Los 'zombis' de la sexta extinción

El redescubrimiento del guacamayo de Spix pone de actualidad las 'especies Lázaro, dadas por desaparecidas y 'resucitadas' tiempo después - El lagarto gigante canario es una de ellas

10.07.2016 | 03:52

La sexta gran extinción está en curso. Desde el año 1500 han desaparecido 338 especies de vertebrados (se toman como referencia porque son el grupo faunístico del que hay más datos) y otras 279 sólo sobreviven en zoológicos o, al menos, no han sido vistas en libertad desde hace tiempo. El ritmo de desaparición se ha multiplicado por más de cien veces en ese período, con una aceleración creciente desde el siglo XIX. Sin embargo, en ese sombrío escenario, de vez en cuando entra un haz de luz y alguna especie dada por perdida reaparece. Aunque esas resurrecciones no dejan de tener mucho de espejismos, de cantos de cisne: esta fauna redescubierta (especies Lázaro se las llama, en referencia al personaje bíblico al que Jesucristo resucitó) suele tener una baja esperanza de supervivencia a corto o medio plazo por el reducido tamaño de sus poblaciones, por las exiguas áreas geográficas a las que aparece confinada y por los problemas de conservación que afronta.

Los redescubrimientos de especies se producen, principalmente, por razones obvias, en territorios remotos como islas oceánicas y selvas de difícil acceso. Pero también hay casos cercanos: los lagartos gigantes canarios, nada menos que cuatro especies, algunas conocidas previamente sólo por el registro fósil, como el lagarto gigante de La Gomera, que forman parte de la subcategoría "fósiles vivientes", y otras dadas por desaparecidas desde hacía siglos, como el lagarto gigante de Gran Canaria, que se suponía extinguido desde 1500 hasta que se encontraron los primeros ejemplares en 2007.

Los fósiles vivientes más renombrados son los celacantos de Comores y de Indonesia, unos peces marinos descubiertos en 1938 y 1998, respectivamente, que están evolutivamente muy cercanos a los vertebrados terrestres y cuya estirpe supuestamente se había extinguido hace 80 millones de años; la rata laosiana de roca, endémica de Laos y Vietnam que se describió como perteneciente a una nueva familia antes de concluir que desciende de un grupo de roedores dado por perdido hace 11 millones de años; el pécari del Chaco, descrito a partir de unos restos fósiles hallados en 1930 y visto por primera vez en 1971, en la región argentina de Salta, cuyos indígenas lo conocen bien (tagua es su nombre nativo) y lo cazan por su carne, y la ballena franca enana, identificada en 2012 como único representante viviente de una familia de cetáceos que se consideraba desaparecida desde hace dos millones de años.

Las aves son la clase de vertebrados que suma más resurrecciones, la última todavía el pasado mes de junio, en Brasil: el gucamayo de Spix, popularizado por la película de animación Río. De momento, se trata de un único ejemplar, que se cree podría haberse fugado de cautividad, estado en el que sobrevive un stock de 130 aves con las que se prevé llevar a cabo un programa de reintroducción. También en Brasil se localizó hace un año (aunque el hallazgo se comunicó en un congreso el pasado mes de mayo) una población de una docena de ejemplares de la columbina ojiazul, una pequeña paloma del Cerrado redescubierta en los años ochenta del siglo XX después de más de cuatro décadas sin observaciones, y con un único registro intermedio, en 1992.

Mucho más tiempo pasaron enterradas aves como el paíño maorí, el cuervo de las Banggai (unas islas de Sulawesi) y el calamón takahe (de Nueva Zelanda), que se consideraron extinguidos entre 1850 y 2003, entre 1880 y 1991, y entre 1898 y 1948, respectivamente. Numerosos pájaros que se dieron por erradicados en el siglo XX reaparecieron antes del fin de esa centuria, como el alcaudón de Santo Tomé, el timalí de Herbert (Indochina), el anteojitos golirrojo (Molucas), el estornino de Ponapé (Micronesia) y el picaflores de Cebú (Filipinas). El alcaudón y el estornino estuvieron 50 años sin verse, el plazo que marca la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) antes de dar por extinguida una especie. Y con razón: en tiempos inferiores se han anunciado numerosas falsas extinciones, como la del porrón malgache, que engrosó la relación de "especies Lázaro" de 1991 a 2006. Entre los mamíferos, una raza del langur de Hose, un primate de Borneo, se volvió a ver sólo dos años después del anuncio de sus exequias.

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