La extinción de incendios es una batalla perdida

14.08.2016 | 04:21
La extinción de incendios es una batalla perdida

A raíz del virulento incendio que estos días azota a la isla de La Palma y que aparte de haber quemado miles de hectáreas se ha cobrado la vida de un combatiente, el agente de Medio Ambiente Francisco Santana Álvarez, desde PROFOR-Canarias queremos hacer una reflexión sobre la inversión en materia de prevención y extinción de incendios forestales en Canarias.

Cada vez que nos asola un Gran Incendio Forestal (GIF), se pone en entredicho el dimensionado de los medios de extinción, concluyéndose que son insuficientes y que, por tanto, urge implementar nuevos medios. Si hacemos una retrospectiva de la evolución de los medios de extinción en los últimos años, se constata que éstos se han incrementado a raíz de los GIF. La presión sobre los políticos es tal que se ven prácticamente abocados a gastar todo el dinero disponible en aportar nuevos medios de extinción y en inversiones de restauración de las zonas quemadas (inversión en lo negro). Todo esto va en detrimento de las inversiones en prevención (inversión en lo verde).

Fue el incendio de Moriscos en Gran Canaria el que motivó al Ministerio a establecer una base de Brigada Helitransportada (BRIF) en La Palma. Asimismo se sentaron los cimientos para posteriormente fijar una base de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Gran Canaria. Los graves incendios de Tenerife y Gran Canaria en 2007 (los mayores de toda la historia en Canarias, con más de 36.000 hectáreas afectadas) forzaron el establecimiento de la UME en Tenerife. Los posteriores incendios en El Hierro, La Gomera y La Palma consiguieron traer un pequeño hidroavión. A esto hay que unirle el potente helicóptero KAMOV, además de los cinco helicópteros polivalentes del Gobierno de Canarias.

En estos momentos circula por las redes una petición para establecer una base permanente de hidroaviones en las Islas. Ante esta petición, PROFOR-Canarias desea aportar una reflexión crítica al respecto: El combate de los incendios forestales no se entiende actualmente sin el concurso de los medios aéreos. Canarias cuenta ahora con importantes medios de extinción en sus diferentes dispositivos contra el fuego. A los dos helicópteros que contrata el Cabildo de Gran Canaria y al del Cabildo de Tenerife hay que sumar los helicópteros de la BRIF de La Palma, el hidroavión en La Gomera , el KAMOV en Los Rodeos y las cinco aeronaves del GES. Son en total 12 medios aéreos, para alrededor de 130.000 hectáreas arboladas, una ratio más que aceptable, máxime si cuantificamos el presupuesto que anualmente consumen.

Cada vez que se produce un GIF, el Gobierno de Canarias coordina el traslado de efectivos, funcionando los medios de las diferentes administraciones como un único destacamento. La solidaridad interinsular es encomiable y cada Cabildo aporta lo que tiene a disposición. En el caso que la gravedad lo requiera, el Ministerio va despachando medios (hidroaviones) y combatientes (UME). Los hidroaviones llegan en pocas horas desde sus bases peninsulares.

Los GIF están durante gran parte del tiempo en la situación de "Fuera de Capacidad de Extinción". Esto significa que por más medios humanos y materiales que se implementen, la potencia del fuego es tan descomunal que no se puede detener el avance del fuego. En esos momentos los medios aéreos tienen que seguir operando, porque la ciudadanía no entendería que se cuente con tantos medios y no se aprovechen. Es lo que los técnicos llamamos "extinción política". Como responsables de extinción nos llena de desazón exigirles a los pilotos maniobras, a menudo de carácter heroico, sabiendo que carecerán de la eficiencia suficiente y sólo para que parezca que "se está haciendo algo".

En tierra, las brigadas se enfrentan a situaciones de riesgo extremo, siendo una de las medidas más seguras y eficaces el uso del contrafuego, a menudo de noche, cuando se producen cambios de viento y la intensidad de llama baja por la ausencia de sol. Existen en todos los dispositivos insulares verdaderos expertos en el uso del fuego técnico, y gran parte de los incendios forestales, aunque no trascienda, "se apagan con fuego".

Haciendo un análisis más profundo, se constata que el verdadero origen de los GIF está vinculado al declive del Sector Primario. La ausencia de agricultura, ganadería y silvicultura nos ha creado un paisaje más naturalizado, pero altamente inflamable.

Entramos ahora en la esencia del problema. Si toda la inversión se centra en el refuerzo de los medios de extinción, entramos en el siguiente bucle: A falta de gestión en el medio rural se generan unas estructuras vegetales altamente inflamables, con ausencia de discontinuidades y acumulación de gran cantidad de material seco. Esto deriva en que una parte cada vez más apreciable de los conatos y pequeños incendios evolucionen rápidamente hacia GIF.

El incremento del número y la virulencia de los GIF genera una presión social, para que se incremente los medios de extinción. La inversión en más medios de extinción resta financiación a los ya exiguos presupuestos para prevención. La falta de inversión en trabajos de prevención refuerza la creación de estructuras vegetales altamente inflamables. Y volvemos al inicio: el bucle continúa hasta el sinsentido en el que nos hallamos inmersos.

Los técnicos hablamos de la Paradoja de la Extinción. Disponemos de más medios para combatir los incendios y somos más eficaces para atajar los conatos e incendios medianos, pero fallamos estrepitosamente en los GIF, contra los que no encontramos remedios.

La única forma de romper este círculo vicioso pasa por replantear la estrategia frente a los incendios forestales: El combate del fuego forestal presenta muchas similitudes con la guerra. Contamos con un ejército compuesto por infantería (cuadrillas terrestres), artillería (autobombas) y aviación (hidroaviones y helicópteros), sólo que el enemigo no es otro ejército, sino el fuego. Un papel que en la guerra es fundamental y que en "nuestra guerra" hemos despreciado es el de los zapadores.

Los zapadores son los destacamentos especializados en trabajos sobre el terreno, para favorecer el avance de nuestras tropas y entorpecer o imposibilitar el avance del enemigo. En nuestro caso, los zapadores son los agricultores, que con sus terrenos labrados le ponen barreras al avance del fuego, los pastores, que con su ganado eliminan gran parte del combustible, evitando la acumulación de "pólvora" y rompiendo la continuidad del posible avance del fuego. Y por último están los silvicultores, que se encargan de descargar los bosques y matorrales de combustible, sin que éstos pierdan su carácter seminatural.

Y la labor de los habitantes del medio rural es asumir su cuota de corresponsabilidad y mantener limpios esos 15 metros alrededor de sus viviendas, tal como establece la legislación. Nuestros campos se han quedado sin zapadores y por ello, por mucho que se invierta en artillería, infantería o aviación, la batalla está perdida de antemano. Hoy es La Palma, mañana será alguna otra isla. Solo falta observar la gráfica de los incendios forestales en Canarias en los últimos decenios , los GIF aparecen de forma reiterada, a medida que se ha ido derrumbando el sector primario.

No es por tanto un problema de medios, sino un problema de paisaje y forma de vida. Urge entonces reforzar las estructuras Rurales y evitar el despoblamiento de nuestros campos. Y esto solo se consigue con un cambio de toda la sociedad. En la medida en que estemos dispuestos a pagar un poco más por los productos locales, exigir que las ayudas a la importación de alimentos básicos se reconviertan en ayudas a la producción local, reconvertir la agricultura de exportación en generadora de los productos alimenticios que consumimos aquí. ¿Qué sentido tiene producir plátanos y tomates para exportar, cuando tenemos que importar el 92% de los alimentos?

Y por último, nuestro Medio Ambiente merece un Trato Justo. El bosque en Canarias genera cada año alrededor de 600 millones de euros en servicios ambientales (producción de agua, protección de suelos, biodiversidad, paisaje, fijación de CO2, etc.) y el presupuesto que empleamos en su cuidado y mejora es ridículo.

¿Cómo no se va a quemar si le exigimos tanto y le damos tan poco? Los GIF en Canarias tienen solución y esta pasa porque cada nuevo euro que se invierta en la lucha contra los incendios vaya directamente a medidas de prevención.

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