Entrevista

Marco Paolini: "Los adultos han de salir del armario y dejar de creerse jóvenes"

"El amor paternal no puede ser ciego. El maternal sí, pero uno de los dos padres ha de mantener la vista", asegura el actor del 'Teatro de narración' y productor

02.11.2016 | 11:09
Marco Paolini: "Los adultos han de salir del armario y dejar de creerse jóvenes"

Marco Paolini es una de las figuras destacadas de la escena italiana en el terreno del 'teatro de narración', que desgrana acontecimientos contemporáneos. Con una gran proyección cinematográfica, ha dramatizado a Galileo o a Jack London.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Quién sería usted sin Dario Fo?"

Para mi generación, Dario Fo significa el impacto más excitante que hemos recibido como espectadores. Te proponía una experiencia total. El reto es inventar como él, pero sin repetir sus invenciones, sin utilizarlo como modelo.

¿Ha sentido la necesidad de matar al padre Fo?

Sí, y no fue difícil porque yo no soy un cómico, sino un trágico. Un país que emplea la comedia italiana como un rasgo de identidad olvida la tragedia, que en Italia viene representada por Verdi.

¿Fo era el diablo?

Solo de joven, después fue el santo diablo, el padre ennoblecido. En la tradición italiana no se mata al padre, siempre se mata al hermano. Por eso Italia jamás ha hecho una revolución.

¿Dylan es un digno sucesor de Fo en el Nobel?

Sus dos premios en menos de veinte años confirman la crisis de la palabra escrita frente a la oralidad. En ambos casos, les caracteriza una voz particular. Son dos originales que no soportan copias.

Su voz y su gestualidad quedan fuera de esta entrevista.

Yo no escribo libros, creo la carga empática como una variante deportiva. Igual que un futbolista sé que, por mucho que entrene, cada partido es diferente de los otros y no me gusta perder.

Un narrador sin apoyos.

Es absolutamente posible. Cuando tenía 22 años, tuve un largo encuentro con Wim Wenders. Me dijo que las historias son las sustitutas de la eternidad divina. El que cuenta historias se convierte en Dios. Noto el relajamiento del espectador al narrar, porque el relato se rige por la ley de causa y efecto que no rige en la vida real. El profesional de las historias es el demagogo.

Es imposible asistir a un montaje teatral sin vídeo.

La tecnología ha de incorporarse al teatro. El campo de pruebas siempre es la pornografía, y después se aplica a todos los géneros.

¿También es imprescindible vestir de negro?

Es el estilo de los maestros, funciona si tienes algún kilo de más.

Italia da el poder a un payaso como Beppe Grillo.

No solo Italia, es el futuro del mundo. Hay demagogos profesionales y otros amateurs, como Donald Trump. Son más peligrosos que la oligarquía. Ahí están Berlusconi o Matteo Renzi, un monologuista que utiliza la autocrítica porque la fragilidad será el nuevo emblema de los demagogos.

Los italianos inventaron a Trump, al que llamaron Berlusconi.

Sí, aunque Trump tiene más pelo. El demagogo tiene su talento, un instinto notable, ¿por qué negarlo? La aparición de ambos es simétrica a una sociedad en que la tecnología puede quitar votos a la democracia, en que el medio puede sustituir a los fines. Se decía que Berlusconi tenía tanto dinero que no necesitaría robar. Es naïf, porque la demagogia consiste en aportar soluciones ingenuas a problemas complicados.

No hay mujeres en su espectáculo.

La única es una máquina, su hijo es Pinocho o Jesús. Quería hablar del padre, que no puede ser amigo sino muro. Los adultos quieren ser jóvenes hasta la muerte, necesitan salir del armario y dejar atrás la juventud. El amor paternal no puede ser ciego. El maternal, sí, pero uno de los dos padres ha de mantener la vista.

¿Cuándo se ha aburrido por última vez en un espectáculo teatral?

A ver... Era de amigos, así que no se puede decir.

¿Cómo andamos de teatro español?

He seguido a Els Comediants y al teatro de calle catalán, sobre todo la Fura dels Baus.

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