Cerco sanitario a los refrescos

La OMS pide a los gobiernos que suban un 20% los impuestos de estas bebidas azucaradas para frenar la epidemia de la obesidad

16.10.2016 | 04:35
Cerco sanitario a los refrescos

Una sola lata de refresco contiene -dependiendo de la bebida- hasta 40 gramos de azúcar libre (monosacáridos, como fructuosa o glucosa), lo que equivale a 10 cucharillas de azúcar. Esto significa que con una sola de estas bebidas un adulto ya consume el máximo recomendado de la ingesta diaria de azúcar y el doble de los 20 gramos diarios que la OMS considera realmente saludable.

Teniendo en cuenta que en la categoría de bebidas azucaradas también se incluyen la mayoría de los zumos envasados, las bebidas energéticas y las leches con sabores, la mayor parte de los niños las consumen a diario. Unos niños de los que, en España, el 19% padece obesidad y el 26%, sobrepeso.

Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido a los gobiernos que establezcan nuevos impuestos para las bebidas azucaradas, a las que responsabiliza del aumento de la diabetes, la caries y la obesidad, una patología con dimensiones epidémicas en algunos países. Según un estudio, aplicar políticas fiscales que generen un aumento del 20% en el precio final de las bebidas azucaradas supondría una reducción equivalente en el consumo de estos productos.

Los datos aportados por la organización son alarmantes e indican que una de cada tres personas tiene sobrepeso y que 42 millones de niños menores de cinco años entran en esta categoría (once millones más que en el año 2000). Paralelamente, la diabetes de tipo 2 se ha multiplicado por cuatro en los últimos treinta años, con 400 millones de adultos con esta enfermedad.

Frenar esta tendencia pasa por reducir el consumo de alimentos con azúcar añadido, pero sobre todo de bebidas azucaradas, en las que el contenido de dulce es mayor y que son más populares entre los niños y jóvenes, señala la OMS. "Las bebidas azucaradas son muy fáciles de consumir y se han convertido en un producto muy accesible", explica el doctor Francesco Branca, jefe del Departamento de Nutrición y Salud en la OMS. Pese a la gran cantidad de información disponible sobre los efectos perniciosos de la ingesta excesiva de azúcar, "su consumo no se está reduciendo y en algunas partes del mundo incluso está aumentando", agrega.

El experto revela que el mayor consumo de ese tipo de bebidas ha pasado de Estados Unidos a Latinoamérica, con Chile y México como los mayores consumidores del mundo, éste último prácticamente al mismo nivel que Estados Unidos. "Mientras en EEUU vemos cierta reducción en la ingesta de calorías, en los últimos cinco años observamos el movimiento inverso en Latinoamérica", comenta el especialista.

"Sabemos que aplicar impuestos a las bebidas azucaradas es una medida muy efectiva para reducir su consumo, lo que contribuye a la reducción de la obesidad y a prevenir la diabetes", declara por su parte el doctor Temo Waqanivalu, principal responsable del estudio.

Aunque el contenido de azúcar es mayor en los refrescos o bebidas gaseosas, el experto señala que las medidas fiscales deben aplicarse de manera proporcional a todas las bebidas con contenido de azúcar, incluyendo los zumos de frutas, las bebidas energéticas, las bebidas para desayunos y a las leches con sabores.

Waqanivalu pone a México como ejemplo de un país donde el Gobierno ha tomado medidas para frenar el aumento acelerado de consumo de bebidas azucaradas. Ello mediante el establecimiento, en enero de 2014, de una tasa especial que causó un incremento del 10% en el precio final del producto. El impacto ya podía medirse a finales de ese mismo año, con una reducción del 6% del consumo general y de hasta un 17% en los sectores de menores recursos, detalla Waqanivalu.

Un consumo ocasional, de fin de semana, es la recomendación que del endocrino Diego Bellido sobre las bebidas azucaradas. Miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, Bellido insiste en la necesidad de que los niños beban agua, leche y zumos naturales.

El consumo excesivo de estas bebidas es lo que las convierte en verdaderas bombas calóricas. Por poner un ejemplo, los expertos aseguran que si una persona se toma diez latas de refresco en un día, ingiere las mismas calorías que una comida completa, un incremento que, día a día, provoca un aumento de peso en periodos muy cortos. Además, se trata de calorías sin calidad ya que el que las toma no se siente saciado.

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