Tecnología

Internet es un camello peligroso

Las pastillas 'legal highs' se venden en la red, son hasta mil veces más potentes que las anfetaminas o el cannabis y traen de cabeza a fuerzas seguridad y médicos, que desconocen su composición

11.07.2016 | 00:00
Internet es un camello peligroso
Internet es un camello peligroso

Se ofrecen bajo llamativos nombres como King Kobra, Genesis o Chillout y han encontrado en internet la plataforma perfecta para burlar la ley y llegar a consumidores de medio mundo, muchas veces camufladas como incienso o sales de baño. Las llamadas legal highs -subidones legales sería más o menos su traducción- se han convertido en la pesadilla de los cuerpos de seguridad y de los médicos, en especial los de urgencias, quienes muchas veces no saben a qué se enfrentan. Y es que estas drogas sintéticas son mucho más potentes que las sustancias a las que tratan de emular, pero pasan desapercibidas a los test de detección más habituales.

Legales porque están en el limbo normativo. "Fabricar una de estas sustancias es muy sencillo, coges una molécula y varías ligeramente su estructura química para producir efectos similares a los de las drogas ilegales", señala Pilar Pérez, doctora experta en una unidad de conductas adictivas. De esta forma llegan al mercado mucho más rápido que el proceso de detectarlas, denunciarlas e ilegalizarlas. Tal es la vorágine que cada día, explica Pilar Pérez, "se reciben unas 5 o 6 alertas por nuevas sustancias" Los especialistas en drogas coinciden en señalar que nos encontramos en el momento de mayor efervescencia de estas sustancias. Dos datos más, la Unión Europea tiene contabilizadas 400 de estas sustancias y el Observatorio Europeo para la Droga calcula que se produce una sustancia nueva cada dos semanas.

En países como Holanda han optado por ilegalizar grupos enteros de sustancias y algunos expertos opinan que una forma de terminar con este creciente tráfico podría ser controlando los precursores, sustancias químicas necesarias para fabricar estas drogas, pero con el gran problema de que se utilizan en otros muchos campos, como el fitosanitario o el farmacéutico. "Un ejemplo es la efedrina, presente en los antigripales, y que a la vez es una molécula precursora para sintetizar éxtasis", recalca Pilar Pérez.

Hace unos meses se desmanteló un laboratorio en el que se fabricaban 6.000 dosis diarias de estas sustancias. Fabricación, pero también consumo. Drogas como el peligroso cannabis sintético o las catinonas que ya se han detectado en la zona de Levante. En el caso del primero, "sus efectos son mil veces más potentes que la marihuana", señala el doctor Juan Carlos López Corbalán. Potentes efectos que conllevan consecuencias imprevisibles y graves. En el caso de las catinonas, derivadas de las anfetaminas, aumentan la excitación, la agitación y la temperatura corporal. Además, provocan muchas manifestaciones psiquiátricas, como cuadros psicóticos, alucinaciones y de agresividad, advierte Benjamín Climent, médico especialista en toxicología.?

En Estados Unidos se han descrito casos de personas que se han quitado la vida tras consumirlas y se han registrado brutales sucesos, como el de un hombre que le comió la cara a un mendigo tras consumir una variedad de catinona, que fue bautizada después como la droga caníbal. La información toxicológica sobre estas drogas es escasa y no existen antídotos, todo un quebradero de cabeza para los servicios sanitarios. Una situación que se ve agravada por su patrón de consumo, "muy ligado al ocio y que nunca se presenta sólo, siempre se alterna con alcohol y con otras drogas, como la cocaína o el cannabis", explica Pilar Pérez.

La red se ha convertido en el altavoz para promocionar las legal highs y en el gran supermercado para su distribución. "Estas drogas se venden publicitadas como ambientadores, inciensos, sales de baño, fertilizantes para plantas... Además presentan la leyenda 'No apto para el consumo humano", según se recoge en el libro Nuevas drogas psicoactivas, escrito recientemente por nueve médicos especialistas en psiquiatría y medicina interna de diferentes hospitales españoles.

Y aunque estos productos no están destinados al consumo humano, "los compradores saben que son vendidos para ser esnifados, fumados o ingeridos". Las páginas que se dedican a su venta son coloridas, llamativas e invitan al consumo de estas sustancias con frases como "puedes durar toda la noche", mientras que al mismo tiempo se advierte de que no son para consumo humano. El libro recuerda que en 2013 el Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías identificó 651 sitios web que vendían legal highs en Europa. En 2010 eran bastantes menos, apenas 170 webs.

Pero también existe un canal clandestino en internet para distribuir estas drogas. "El uso creciente de navegadores de supuesto anonimato, como el TOR o el Cyberghost -las denominadas redes oscuras para la venta de drogas a los distribuidores y consumidores- agrava la situación", asegura Juan Carlos López Corbalán. La web invisible, añade Benjamín Climent, "es la parte de la web a la que no se puede acceder con los motores tradicionales de búsqueda". En ella, "puede tener lugar la venta de droga a través de los cibermercados, en redes descentralizadas y entre individuos. Y sólo es posible acceder a ellos a través de un software de cifrado".

Estos criptomercados, añade Benjamín Climent, "ofrecen una infraestructura para realizar las transacciones, que además utilizan criptomonedas, como el bitcoin para garantizar el anonimato y se usan envases camuflados para facilitar el envío de la mercancía de una manera anónima a través de los canales habituales".

Internet también acoge desde hace unos años portales para el intercambio de conocimientos entre los usuarios, que aunque muy mal vistos al principio por la comunidad científica, con el paso de los años se les ha reconocido cierto valor hacia un consumo responsable, ya que en estos sitios, los consumidores narran sus experiencias, tanto las buenas como las malas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine