Un huerto propio

Practicar la horticultura conlleva numerosos beneficios para la salud física y mental y es un gran ejercicio para aliviar el estrés

31.07.2016 | 05:11

Sustituye la sal por otros condimentos

  • Nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de sal (sodio) para que funcione adecuadamente. Es vital para controlar la cantidad de agua del cuerpo manteniendo el PH de la sangre, regular los fluidos del cuerpo, hidratar las células, ayudar a transmitir impulsos nerviosos y para la relajación muscular. Los estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones sanitarias internacionales prueban la relación entre las necesidades de sodio, el consumo de sal en exceso y las enfermedades cardiovasculares. La utilización de condimentos adquiere especial relevancia cuando la ingesta de sal es restringida, ya que resaltan el sabor de los alimentos. Se aconseja el uso de albahaca, laurel, clavo de olor, orégano, pimienta, ají molido, canela, vainilla, ajo, perejil, cebollín, vinagre, azafrán, nuez moscada, romero, salvia. Se debe tratar de resaltar los sabores propios de los alimentos usando el uso de otros saborizantes o condimentos exentos de sodio. La cocción al vapor permite conservar mejor el gusto, aunque el método recomendado cuando lo que nos interesa es disminuir el contenido de sodio es el hervido, ya que una gran parte de los nutrientes incluido el sodio pasa al agua de ebullición. J.P.

Hay un antiguo proverbio chino que dice: si quieres ser feliz un mes haz un viaje, si quieres ser feliz un año cásate, pero si lo que quieres es ser feliz toda la vida, cultiva un huerto. En el mundo de la inmediatez y las prisas, esta reflexión cobra cada vez más sentido. El cuidado de una huerta es como la vida. Nos da momentos de grandes éxitos y logros y otros de estrepitosos fracasos, pero siempre extraemos de ella alguna enseñanza o recompensa.

El cuidado del huerto es una terapia saludable que nos acerca a los ciclos de la naturaleza y hace que valoremos a los alimentos de forma más real. Al cultivar un huerto o un jardín, estas cultivando tu existencia. Un mundo lleno de creatividad, templanza, inspiración y, por qué no, autonomía. Un huerto tiene el poder de cambiar toda nuestra forma de pensar. Es una potente herramienta de transformación personal que mejora el entorno y a nosotros mismos.

Cultivar tu propio huerto conlleva numerosísimos beneficios para tu salud tanto física como mental. Practicar la horticultura es en su esencia, un gran ejercicio para aliviar el estrés. Está demostrado que esta actividad puede llegar a ser mucho más eficaz que la mayoría de ejercicios de relajación. La conocida terapia horticultural es una alternativa muy recomendada para tratar a personas con desórdenes psiquiátricos. Según varios estudios de psiquiatría, los pacientes que padecen algún tipo de demencia o ansiedad experimentan una sensación de calma tras dedicarse al cultivo de un huerto. Cultivar nuestro propio huerto implica realizar una serie de movimientos con todas las partes del cuerpo, ayudándonos a controlar nuestro peso y mantenernos en forma. Además, nos permite activar nuestros músculos practicando una actividad al aire libre, siendo una forma excelente de disfrutar de la naturaleza que nos rodea y tomar el sol.

Según un estudio realizado en la Universidad de Arkansas, el ejercicio físico realizado al cultivar un huerto ayuda a prevenir la osteoporosis en las mujeres. No cabe duda de que el esfuerzo y tiempo invertidos en la horticultura darán sus resultados, toda una selección de frutas y verduras frescas y naturales que contribuirán a que nuestra alimentación sea sana y equilibrada. Si a todos estos beneficios le sumas el ahorro económico que supone poder consumir tus propios vegetales, ya no te quedan escusas para no empezar tu propio huerto.

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