Los biólogos avisan de la posibilidad de intoxicaciones alimentarias en verano

09.08.2016 | 02:55
Interior de una nevera.

Alimentarnos puede nutrirnos saludablemente o puede enfermarnos si no se respetan unas recomendaciones de higiene y conservación mínimas, junto a la responsabilidad y coherencia ante lo que vamos a servir en la mesa, advierte la bióloga Maite Hernández Álvarez, del Colegio Oficial de Biólogos de Canarias.

En esta época del año existen más peligros acechando en las comidas del chiringuito de playa, el restaurante, la cafetería o el campamento de verano. "Esto ocurre porque las bacterias pueden pasar de ser esos vecinos con los que colaboramos y que nos prestan su ayuda a ser agentes patógenos que nos pueden arruinar las vacaciones e incluso hacer peligrar seriamente la salud, según el grupo de población al que ataquen", explica la bióloga.

Los bebés, niños, mujeres embarazadas y ancianos constituyen el grupo de alto riesgo y son los que pueden ver afectada seriamente su salud, ya que los primeros "no tienen suficientemente desarrollado su sistema inmunitario frente a estos microbios; los ancianos presentan debilitado dicho sistema inmune, y las embarazadas pueden transmitir al feto este tipo de patógenos y derivar en malformaciones y anomalías en el desarrollo", señala Maite Hernández.

Para evitar las toxiinfecciones alimentarias hay que ser responsables y conscientes, insiste la bióloga, monitora de formación para manipuladores de alimentos registrada por la Consejería de Sanidad y profesora de Formación Profesional en la rama sanitaria.

"Debemos ser exigentes a la hora de la alimentación propia y de nuestra familia porque todos somos manipuladores de alimentos. Tanto quien prepara el almuerzo de la familia, como el chef del restaurante o el cocinero del chiringuito que prepara una paella para los turistas en la playa, todos tenemos en nuestras manos el mayor foco de contaminación que existe, la salud de los que nos rodean", señala la especialista.

Añade que el verano es idóneo para que microbios y bacterias disfruten multiplicándose por doquier: "La temperatura ideal para ellos es la de 37 grados. Si hay una temperatura ambiente entre 30 y 40 grados, propia de estas fechas, es estupendo para ellos. Si añadimos que hay humedad suficiente y nutrientes (como en las paellas, ensaladillas, mousse de chocolate), pues tenemos todos los ingredientes para una multiplicación que puede ocasionar una toxiinfección alimentaria", explica.

Además, Maite Hernández considera que hay que ser exigentes con lo que comemos. Las empresas de restauración se encargan, conforme a la normativa exigida por la inspección sanitaria, de cumplir una serie de requisitos y las llamadas 'Buenas prácticas de Higiene' para de esta manera asegurar la inocuidad de los alimentos que se sirven.

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