Patarroyo: "las farmacéuticas lo tienen todo para ganar"

El inmunólogo colombiano dice que en los momentos de crisis es "donde más deben resultar y resultan, las más grandes soluciones"

17.07.2016 | 04:42
Manuel Patarroyo, en su visita a Tenerife.

El inmunólogo colombiano Manuel Patarroyo criticó ayer durante su participación en el Campus África de Tenerife el funcionamiento de las multinacionales farmacéuticas porque realizan donaciones a las universidades donde se están haciendo investigaciones y con esas ayudas tienen acceso de lo que se llama "primera alternativa".

"Donan varios millones de dólares y tienen la prioridad para cualquier producto que desarrollen las universidades, lo cual, vale muchísimo más que los millones que donan. Es una actitud muy lista de tener acceso, de primera mano, a la información científica, y eso es una equivocación marcada de todos nosotros. Tienen el control porque se quedan con las patentes; tienen toda la ventaja para ganar", sentencia en una entrevista.

Patarroyo explicó que la principal fuente de financiación de la investigación biomédica viene de fondos públicos, el 70 por ciento, de manera que los fondos privados, dentro de los cuales están las compañías farmacéuticas, son una pequeña parte.

Malaria

Sobre la malaria, señala que sigue afectando a un gran número de individuos en los países en vías de desarrollo. El año pasado, por ejemplo, afectó a entre 120 y 200 millones de personas, de los cuales hubo 600.000 muertos, fundamentalmente, niños menores de cinco años en el África subsahariana, "por lo que sigue siendo un gran problema de salud pública en el mundo", destaca Patarroyo.

Por este motivo, y aunque tomara la malaria como modelo, su objetivo son las vacunas, "en plural". "Lo que hemos venido haciendo es buscar una metodología lógica, racional, para desarrollar cualquier vacuna a través de la química", añade el científico.

Manuel Patarroyo insiste en que el mejor método para prevenir las enfermedades "siguen siendo las vacunas porque, en esencia, lo que hacen es alertar al sistema inmune para que cuando llegue el enemigo, lo detenga", y señala que medidas como el uso de mosquiteros impregnados con insecticida, fumigaciones, terapias o diagnósticos tempranos son "medidas heroicas".

"Todo eso es mucho más costoso que desarrollar una vacuna y ahora es cuando la gente está comenzando a estar alerta sobre ese método de control de las enfermedades; eso me parece contraproducente porque la manera de desarrollar vacunas está desde 1884", asevera.

El inmunólogo desarrolló la primera vacuna contra la malaria hace ya casi treinta años, en 1987, y supuso un gran avance en el tratamiento de esta enfermedad, pues "tuvo una capacidad protectiva que iba entre el 30 y el 40 por ciento de la población vacunada", asegura.

En 1996, y ante la falta de avances, la investigación se detuvo, y se dedicaron a buscar los componentes que les hacían falta para seguir avanzando. "Ibamos bien hasta hace cinco años, cuando unos animalistas nos detuvieron y nos impidieron continuar el trabajo con los monos", expresa el científico.

"Hasta hace apenas tres meses nos autorizaron de nuevo volver a trabajar con los monos, pero perdimos cinco años", lamenta Patarroyo. "Ahora tenemos que tratar de recuperarlos y aspiramos, en dos años, a terminar completamente con el problema, porque es necesario, fundamental, que se haga", precisa.

El investigador declara que otros grupos trataron de desarrollar vacunas, pero que "no hay ninguna que haya salido efectiva a lo largo de estos treinta años". Por ello, comenta que ahora se trata de "recuperar el tiempo perdido, pero fueron cinco años paralizados".

Patarroyo resalta que enfermedades como la malaria, el zika o el chikunguña no son algo nuevo o exclusivo de las zonas tropicales. "Es hasta cierto punto no conocer la historia de las cosas porque había malaria en Estocolmo hasta 1946, la había también en Montreal hasta la misma época, y en España hubo malaria hasta 1954", afirma. Por ello, establece dos tipos de patologías, las reemergentes y las emergentes, y mantiene que para que enfermedades reemergentes como el zika o el chikunguña se transmitan tienen que haber "los mosquitos apropiados", los Aedes aegypti. Pero el científico informa de que este tipo de mosquito "está diseminado en todas partes, lo que sucede es que no había habido gente que estuviera enferma para que la picara el mosquito y se la transmitiera a otras".

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