¿Adictivo como las drogas?

Científicos afirman que el azúcar genera una reacción de placer en el cerebro similar a la de la cocaína o la morfina

17.07.2016 | 05:47

Cuidado con las bebidas ´light´ y los zumos naturales

  • Beber más de cinco vasos a la semana de bebidas azucaradas o edulcoradas, incluyendo bebidas light y zumos de fruta aumenta la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los niveles de triglicéridos en sangre y reduce el colesterol bueno, según un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn). 1.868 personas de entre 55 y 88 años con alto riesgo cardiovascular se sometieron a este estudio que relaciona el consumo frecuente de este tipo de bebidas con el aumento del riesgo de síndrome metabólico. El trabajo se ha publicado en la revista Journal of Nutrition. Según este estudio, las personas que consumen más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas y endulzadas presentan, respectivamente, un 43% y un 74% más riesgo de desarrollar síndrome metabólico que aquellas que toman menos de un vaso a la semana. También ha demostrado que el consumo elevado de zumos de fruta naturales y envasados aumenta el riesgo de padecer este síndrome con el tiempo. Además, tomar más de cinco vasos a la semana de bebidas azucaradas incrementa un 9% el riesgo de padecer hipertensión y presentar bajos niveles de colesterol bueno, mientas que el consumo excesivo de bebidas light y zumos de fruta naturales supone un mayor riesgo de obesidad abdominal. El síndrome metabólico son un conjunto de factores de riesgo, como obesidad abdominal, hipertensión arterial, niveles bajos de colesterol bueno en sangre y elevados de triglicéridos y de glucosa y las personas que presentan este síndrome tienen dos veces más riesgo de morir de un ataque al corazón o una embolia cerebral que aquellas que no lo presentan. Agencias.

Un grupo científico del Instituto de la Salud e Innovación Biomédica de la Universidad de Tecnología de Queensland, en Australia, publicó en la revista Plos One el estudio Neuronal Nicotinic Acetylcholine Receptor Modulators Reduce Sugar Intake, en el que sugieren que las drogas -entendidas éstas como medicamentos- empleadas para tratar la adicción al tabaco podrían funcionar también en la adicción al azúcar. En el informe, la profesora y neurocientífica Selena Barlett señala que, en animales, "se demuestra que la administración sistemática de vareniclina produce una reducción de las dosis del consumo de la sacarosa (denominación científica del azúcar)". La vareniclina es un fármaco desarrollado específicamente para ayudar a las personas que deseen dejar de fumar.

Otro informe del mismo grupo de investigación "demuestra que una ingesta a largo plazo y crónica de azúcar puede causar desórdenes alimentarkls así como un impacto en el comportamiento". Al respecto, añaden que se ha probado que el consumo excesivo de azúcar contribuye "directamente a ganar peso". "También se ha demostrado repetidamente que eleva los niveles de dopamina que controla los centros del placer y recompensa del cerebro de una forma similar a como lo hacen algunas drogas incluidas el tabaco, la cocaína y la morfina".

El equipo dirigido por la profesora Barlett, no obstante, aboga por más estudios si bien puntualiza que los resultados de sus últimas investigaciones sugieren que las drogas aprobadas recientemente en Estados Unidos para atacar la dependencia del tabaco y otras sustancias adictivas "pueden representar una novedosa estrategia en los tratamientos para afrontar la epidemia de la obesidad".

Pero el acento no solo está puesto sobre el azúcar. El estudio australiano también apunta que se debe mirar bajo lupa a los endulzantes artificiales, entre los que figura la sacarina, ya que "podrían producir efectos similares a aquellos que se obtienen con el azúcar de mesa".

El endocrino Miguel Ángel Martínez indica que en la lucha contra la obesidad y el gusto excesivo por el azúcar "lo importante es la labor educativa. Tenemos que ordenar y controlar nuestro comportamiento respecto a los alimentos". No obstante, se muestra cauto con las conclusiones del estudio. "No podemos afirmar que esos alimentos ricos en azúcares puedan provocar adicción y afectar a todas las personas por igual", indica. Añade que, en todo caso, "habría que valorar en cada caso si la persona puede responder o no a ese tratamiento (con drogas). Es posible que se pueda abordar por esa vía pero cualquier medida debe ir acompañada de la reeducación".

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