Entre chimenas humeantes

El científico grancanario Eugenio Fraile relata su inmersión en el cráter del Tagoro a bordo del JAGO

06.08.2016 | 22:48
Entre chimenas humeantes

"Rodeado completamente por pequeñas chimeneas por donde salían fluidos hidrotermales a altas temperaturas. Fue algo que quedará grabado en mi retina por mucho tiempo", cuenta el científico grancanario Eugenio Fraile sobre su inmersión a bordo del submarino JAGO al interior del cráter del volcán Tagoro. Sólo dos personas han estado allí y Eugenio Fraile admite que jamás olvidará su experiencia dentro de un volcán aún activo.

"Ser una de las dos únicas personas en haber estado dentro de uno de los cráteres, aún activos en fase de desgasificación, del volcán submarino Tagoro de El Hierro, ha sido sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida", cuenta Eugenio Fraile sobre la inmersión en el submarino JAGO, cedido por el Instituto Geomar alemán, al interior del cráter del volcán herreño Tagoro, donde también navegó la profesora J. Magdalena Santana-Casiano, catedrática de oceanografía química de la ULPGC. "Ella fue la primera persona en bajar en una inmersión de casi 12 horas de duración. Yo realicé la segunda y última inmersión, de casi 11 horas".¡

Cuenta el grancanario Eugenio Fraile que "durante la inmersión tuve la ocasión de visitar gran parte del edificio volcánico de Tagoro, desde su base, a casi 400 metros de profundidad, hasta su cima, a 88 metros de profundidad con respecto a la superficie del océano".

Era, según el científico, como estar "alunizados" dentro del cráter secundario, "rodeado completamente por placas bacterianas y pequeñas chimeneas por donde salían fluidos hidrotermales a altas temperaturas. Fue algo que quedará grabado en mi retina por mucho tiempo".

El investigador relata que "el paisaje parecía lunar: cráteres perfectos y una gran acumulación de rocas de muchos tamaños. La vida dentro de los cráteres era casi inexistente, completamente diferente a la de pocos metros fuera de ellos, donde volvía a resurgir cual ave fénix".

En las laderas del volcán dominaban los colores oscuros de la lava basáltica virgen. "Sin embargo, existían zonas en las que el color rojo intenso cubrían grandes espacios. Óxidos de hierro debido a las grandes emisiones de este elemento oxidado posteriormente al contacto con el agua. Al acercarme a las chimeneas hidrotermales, los colores cambiaban nuevamente, tornando a amarillos y blancos, debido al azufre y placas bacterianas adaptadas a altas temperaturas".

Sobre el cráter del Tagoro, donde se introdujo, cuenta que "no se ve como tal, ya que para verlo necesitas visibilidad a muchos metros y las cámaras apuntan al fondo, con lo que se pierde la perspectiva".

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