El consumo de peces desarrolló la capacidad cerebral del ser humano

14.08.2016 | 01:22

La ingesta de pescado fue una de las causas que contribuyó a desarrollar la capacidad cerebral en los antepasados homínidos y, al contener un ácido de la serie omega-3, previene de enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer y el párkinson. La directora del laboratorio de Neurobiología Celular de la Universidad de La Laguna (ULL), Raquel Marín, asegura que el desarrollo de la actividad y el volumen del cerebro creció de forma exponencial cuando el ser humano empezó a comer pescado. La explicación está en que el pescado, sobre todo el azul, y algunas algas contienen ácido docosahexaenoico (DHA), que ayuda a la función cerebral.

Este ácido graso esencial poliinsaturado de la serie omega-3 puede influir para evitar el deterioro que causa el alzhéimer, de ahí que Marín, doctora en Biomedicina, recomiende ingerir pescado tres veces a la semana o, en su defecto, cápsulas que se comercializan con DHA. El ácido docosahexaenoico se encuentra en cantidades superiores en las sardinas, salmón, arenque, atún y también en el aceite de hígado de bacalao y en algunas microalgas.

Para llegar al Homo sapiens el cerebro fue progresivamente desarrollándose en su actividad y en su volumen. Una de las explicaciones de esta evolución está relacionada con los primeros asentamientos cerca de mares y ríos, lo que permitió a los homínidos a acceder a fuentes de alimentación marinas y a cambiar sus hábitos alimentarios.

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