Punta del Hidalgo Liberación de especies rehabilitadas

Las tortugas vuelven a su hogar

La Fundación Neotrópico, en colaboración con el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre La Tahonilla, devuelve dos ejemplares al mar que han estado dos meses en recuperación

03.08.2016 | 04:08
Las tortugas vuelven a su hogar

La tranquilidad habitual del charco de Las Furnias, en Punta del Hidalgo, se rompió ayer por un momento para vivir un hecho muy especial: la liberación de dos tortugas bobas (caretta caretta) que volvieron a su hogar después de un par de meses de curas, gracias al programa de Liberación de Tortugas Marinas Rehabilitadas creado por Neotrópico en el año 2000.

A mediodía, decenas de curiosos se agolpaban en el furgón del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre La Tahonilla del Cabildo, donde se encontraban los ejemplares, para contemplarlos de cerca, mientras esperaban para realizar la suelta al mar. Pero antes los asistentes pudieron conocer los problemas específicos de cada una de las tortugas y, al grito de "¡Buen viaje!" y con aplausos, las tortugas salieron nadando hasta su nuevo hogar.

En el acto estuvieron presentes la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de La Laguna, Mónica Martín y el concejal de Sanidad y Medio Ambiente, Zebenzuí González; el presidente de la Fundación Neotrópico, Jaime de Urioste; la coordinadora de Conservación de la Fundación, María José Bethencourt; y el oficial de Fauna Silvestre del Cabildo, José Luis Martín; así como la alumna en prácticas del máster de Biodiversidad y Conservación de la Universidad de Valencia, Leticia Medina. Además, todos ellos estuvieron acompañados por el grupo Scout Católicos Marinos Tayri, así como por decenas de niños que se acercaron para ver volver al mar a las tortugas.

Los más pequeños estuvieron muy atentos durante toda la mañana para conocer todos los consejos y curiosidades sobre las tortugas que Jaime de Urioste les iba contando. Y lo primero de todo fue conocer un poco más sobre la historia de las dos tortugas.

Ambos ejemplares fueron encontrados en la zona de Puerto Colón y han estado en torno a dos meses tratándose en La Tahonilla. La más pequeña de las dos, de aproximadamente un año, ingresó por una infección en los ojos; mientras que la segunda, que tendrá entre 4 y 5 años, ingresó en el Centro con una infección y la había mordido un tiburón al encontrarse enmallada.

Antes de volver al mar, los más pequeños también tuvieron la oportunidad de acariciar a las tortugas, aunque solo por el caparazón, ya que, según les explicó De Urioste, "a pesar de que las tortugas no tienen dientes, pueden arrancar los dedos de una mordida". Mientras, sus padres, como fotógrafos profesionales, sacaron sus móviles para inmortalizar el momento en el que los más pequeños de la casa tocaban por primera vez una tortuga, un momento que difícilmente se podrá volver a repetir.

Mónica Martín fue la encargada de ayudar a De Urioste a liberar al ejemplar más pequeño, mientras que Zebenzuí González hizo lo propio con el mayor. "Parece que está diciendo adiós con las aletas", comentaban algunos de los asistentes. Aún así, mientras la grande salió nadando nada más tocar el mar, la más pequeña prefirió disfrutar del charco de Las Furnias durante un rato antes de coger rumbo a su nuevo hogar. "La tortuga tiene que darse cuenta de que no está en un tanque y puede salir de este espacio", les aclaró De Urioste a los más pequeños, además de fijarse en las corrientes del mar para poder partir, por lo que estuvo nadando sin marcharse cerca de la costa.

Para la mayoría de los pequeños que se acercaron hasta la costa de Punta del Hidalgo esta era la primera vez que veían una tortuga boba de cerca. Marcos Picar Febles es uno de los niños del grupo scout y, con tan solo 9 años, se mostró encantado por poder participar en la suelta, ya que en su grupo suelen hacer actividades en el mar, como montar en lancha o ir a la playa, pero era la primera vez que tocaba una tortuga. "Tiene pinchos en el caparazón, pero no me dan miedo", confesó. Su compañera Nayara Luis, de 11 años, también era la primera vez que veía estos animales de cerca y deseó poder volver pronto a otra suelta de tortugas. "Lo mejor del día ha sido aprender todo lo que nos han explicado sobre estos animales y ver la suelta, que es muy bonita", afirmó la pequeña, quien aseguró que ya conocía los problemas que les causan las personas a estos animales porque "nos lo explicaron en un campamento".

Pero con la vuelta de las dos tortugas bobas al mar no había acabado la jornada, ya que faltaba darle la bienvenida a Ambrosia, la tortuga de plástico que ayuda a Jaime de Urioste a concienciar a los más pequeños sobre los peligros de tirar la basura en las playas y los problemas que los seres humanos causan a las especies marinas.

De Urioste les recordó que las anillas de las latas son uno de los problemas que más afectan a estos animales porque "las confunden con las aguavivas, que son uno de las especies que más les gusta comer". Además, informó a los más pequeños que estos plásticos tardan entre 200 y 400 años en degradarse. Por ello, antes de tirarlos a la basura, les aconsejó que "corten todos los huecos para que no queden espacios cerrados que puedan engancharse en el cuello o en las aletas".

Los pequeños también se interesados por descubrir curiosidades sobre las tortugas marinas, como sus alimentos favoritos o la edad a la que pueden llegar estas especies. El presidente de la Fundación Neotrópico les aclaró que "la edad de las tortugas que sueltan no se puede conocer exactamente porque depende del calor del agua y de la comida que tomen". Sin embargo, les explicó que la más antigua que han recuperado tenía 176 años y murió atropellada por una embarcación.

De los 48 tipos de tortugas que hay en el mundo, en Canarias la especie más abundante es la tortuga boba, aunque también pueden verse tortugas verdes, carey y laúd. Pero el experto dejó claro que para estos animales, las distancias son insignificantes por lo que pueden llegar a recorrer miles de kilómetros en pocos meses, por lo que en un periodo no muy largo podrían estar en la otra parte del mundo.

Por su parte, Mónica Martín destacó "lo importante que resulta este tipo de actividades para concienciar a la población del cuidado y respeto al medio natural". Subrayó, además, "el meritorio trabajo" que realizan tanto Neotrópico como La Tahonilla. En concreto, entre 50 y 100 tortugas son atendidas anualmente en sus instalaciones. Su recuperación, según explicó De Urioste, puede durar menos de una semana, si es una herida superficial de un anzuelo; más de un mes, en el caso de amputación por enmallamiento, ya que tienen que aprender a nadar con una sola aleta; o más de un año, si se trata de una herida importante en el caparazón.

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