gracias a ellos se han alcanzado importantes coberturas de vacunación y se ha logrado una disminución significativa de la incidencia y morbimortalidad de las enfermedades inmunoprevenibles". Sin embargo, "la vacunación del adulto no recibe las mismas prioridades, cuando en muchos casos, el sistema inmune del anciano está debilitado. Además hay que tener en cuenta las previsiones de envejecimiento de la población. Por ello, resulta prioritario trabajar en la correcta vacunación sistemática del adulto", resalta el doctor López Trigo.

En similares términos se manifiesta Sonia Barros, especialista en Geriatría, quien insiste en que, a medida que envejecemos, "aumenta la susceptibilidad a las infecciones". "Con el paso de los años, nuestro organismo experimenta complejos cambios que, entre otras cosas, debilitan la capacidad de responder a las infecciones y adquirir inmunidad, de ahí que las enfermedades en las personas mayores tiendan a ser más graves y a afectar más en términos de calidad de vida, discapacidad y mortalidad que esas mismas dolencias en pacientes jóvenes", remarca.

Los geriatras atribuyen la baja tasa de vacunación en adultos a la ausencia de vacunación o vacunación incompleta en la infancia por la no disponibilidad de la vacuna; la ausencia de administración de dosis periódicas de recuerdo para mantener la protección; la confianza generada al reducirse la circulación del agente infeccioso; o la falta de educación sanitaria, entre otras causas. "Estas bajas tasas de vacunación del adulto pueden traer consigo consecuencias de gran transcendencia en el ámbito de la salud pública, pudiendo llegar a desplazar enfermedades propias de la infancia a la edad adulta provocando mayores complicaciones; además no debemos olvidar que los adultos son una fuente de infección para colectivos sin protección como es el caso de los lactantes, y que se pueden dar brotes en colectivos de adultos no inmunizados o con bajas coberturas de vacunación", advierten.

Para curarse en salud, la SEGG ha elaborado una primera propuesta de vacunación para adultos sanos o con enfermedades de riesgo, al igual que sucede con los niños y entre otras, recomienda las vacunas de la gripe, el neumococo y el herpes zóster a partir de los 60 años. También aconseja, a partir de esa edad, una dosis de la vacuna contra tétanos/difteria/tos ferina, en el caso de que ya se haya recibido en la etapa infantil, o cinco dosis si no fue administrada nunca; la triple vírica en una dosis para los nacidos entre 1966 y 1984, y en dos a partir de esa fecha; y las de la varicela, meningococo C, hepatitis B y virus del papiloma humano, con particularidades de pauta según edad y situaciones especiales.

"Para la elección de las vacunas a incluir en el calendario de la SEGG, se han analizado los datos disponibles en nuestro país sobre morbilidad, mortalidad, letalidad y discapacidad de las diferentes enfermedades inmunoprevenibles que afectan a la población adulta española", explica el doctor López Trigo. La doctora Sonia Barros insiste en que las vacunas son "seguras, eficaces" y proporcionan "beneficios no solo personales, sino también comunitarios". De hecho, según datos de la SEGG, la vacuna de la gripe reduce la hospitalización de personas mayores en más de un 30% y la mortalidad por todas sus causas en un 50%

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