La gran saga de fantasía épica

'Juego de tronos', la serie reina del espectáculo global

El fenómeno de HBO amplifica el éxito de las novelas de R. R. Martin 'Canción de hielo y fuego'

10.07.2016 | 02:34
'Juego de tronos', la serie reina del espectáculo global
'Juego de tronos', la serie reina del espectáculo global

Antes del fenómeno Juego de tronos existía el fenómeno Canción de hielo y fuego. Porque la que es ya la gran saga de fantasía épica de nuestro tiempo -cuyo impacto sólo puede compararse a lo que pudo suponer, en la década de 1950, la publicación de El señor de los anillos- ya era objeto de devoción años antes de que la HBO se embarcase en su adaptación a la pequeña pantalla. Un éxito que, todo hay que decirlo, la serie se ha encargado de amplificar y redimensionar a una escala planetaria.

George R.R. Martin comenzó a escribir la saga en 1993. Tres años después vio la luz el primer volumen, titulado precisamente Juego de tronos. Martin estaba en forma: publicaba un libro cada dos años y la saga crecía adeptos tras cada volumen. Los tres primeros libros -la citada Juego de tronos, Choque de reyes y Tormenta de espadas- recibieron sendos premios Locus.

El grosor de los volúmenes y la complejidad de las tramas iban en aumento a medida que avanzaba la historia, enriqueciendo el mundo de Poniente y abriendo numerosas vías de interpretación a los enigmas que Martin iba dejando por el camino. La intensidad de la historia también aumentaba: el tercer volumen, Tormenta de espadas, es para buena parte de los aficionados el mejor de la serie.

Todo comenzó a torcerse con el cuarto libro, Festín de cuervos. Martin dividió la historia en dos, centrando esa entrega en los acontecimientos que se desarrollaban en Desembarco del Rey y el entorno de la corte de los Lannister, y dejando al margen las tramas que se localizaban en el muro y la Bahía de los esclavos. Esto es: Martin dejaba desconectados durante todo un volumen a los tres personajes preferidos de los fans (Tyrion, Daenerys y Jon Nieve). Pese a todo, cuando Festín de cuervos se publicó, en noviembre de 2005, pasó a encabezar la prestigiosa lista de Best-Seller del New York Times. Todo un hito para un libro de fantasía.

La división de las tramas tenía una explicación: Martin se había metido en un embrollo descomunal con Daenerys y no sabía como resolverlo. La resolución de ese problema, denominado el nudo meereense, le llevó 6 años. Entre medias, llegó la HBO y convirtió el pequeño fenómeno de Canción de hielo y fuego en un fenómeno a gran escala.

Es difícil precisar el impacto de una serie. En el caso de Juego de tronos, la cosa se complica, toda vez que la HBO es una cadena de pago. En la actualidad, se estima que tiene unos 30 millones de usuarios sólo en Estados Unidos, que pagan religiosamente su cuota de 10 dólares al mes. Cuando se estrenó el piloto, el 17 de abril de 2011, tuvo una audiencia de 2,2 millones de espectadores. La audiencia media de toda aquella temporada, en su pase de estreno, fue de 2,5 millones.

El capítulo que cerró la sexta temporda, emitido en la madrugada del pasado lunes, congregó a 8,9 millones de estadounidenses en su primer pase, siendo el más visto de los emitidos hasta la fecha. La audiencia media de esta temporada en el país fue de 7,6 millones.

La serie se distribuye en 127 países de todo el mundo, pero hay únicamente 26 canales de televisión, por todo el globo, que emiten los capítulos al mismo tiempo que los estrena la HBO. El español Canal+ es uno de ellos y sus espectadores responden: 42.500 abonados se quedaron en vela para ver, a las tres de la madrugada del lunes, el final de temporada en versión original subtitulada. Se desconoce la cantidad que abonan a la cadena estadounidense por la primicia, pero se adivina muy elevada.

Hacer la serie no es barato: en su primera temporada, cada capítulo costaba de media seis millones de dólares. A diez capítulos por temporada, el cálculo es fácil: 60 millones. (Deadpool, el taquillazo del pasado invierno, costó 58 millones de euros). El presupuesto global de la sexta temporada ascendió a los 100 millones de dólares, a diez por capítulo. Las dos últimas entregas de la temporada se llevaron la parte del león.

