04 de septiembre de 2016
04.09.2016
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Las diez claves de los alimentos del futuro

Un informe desarrolla las claves que actualmente rigen el sector de la alimentación y las posibles directrices para el futuro

04.09.2016 | 02:46
Interior de un supermercado en Santa Cruz de Tenerife.

Las exigencias de internet

  • La mayor información y conocimiento por parte del consumidor ha motivado una mayor exigencia a marcas y fabricantes. En la medida que internet se ha convertido en un instrumento accesible para todos, el poder del conocimiento y la transparencia de la información han aumentado, creando en el consumidor una necesidad de conseguir datos que se traduce en una mayor exigencia a las marcas. M. V.

El Boletín de Inteligencia Competitiva de Mercado, desarrollado por Bankia, presenta el decálogo de tendencias alimentarias, una herramienta que, tras un análisis de los principales hábitos del sector, expone cuál será su futuro y las tendencias innovadoras.

Consumidor tecnológico y comercio electrónico. China es líder mundial en la venta online de alimentos, donde las marcas de supermercados con más alcance empiezan a centrar parte de su inversión en el e-commerce. Reino Unido, en segundo lugar, alcanza un volumen de mercado de 15.000 millones de dólares, cifra que se espera doblar en 2020. En este contexto, el dispositivo móvil acumula el 50% del tráfico del comercio electrónico. En 2015, en España, el 27% de las compras online fueron efectuadas desde un móvil.

Alimentación transparente. Elementos como el origen, considerado un factor importante por un 70% de la población según la Organización Europea de Consumidores (BEUC), la trazabilidad y el etiquetado son clave en la selección de los consumidores. Se prevé que en 2019 el mercado global de trazablidad alcance los 14.000 millones de euros, según el informe de Food Traceability. En cuanto al etiquetado, el estudio de Hispacoop afirma que la mayoría de clientes consideran muy importante la información de las etiquetas en los alimentos.

Alimentación responsable. La concienciación de la sociedad con el consumo responsable y ecológico ha crecido en los últimos años sobre todo gracias a los milennials, los más concienciados con la responsabilidad. En 2012 se vendieron a nivel mundial 52 mil millones de alimentos orgánicos -destacando el lideraje de EEUU-, y se espera que hasta 2020 el crecimiento sea de un 16% según el IFIC. A pesar de que 50 grandes empresas españolas invirtieron 457 millones de euros en programas de responsabilidad social, según Tesco cada año desperdiciamos 1/3 de los alimentos.

Alimentación personalizada. El hecho de que internet sea asequible para todos también ha generado la individualización, lo que en comercio se traduce como una personalización del producto. Según el BDC Study, las empresas que recomiendan en base a los intereses del cliente son recompensadas con una mayor frecuencia de compra y, las que permiten la personalización de los productos, reducen las devoluciones en un 33% y ven incrementadas sus ventas en un 80%.

Simplicidad. Los consumidores prefieren la simplicidad frente a los impactos comunicativos. Así lo confirma Brand Simplicity Index, cuya encuesta coronó a ALDI como la empresa más simple según los consumidores. Según este estudio, en Europa y Asia el 80 % y en Estados Unidos el 55% de los clientes consideran la simplicidad como el factor más importante a la hora de comprar.

Alimentación saludable. La salud es uno de los factores más valorados por los europeos, ya que ocho de cada diez clientes pagarían por alimentos más saludables, cifra que en los países emergentes se eleva. El índice se incrementa por problemas como la obesidad -que afecta al 13% de la población mundial-, intolerancias y alergias que sufre el 34% y el 65% de la población, respectivamente, y los cambios en la dieta. El 20% de la innovación en bebidas y alimentos en 2011 fue consecuencia de los reclamos en materia de salud, según World Innovation.

Consumidor urbanita. Se calcula que en 2050 en los países desarrollados el 80% de la población será urbana, por lo que el grueso económico se concentrará en las ciudades. Los cambios en los hábitos de consumo son ya perceptibles en datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que calculó que en 2013 cada hogar gastó en comida precocinada un 3,3% del presupuesto total.

Compra racional y MDD. Ante la crisis las marcas del distribuidor (MDD o marcas blancas) han adquirido mayor importancia ante la relevancia de los factores valor y precio. Con el retroceso en 2013 de la MDD, las marcas del fabricante (MDF) se recuperaron gracias a la hipersensibilidad del consumidor frente a los precios. En muchas ocasiones, la marca blanca se ha convertido en marca propia con políticas de innovación.

Alimentación de experiencias. En pocos años la experiencia del cliente será el diferenciador clave de toda marca; el 70% de las experiencias de compra se basan en el trato al cliente. En cambio, la mayoría de empresas no lo tienen en cuenta, alejando más ingresos, lealtad y publicidad boca a boca.

Impresión 3D. En 2013 el mercado de la impresión 3D alcanzó los 2.100 millones de euros, cifra que será cinco veces mayor en 2018. El consumo ocupa el 14% de la impresión 3D.

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