La Opinión de Tenerife
Espacio

Osiris busca a Bennu

Un equipo del Instituto Astrofísico participa en distintas actividades durante las dos fases de la misión

10.09.2016 | 03:23
Osiris busca a Bennu
Osiris busca a Bennu

La sonda Osiris-Rex de la NASA despegó ayer rumbo al asteroide Bennu, un cuerpo celeste que en su superficie rocosa esconde el enigma del comienzo del sistema solar y al que los científicos quieren observar de cerca por su trayectoria potencialmente peligrosa para la Tierra. La sonda, bautizada como Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos, Seguridad y Explorador de Regolitos (Osiris-Rex, por sus siglas en inglés) despegó ayer a las 19:05 hora local (23.05 GMT) desde el centro de la Agencia Espacial de EEUU (NASA) en Cabo Cañaveral (Florida).

Con su despegue de la base de la NASA, la misión no tripulada inició un largo viaje de siete años, ida y vuelta, al asteroide Bennu, considerado uno de los más cercanos a nuestro planeta al encontrarse a una distancia que oscila entre los 448.792 kilómetros en su punto más cercano y los 344.075.101 kilómetros.

La sonda Osiris-Rex recogerá muestras de la superficie de Bennu y las traerá a la Tierra para que los científicos puedan analizarlas en detalle y descifrar nuevos misterios del origen del sistema solar y de la vida en nuestro Planeta, según detalla la NASA en un informe de la misión espacial. Las muestras de los asteroides tienen un gran valor científico porque estos cuerpos celestes son restos de los elementos originales con los que se formaron los planetas y pueden ayudar a los científicos a comprender mejor el nacimiento del sistema solar.

Esta es la primera vez que EE.UU. emprende una misión para recoger muestras de un asteroide y traerlas a la Tierra, una hazaña que ya logró hace años la misión japonesa Hayabusa que viajó hasta el asteroide Itokawa y volvió con muestras espaciales. No obstante, según la NASA, Bennu es un cuerpo celeste especial porque entra dentro de la categoría B de asteroides, aquellos con una formación "primitiva" que tienen una composición rica en carbono y apenas han cambiado desde la formación del sistema solar hace aproximadamente 4.500 millones de años.

Los científicos de la NASA creen que Bennu podría contener algunas moléculas orgánicas, como los aminoácidos que podrían haber contribuido a la formación de la Tierra y que son factores importantes a la hora de determinar las posibilidades de que haya vida en otras partes del sistema solar.

Otro de los objetivos de la sonda Osiris será estudiar las características de Bennu, su forma, su tamaño, su masa y su órbita, que es casi circular y se acerca a la Tierra cada seis años. La NASA incluye a Bennu en su grupo de Asteroides Potencialmente Peligrosos (conocidos como PHA en sus siglas en inglés), aquellos más cercanos a la Tierra y que, en el caso de Bennu, significa que tiene una posibilidad de entre 2.700 de impactar en la Tierra en algún momento entre 2175 y 2199.

Por eso, la NASA considera a la misión emprendida ayer como "pionera" para reconocer objetos que puedan representar una amenaza e impactar contra la Tierra en un futuro. Esta paradoja entre Bennu como portador del origen de la vida y, al mismo tiempo, como potencial amenaza, ha hecho que la NASA haya usado nombres de deidades de la mitología egipcia para designar a los dos objetos en interacción.

En todo este proceso, dividido en dos fases, participa el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Dos de sus investigadores, Javier Licandro y Julia de León, han asistido a las reuniones del grupo científico de esta misión y al lanzamiento de la sonda.

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