Además de los efectos visuales, sobre todo en los capítulos en los que aparecen los dragones, el propio diseño de producción dispara los costes de Juego de tronos. Cada temporada se utilizan más de 3.000 vestidos y trajes en la serie, y los figurantes se cuentan también por millares. Hay más de 150 personajes con frase por temporada, y el equipo técnico se sitúa cerca de las 600 personas, incluido un lingüista encargado de dar forma al idioma dothraki con la creación de más de 3.000 palabras. En cuanto a las bestias, y dejando a un lado los tres imponentes dragones, también hay cifras rotundas: para recrear la Batalla de los bastardos se usaron 80 caballos. Trabajan tres equipos de rodaje al mismo tiempo, aprovechando la diversidad de escenarios que ofrece la trama. Esto permite concentrar los 170 días de rodaje.

Una serie muy costosa

Los costes irán en aumento, empezando por el salario de sus principales intérpretes. En esta sexta temporada, cada capítulo con Tyrion, Daenerys o Jon permitía a los actores embolsarse en torno a 300.000 dólares. Para la séptima, casi 500.000.

No es una cifra baladí: aún hoy, la sitcom Friends está considerada la más cara de la historia, después de que sus últimas temporadas alcanzasen un coste de producción de 180 millones de dólares cada una. La razón: sus seis protagonistas se embolsaban un millón de dólares por cabeza por cada capítulo. Y la serie terminó en 2004. Las dos sagas centradas en la Segunda Guerra Mundial y producidas por Tom Hanks y Steven Spielberg, Band of Brothers y The Pacific, alcanzaron respectivamente los 120 y los 150 millones de dólares de coste. Roma llegó a los 100 millones de coste, aunque sumando sus dos temporadas emitidas. Boardwalk Empire, con su vertiginosa recreación de Atlantic City en tiempos de la Prohibición, llegó a los 75 millones de dólares.

El impacto de la serie deja numerosos indicios. Según la web especializada TripAdvisor, seis localidades que salen habitualmente en la serie han incrementado de manera notable su tráfico, entre un 12 y un 35%, en los tres últimos años: se trata de las españolas Osuna y Sevilla, Mdina (Malta), las islandesas Dimmuborgir y Myvatn, y el condado de Antrim (Reino Unido). En todo el globo hay 151 millones de webs relacionadas con Juego de tronos, de las cuales 12 millones están escritas en español.

La web pornográfica PornHub publicó que durante la emisión de un capítulo de estreno de la serie, el tráfico de porno vía internet a nivel global desciende un 4%.

Inmediatamente después de la emisión, las búsquedas relacionadas con la serie en la web pornográfica suben hasta un 370%. Los desnudos de Emilia Clarke y Natalie Dormer son los más buscados. Ciento cincuenta niñas nacidas en Estados Unidos en los tres primeros años de la serie fueron bautizadas con el nombre de Khaleesi, título que recibe Daenerys, el personaje al que da vida Clarke, tras casarse con Khal Drogo. En España, la primera Khaleesi nació este año: es el bebé sevillano Khaleesi Díaz Cubero.

Antes del estreno de Juego de tronos se estimaba que la venta de volúmenes de la saga era de 24 millones de ejemplares a nivel global. Para 2013, con tres temporadas en antena y el quinto volumen de la serie, Danza de dragones, distribuido por todo el mundo, las ventas doblaron a 46 millones. En España, el salto fue de 300.000 a 1,3 millones de libros vendidos.

A los fans de la saga las cifras que les preocupan son los dos libros de la saga que quedan que publicar o los 67 años de edad de un George R.R. Martin que nunca escribe si está de viaje (y viaja mucho) y cuya productividad baja considerablemente durante los playoff de la NFL. Todos temen que a Martin le suceda como a Robert Jordan: cuando falleció, en 2007, trabajaba en el volumen final (que haría el número 12) de su saga La rueda del tiempo.

En el caso de Canción de hielo y fuego, es seguro que quedará una serie que, si bien se ha ido alejando de las novelas de manera paulatina pero decidida, acabará seguro años antes de que vea la luz el último volumen. George R.R. Martin, en todo caso, tendrá la última palabra.

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