04 de septiembre de 2016
04.09.2016

Más comida para comer peor

Nuestra dieta es ahora menos sana que la de nuestros padres

03.09.2016 | 22:17

Nunca antes el hombre ha tenido tanta facilidad para conseguir alimento como hasta ahora. Hoy no necesita cazar, ni cultivar. Ni siquiera cocinar. Basta con abrir una bolsa o darle al botón de una máquina de vending. Sin embargo, se alimenta peor. Las razones, según los expertos en nutrición, son el abandono de dietas como la atlántica y un estilo de vida inactivo, lo que se traduce en una población cada vez más obesa

La comida nunca ha sido tan accesible y asequible como ahora, pero ¿nos alimentamos mejor que la generación de nuestros padres y abuelos? La respuesta es no, y no solo es la opinión de los especialistas. El 65% de la población admite que sus padres seguían una dieta más sana. Muchos reconocen que come menos guisos y platos tradicionales que la generación de sus padres y otros tantos afirman comer mucha carne. Asimismo, el 20% reconoce que no puede llevar una vida saludable por falta de tiempo y el 11% cree que comer en restaurantes le impide llevar un estilo de vida saludable. El dato positivo es la mayoría estamos concienciados de la importancia de comer sano.

"Comemos mucho peor que la generación de nuestros abuelos y la prueba de ello es que cada vez hay más personas con obesidad, un problema que es especialmente preocupante en los niños", opina la nutricionista Amil Viéitez.

"La obesidad es una pandemia contra la que tenemos que luchar, aunque no es sencillo porque no se trata solo de educar a la población, sino de cambiar los hábitos", explica Rosaura Leis, profesora de Pediatría. Pero, ¿por qué comemos hoy peor que antes? "La globalización está haciendo que se estén perdiendo las dietas mediterránea y atlántica. Cada vez comemos menos cocina tradicional y más cocina precocinada", alerta la doctora Viéitez.

Aunque dos de cada diez personas alegan que no pueden llevar una dieta saludable por falta de tiempo, la nutricionista asegura que con planificación es posible. "Podemos dedicar parte del fin de semana a organizar y preparar las comidas de la semana. Prepararlas en la olla exprés nos ahorrará muchísimo tiempo, y si tenermos en la despensa frutas y verduras de temporada nos garantizaremos una dieta saludable. Hay que volver al plato de cuchara", insiste la nutricionista, quien añade que debería evitarse el consumo de cualquier plato de "calentar y listo", especialmente en el caso de los niños. "El problema es que es difícil cuando ahora parece que los cumpleaños tienen que celebrarse en la hamburguesería o en la pizzería, y cuando lo que hay en las máquinas expendedoras de comida son productos de bollería y repostería industrial, snacks salados y refrescos, ricos en sal, grasas saturadas y azúcares, pero estas máquinas también podrían tener productos saludables como fruta", argumenta Viéitez. Según esta nutricionista, para revertir las cifras de obesidad, hay que concienciar a la población de la necesidad de adoptar hábitos saludables, algo que ha de iniciar desde la guardería.

Leis también advierte al respecto que "un adulto obeso eleva el riesgo de tener un niño obeso y la cifra de obesidad infantil es alarmante". La actividad física es un factor clave: "Tenemos que incorporar la actividad física a nuestra vida diaria: dejar el ascensor y subir las escaleras, caminar en vez de coger el coche". Y la doctora añade otro factor: el sedentarismo, ligado al uso de la tecnología.

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